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23 de julio de 2018

Derrotemos la ofensiva contra la universidad de Macri, el FMI y las autoridades

Ante las elecciones estudiantiles en la UBA
Por Julián Asiner Presidente de la FUBA

Tras el receso de invierno, en el segundo cuatrimestre se realizarán las elecciones de centros de estudiantes y delegados a la Fuba en todas las facultades de la UBA. La votación tendrá lugar en un cuadro convulsivo, ya que el propio inicio de las clases está en cuestión. El ajuste del gobierno y el FMI golpea a la UBA con la complicidad del rector Alberto Barbieri y los decanos. La UJS sale a la pelea contra el intento de Franja Morada y el PJ de avasallar la organización estudiantil independiente –espionaje, fraude y represión mediante-, para poner en pie centros de estudiantes y una Fuba de lucha, ligada a las grandes batallas que el pueblo argentino deberá emprender en defensa todas sus conquistas.

Achique

Las vacaciones de invierno comenzaron con noticias fuertes en Económicas. A la decisión de Vidal de echar a María Fernanda Izna, consejera directiva de Franja Morada/Nuevo Espacio involucrada en el escándalo de los aportes truchos, se suma la voluntad de despedir a 400 empleados por parte de la administración de Emiliano Yacobitti. Este achique sería solo para empezar. Se estima que la medida del gobierno de Macri de dar de baja los convenios de asistencia técnica afectará a 6000 trabajadores de Derecho y Económicas. El recorte presupuestario y la sub-ejecución de partidas ya afectó las obras que estaban planificadas en la UBA: el “nuevo Hospital de Clínicas”, anunciado con bombos y platillos por Nuevo Espacio el año pasado, pasó a mejor vida. Mientras tanto, el Clínicas “realmente existente” se hunde en el vaciamiento y el cierre de servicios. El funcionamiento de las grandes facultades sigue atado al trabajo no remunerado de más de 20 mil docentes ad honorem. En estas condiciones, el hachazo que promete el presupuesto 2019 sería sencillamente brutal.

El rector Barbieri rechazó el pedido de algunos de sus pares de plegar a la UBA a un no inicio de actividades en el segundo cuatrimestre. La camarilla franjista-pejostista enquistada en Viamonte 444 apuesta a una negociación bilateral con el macrismo para salvar su propio status quo (los negocios). Tampoco hay reacción de los decanos kirchneristas: Barañao dio de baja a 96 guías de Exactas en Tecnópolis sin que la facultad moviera un pelo. Los que sí votaron el no inicio en la UBA son los docentes, que solo cobraron un 5% de aumento en lo que va del año y no tienen otra oferta que llegar a un 15% en cuotas frente a una inflación de al menos el doble. El ajuste salarial ya afectó el funcionamiento de la obra social Dosuba, que debió recibir partidas extraordinarias a pesar de lo cual todos los días aumenta los coseguros y reduce las prestaciones. En relación con las carreras, a pesar de la declaración formal de autonomía frente a la resolución 1254 –que recorta las incumbencias de los títulos-, las reformas en los planes de estudio de la UBA avanzan de acuerdo al Plan Maestro, recortando contenidos, introduciendo prácticas obligatorias no remuneradas y rebajando los títulos a las necesidades del mercado.    

Golpe

El golpe urdido contra la Fuba por Franja Morada, la UES y el MLI (agrupaciones de las facultades de Sociales e Ingeniería, respectivamente) es inseparable de este cuadro de ajuste a la universidad. La convocatoria a la Policía de la Ciudad para que reprima y encarcele a estudiantes, y la reactivación de una causa judicial que incluyó el accionar ilegal de servicios de inteligencia al interior de la UBA, delató un inusitado operativo de Estado para desarticular a la principal federación estudiantil del país. La debilidad relativa del macrismo estudiantil de Franja Morada, que a pesar de cambiarse el nombre (“Nuevo Espacio”) nunca logró reconstruirse de su implosión en 2001, obligó a ocultar a sus dirigentes detrás de dos agrupaciones kirchneristas. Antes de asumir la conducción de la fantasmal “nueva Fuba”, tanto la UES de Daniel Filmus como el MLI de Ingeniería fueron premiados con importantes cargos de gestión en el rectorado y sus respectivas facultades. Pero los votos no alcanzaron y debieron pasar a la lisa y llana falsificación de delegados, como quedó denunciado frente a escribano público.

En las elecciones estudiantes, estos sectores buscarán conquistar una mayoría en la Fuba que no tuvieron a la hora de armar el congreso trucho respaldado por Barbieri, la policía y los medios alimentados por la pauta oficial. Su objetivo es avanzar en Psico y Fadu, dos facultades donde ya detentan una mayoría en los consejos directivos. Sin embargo, Franja Morada tendrá que vérselas con el descrédito cada vez mayor que su gobierno cosecha entre una juventud cada vez más movilizada. Su papel nulo en el principal movimiento de los últimos años, el de las mujeres y su lucha por el derecho al aborto, evidenció su condición de aparato para-estatal. El amplio rechazo al fraude en la federación puso en crisis a sus armados en varias facultades. En Sociales, agrupaciones K ligadas a la decana Carolina Mera decidieron romper con la UES; en Ingeniería ocurrió algo similar con militantes del MLI provenientes del MPE; el propio MNR (PS) nacional salió a despegarse del accionar de sus militantes de Derecho, convertidos en una sucursal yacobittista; en Filo, la Mariátegui rompió con Épica y militantes de esa agrupación denunciaron la compra de sus ex compañeros por la Franja para truchar su delegado. 

Integración

El golpe del Rectorado se apoya en la crisis que arrastra la actual conducción Fuba, a raíz de la progresiva integración de la Mella al kirchnerismo y al régimen universitario en general. Lejos de detenerse por el fraude y la represión, este recorrido sigue a toda máquina. Estos sectores buscaron valerse de la ofensiva morada para presionar por un copamiento K (“anti-macrista”) de la federación. Esta orientación pretendía quebrar la tradición consecuente de la Fuba, que se caracterizó por enfrentar de forma independiente los ataques de todas las autoridades y gobiernos de turno, incluido particularmente el kirchnerista. Quienes hoy quieren “borrar delimitaciones”, son los mismos que colaboran todos los días en el Congreso, las provincias, desde la Iglesia y las centrales sindicales para que se aplique la política macrista. Por caso, el acople de la Mella con la decana Graciela Morgade de Filosofía y Letras estuvo muy lejos de transformar la facultad: sigue al rojo vivo la política de trasladar el ajuste a la precarización laboral de los docentes. 

Estas fuerzas denuncian a sus ex compañeros de listas pero se resisten a revisar la estrategia que los llevó hasta ese lugar. Finalmente, todos pugnan por volver a reunificarse en 2019, con la UES, el MLI y el que venga. Es lo que indica la propia experiencia en el movimiento estudiantil: en el Congreso de la FUA, la Mella, Libres del Sur y la Cámpora fueron juntos en una lista encabezada por el Miles, otra agrupación que luego puso sus delegados en el fraude morado-pejotista. Al día de hoy la Mella mantiene con esa agrupación la co-presidencia de la federación de La Plata e integra el rectorado privatista de Fernando Tauber con Franja Morada.

Lucha consecuente

La tarea del segundo cuatrimestre es clara: derrotar el intento de achique contra la universidad y el golpe a nuestra organización de lucha. Esto requiere una pelea consecuente y la completa independencia respecto del gobierno y el régimen universitario. La UJS convoca a todas las agrupaciones de izquierda y al movimiento estudiantil combativo a unir fuerzas para hacer de las próximas elecciones un gran pronunciamiento contra la ofensiva de Macri, el FMI y las autoridades. Nuestros aliados son los docentes, no docentes e investigadores en lucha, es la clase obrera que batalla por recuperar sus sindicatos, nunca los Moyano o Baradel. Las llamadas “traiciones” en el “campo popular” son indisociables de una política de seguidismo a las camarillas capitalistas de la UBA, que termina inexorablemente en el abandono de las reivindicaciones estudiantiles. 

El movimiento estudiantil necesita representantes que sean garantía de lucha, y eso solo puede proporcionarlo la izquierda que no tiene compromisos con el régimen actual. Para ello, la propia izquierda debe dejar de “balconear” lo que pasa y aplicarse a desarrollar las tareas del movimiento estudiantil. La UJS y el Partido Obrero llaman al conjunto del Frente de Izquierda a asumir este desafío. Defendamos la independencia de los centros de estudiantes y la Fuba frente al gobierno y los decanos, retomando la tradición histórica del Puente Pueyrredón, de Mariano Ferreyra y de todos los estudiantazos en defensa de la educación pública. Llevemos al triunfo al enorme movimiento que pelea para que el aborto sea ley, por la separación de la Iglesia del Estado y la educación sexual. A 100 años de la Reforma Universitaria, vamos a una gran campaña para que el movimiento estudiantil y sus banderas emerjan en la escena nacional junto a la clase obrera. Preparemos un no inicio en la UBA y armemos listas en las 13 facultades para poner en pie a la juventud frente a este régimen sin futuro.

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