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29 de agosto de 2018

“Kirchnerotroskismo”, el engendro imposible de Finocchiaro

Para Alejandro Finocchiaro, la rebelión universitaria en curso respondería a una “campaña de desinformación” por parte de una “alianza kirchnerotroskista”, lo cual demuestra hasta qué punto el ministro de Educación es incapaz de responder a los estudiantes y docentes que han expuesto ante la población las rebajas salariales, el vaciamiento de la infraestructura, la subejecución de las partidas y los recortes en Ciencia y Técnica, como también la profundización de este desguace prevista en el Presupuesto 2019 que el gobierno acordó con el FMI. El macartismo de Finocchiaro apunta a golpear a la huelga, pero dudosamente eche raíces, en tanto franjas crecientes de la población trabajadora constatan el fracaso del “plan” económico del gobierno y repudian las políticas de ajuste que este lleva adelante con la complicidad de los gobernadores de todo color. La lucha universitaria no cesa de cosechar simpatías, a pesar de las invectivas del ministro.

El ministro sueña con pegar a una corriente patronal desprestigiada por el escándalo de los cuadernos y el desfile de “arrepentidos”, con la izquierda revolucionaria que denunció sistemáticamente el entramado de corrupción detrás del asesinato de Mariano Ferreyra y la masacre de Once, o de la muerte de 14 mineros de Río Turbio en 2010. Es una misión imposible por donde se lo mire. Sin ir más lejos, se ha visto en el mismo curso de la huelga universitaria, cuya continuidad ha sido ratificada semana tras semana por la Conadu Histórica (donde la izquierda ocupa la secretaría adjunta), mientras la dirigida por los ´nac&pop´, Conadu, por el contrario, levantó la huelga una y otra vez. El kirchnerismo aporta un nada despreciable número de rectores al Consejo Interuniversitario Nacional que avaló el “Sistema de Reconocimiento Académico” de cuño macrista, que apunta a igualar a la baja las carreras públicas con las privadas y al pase de contenidos a posgrados pagos; entre ellos, se encuentra el vicepresidente del organismo, Jaime Perczyk. Dentro del propio estudiantado se denuncia una alianza muy distinta a la apuntada por Finocchiaro: en la revulsiva Universidad de Córdoba, donde son cada vez más las tomas, una masiva asamblea Interfacultades acaba de votar como consigna “Fuera Macri y el régimen corrupto de kirchneristas y macristas”.

Todo esto tiene un arraigo que Finocchiaro finge ignorar. Durante los gobiernos K, las gremiales, centros y federaciones dirigidas por la izquierda impulsaron innumerables paros, tomas y movilizaciones por el salario docente y la renta para los ad honorem, frente al vaciamiento de la infraestructura y contra la orientación privatista hacia las universidades (Coneau, Ley de Educación Superior, convenios con La Alumbrera y un largo etcétera). Entonces el kirchnerismo se cansó de acusar a la izquierda de “hacerle el juego a la derecha”. Aquellas peleas libradas contra el ajuste “nacional y popular” a la educación sentaron las bases para las que hoy se libran contra el ajuste “neoliberal”. Ayer como hoy, el Ejecutivo ha procurado desprestigiar la lucha de decenas de docentes y estudiantes pretendiendo reducirla a una conspiración de la izquierda y el socio imaginario de turno. La bravuconada del ministro no es nada original.

Por otra parte, la confabulación “kirchnerotroskista” imaginada por el macrismo es el revés de una aspiración del propio peronismo, la de sumar a la izquierda a un “frente único antiMacri”. Esta orientación, que ha sido abrazada por una parte de la izquierda, supone echar al bombo toda lucha actual a la espera de las elecciones de 2019, para votar en ellas una variante patronal. La crisis económica y política en curso plantea exactamente lo contrario: desenvolver a fondo las luchas en curso contra el ajuste, y ligarlas a una perspectiva de independencia política, por la salida de los gobiernos de ajustadores y corruptos y por el poder de los explotados. Es decir, la alianza de la clase obrera y la juventud con la izquierda revolucionaria. 
 

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