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31 de agosto de 2018

Casi 30 mil personas marcharon en Mendoza en defensa de la educación pública

Una impresionante manifestación de casi 30 mil personas copó las calles mendocinas en defensa de la educación pública. Fue la concentración callejera más importante de los últimos años, incluso superando las movilizaciones de la enorme lucha del movimiento de mujeres.

Los estudiantes y gremios universitarios concentraron en el Rectorado de la UNCuyo, al grito de "Universidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode". También participaron los estudiantes y docentes de institutos superiores provinciales, en lucha contra una serie de resoluciones de carácter privatista.

La gran movilización estuvo precedida de la ocupación de cuatro facultades e institutos provinciales de educación superior, grandes asambleas como la interclaustros de la UNCuyo con casi mil compañeros o de centenares de estudiantes en San Rafael. Como efecto contagio también se desarrollaron asambleas de padres en escuelas primarias con serios problemas edilicios. Participaron estudiantes secundarios, padres y docentes en general. Los sindicatos como Sute (Docentes), Sadop (Docentes Privados), Fadiunc (Docentes Universitarios), la CTA Autónoma, la CGT entre otros, junto a organizaciones sociales y políticas completaron la gran convocatoria.

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Como se ve, está en curso una verdadera rebelión educativa. Es de destacar que la marcha fue encabezada por las columnas de asambleas e instituciones educativas, centralmente universitarias, que componían la inmensa mayoría de la movilización.

La lucha educativa comenzó con el reclamo salarial docente en las universidades para extenderse a toda la comunidad educativa. Pero también se transformó en un canal para expresar el enorme descontento general de la población con los tarifazos, techos salariales y la marcha del ajuste. La escalada del dólar aportó un componente especial.

A fondo con la rebelión educativa

Es importante destacar que para un sector del PJ e incluso del kirchnerismo, la jornada nacional del 30 era el punto final de la gran lucha de la docencia universitaria y no un eslabón hacia su victoria. La irrupción de un movimiento de lucha más general plantea mejores condiciones para llevar al triunfo los reclamos y también un cuestionamiento integral a la política de ajuste, privatización y vaciamiento de la educación.

El impulso a organismos de deliberación y acción común como las asambleas inter facultades, las autoconvocatorias y la preparación de un plenario de delegados sindicales de base son necesarios para votar un plan de lucha unificado para resolver las urgencias como el salario, los problemas edilicios o garantizar la permanencia y egreso. Pero centralmente que empiece a delinear una educación en función de las necesidades de los trabajadores y no de los mercaderes de la educación.
 

 

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