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7 de mayo de 2018

En la Unsam, vamos con el Frente de Izquierda

Elecciones en la Universidad de San Martín. Por consejeros que no trancen con el macrismo y el Rectorado

Del 7 al 11 de mayo se llevará adelante la elección de representantes para los consejos de escuela, institutos y  Consejo Superior de la Universidad. La importancia de la elección reside en que los miembros de la Universidad votaremos el carácter y la orientación de los consejeros que intervendrán y darán forma al co-gobierno universitario.

Régimen antidemocrático.

En el Consejo Superior, un grupo minoritario de profesores se arroga una sobrerrepresentación (el claustro compone el 50% del Consejo) que desvirtúa cualquier pretensión democrática y deja afuera inclusive a los docentes que no son por concurso, la abrumadora mayoría. En el caso los estudiantes, que solo tienen el 10% de representación en el Consejo, se dejan además sin derechos políticos a los miles de estudiantes del CPU (curso de ingreso) y primer cuatrimestre.

La composición antidemocrática de los órganos de gobierno es vital para la formación de un grupo diferenciado y acomodado de profesores junto a los decanos. Son ellos quienes aprobaron un presupuesto universitario para este año que implica un 10% de aumento respecto al año pasado, cuando la inflación superará el 20% anual.

Acuerdos explícitos entre el macrismo y el Rectorado

Las autoridades de la Unsam fueron las primeras en acomodarse junto a Macri y el ministro de educación Alejandro Finocchiaro. La grieta entre el “neoliberal” Macri y las autoridades “progres” no era tan profunda. Hace dos años el Rectorado, aún en manos del kirchnerista Carlos Ruta, inscribía -a cambio de unos millones de pesos extras y el congelamiento de causas judiciales que caían sobre funcionarios de la Universidad- a la contrarreforma macrista llamada Sistema de Reconocimiento Académico (SRA). El actual rector Carlos Greco votó  como titular del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) al padre intelectual del SRA, Hugo Juri.

Se expresa el ajuste.
 

Las carreras son golpeadas con políticas expulsivas y recortes cada vez más profundos: en Humanidades lo marcan los bochazos masivos en el ingreso a la carrera de Psicopedagogía que se da sólo una vez al año; en Política y Gobierno, el nuevo intento de cerrar LODI; en Artes, el alevoso filtro en el ingreso a las carreras de artes escénicas y de fotografía, que abren cada dos años; y la no apertura de la carrera de Artes Visuales.

Ciencia y Tecnología es el más golpeado, a partir del vaciamiento más general del gobierno: siguen cerradas las inscripciones a Ingeniería Espacial, con la “promesa” de reapertura solo después de un recorte en el plan de estudios. Los problemas de oferta horaria y falta de comisiones son moneda corriente en cada departamento.
Párrafo aparte merece la desidia de las autoridades frente a las problemáticas de género dentro de la universidad. Los ataques sexuales que se habían hecho públicos en julio del 2017 pusieron en evidencia la inutilidad del Protocolo de Violencia de Género. Ya se va a cumplir un año de estos sucesos y las mujeres todavía nos vemos expuestas a posibles situaciones de violencia para poder cursar o trabajar.

Vamos con La Caldera y el FIT

Desde La Caldera (UJS-PO + independientes) conformamos, junto al PTS, el Frente de Izquierda. El FIT es la única expresión independiente que intervendrá en las elecciones con un claro planteo combativo para que Macri y el Rectorado no nos hagan pagar el ajuste con deserción, recorte de carreras, de becas, y con mayor arancelamientos a partir de nuevos posgrados pagos.

Es necesario llenar de iniciativas al movimiento estudiantil para enfrentar el ajuste y pelear en el Consejo Superior para terminar con el régimen antidemocrático sobre el que hoy se asienta la Universidad. Los consejeros que hoy dicen representar a los estudiantes están completamente ligados a la gestión universitaria. No mueven un dedo frente a la no entrega de las becas, el cierre de carreras o el recorte de materias. Tampoco pusieron sobre la mesa el conflicto sobre oferta horaria. En otras palabras, no representan los intereses estudiantiles.

El movimiento estudiantil argentino está peleando. Es lo que demuestra la movilización de más de 15 mil estudiantes y docentes en Capital contra el cierre de 29 institutos (que también tiene su correlato de movilizaciones en los terciarios de San Martín), o la enorme pelea que estamos protagonizando por el aborto legal seguro y gratuito (campaña que no escapa a la Unsam, como lo demostró la consulta y el Pañuelazo). Asimismo, la juventud estuvo en primera línea peleando el 14 y 18 de diciembre contra el saqueo a los jubilados.

Esta tendencia a la lucha se multiplica día a día y es en la que nos apoyamos para enfrentar el ajuste en la Unsam.
 

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