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28 de agosto de 2018

Macri reúne a los rectores para quebrar la huelga universitaria

Sigamos con las asambleas y tomas y este jueves copemos la Plaza de Mayo.
Por Julián Asiner presidente de la FUBA

El gobierno acusó recibo de la huelga universitaria y para desarticularla convocó a una reunión a los rectores, de la cual participará el propio Macri. La campaña oficial contra la huelga comenzó con una furibunda operación mediática: primero fue el “manual” para la intervención en las redes sociales con datos falsos sobre la relación docente/alumno y la evolución del presupuesto; luego los diputados de Franja Morada Albor Cantard y Josefina Mendoza asumieron el papel de ‘trolls macristas’ contra la universidad pública (de cuyo gobierno formaban parte hasta ayer), pero sus argumentos fueron desarmados por los periodistas. Entonces fue el turno del ministro Alejandro Finocchiaro y su “alianza kirchnero-trotskista”: un macartismo delirante para deslegitimar los reclamos urgentes que estudiantes y docentes de todo el país están poniendo en el centro de la situación política. En lugar de jugar a la pirotecnia verbal, el ministro haría mejor en reconocer que los docentes tenían razón cuando rechazaron su “oferta” de un 15% en cuotas, ya superada por un 20% de inflación cuando todavía falta un buen trecho del año. En lugar de negar el desfinanciamiento, debería restituir los 4 mil millones al presupuesto y poner en marcha las obras para que no ocurra en las universidades una nueva tragedia como la de Moreno, de la cual Finocchiaro es responsable directo.

El negocio que une a Macri con los rectores

La única “alianza” que existe es la de Macri-Finocchiaro con el FMI para ajustar a los docentes y al conjunto de la educación pública. El gobierno quiere que la universidad pública pague los platos rotos del fracaso de su política económica. ¿Qué es lo que debatirá Macri hoy con las autoridades? El gobierno y los rectores están asociados en el propósito de ejecutar una política de fondo del gran capital que consiste en recortar las carreras de grado y devaluar los títulos. De esta manera, se abarata la fuerza de trabajo (reforma laboral) y se amplía el campo para el negocio de los posgrados arancelados. A su turno, la estandarización de las carreras a la baja habilita el despegue de la universidad privada. La resolución 1254 de Finocchiaro y el Sistema de Reconocimiento Académico que rigen esta orientación contaron con el aval del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que el radical Hector Juri, rector de Córdoba, preside gracias al voto unánime de sus pares (incluido el kirchnerismo, que colocó al vice Jaime Perczyk). El macrismo vuelva a apelar, como en 2016 y 2017, a un arreglo de caja con la camarilla universitaria radical-peronista (los llamados “gastos de funcionamiento”), para que a cambio de algunas monedas abandone a los docentes a su suerte.

Quieren levantar el paro pero no lo logran

La presión del gobierno sobre los rectores se traduce a su vez al interior de las organizaciones estudiantiles y docentes dominadas por las autoridades universitarias. Tras la reunión paritaria, el vicedecano de Económicas, Emiliano Yacobitti, acusado por graves delitos de corrupción contra la UBA, salió a festejar que se había “quebrado el 15%”, aunque Finocchiaro no ofertó, hasta el momento, nada superior a eso. Al minuto siguiente, la gremial Fedun del peronista Daniel Ricci le copió el discurso y aprovechó para ratificar que el jueves marcharán al Ministerio de Educación y no a Plaza de Mayo, tal como pidió el gobierno. Al hablar de una “campaña kirchnero-trotskista”, Finocchiaro se olvidó de aclarar que la Conadu dirigida por el yaskismo volvió a levantar el paro para esta semana y también reniega de movilizarse el jueves a la Plaza. Todos ellos han fracasado contra la realidad de un movimiento en alza. La huelga continúa fuerte en todo el país a pesar de que solo una federación, la Conadu Histórica -cuya Secretaría Adjunta ocupa la lista Multicolor de la izquierda-, la sostuvo a lo largo de estas cuatro semanas. 

A Plaza de Mayo y a seguirla hasta ganar

La mejor respuesta a Macri-Finocchiaro y sus agentes en el régimen universitario la están dando los estudiantes y docentes de todo el país. Cada día se suman nuevas facultades tomadas y ahora comenzarán las ocupaciones en la UBA. Franja Morada y las agrupaciones que no acompañan la lucha son repudiadas en las asambleas. En los gremios cuyas direcciones burocráticas llamaron a levantar el paro, las seccionales de base deciden continuar con la huelga. Es este movimiento real y por abajo de la universidad el que está poniendo en jaque los planes de Macri y el FMI. En nuestro caso, desde la izquierda no hacemos más que apoyarlo y contribuir a que se desenvuelva hasta conquistar todos sus objetivos: 30% a los docentes más cláusula gatillo; salario para los miles de ad honorem; restitución de los 4 mil millones del presupuesto; aumento de las becas y boleto universitario gratuito; derogación de la resolución 1254, defensa de las carreras y gratuidad de los posgrados; derogación de los convenios privatistas, por una universidad al servicio de las necesidades populares. 

El desafío inmediato en estas horas es derrotar todas las maniobras para levantar la huelga, garantizar la ocupación de todas las facultades y votar, como ya lo hizo la AGD-UBA, que la movilización nacional del jueves se dirija a la Plaza de Mayo y a todas las plazas del país. Si el 30 desbordamos la Plaza estaremos en mejores condiciones para arrancarle a Macri los reclamos de la universidad y en mejores condiciones, también, para defender todas las conquistas de los trabajadores amenazadas por el ajuste oficial.

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