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13 de julio de 2006 | #954

Marchamos sobre la Asamblea Universitaria

El 17 de julio

A medida que se van acercando los días para la Asamblea universitaria de la UBA, la crisis política de las camarillas parece recrudecer. Nuevamente se ha desatado la disputa de las camarillas profesorales por el control de la Asamblea y la digitación del rector. El gobierno nacional exige para su gente el control de la Secretaría de Hacienda (la caja) y de la Secretaría General. De darse estas condiciones el gobierno mandaría la Federal para ‘cuidar’ la reunión.

Variantes reaccionarias

El gobierno había cerrado un acuerdo con Franco, el actual vicerrector, para proyectarlo como rector. Franco es peronista y, como el defenestrado Alterini, colaborador de la dictadura (miembro del Consejo Asesor de la Facultad de Veterinaria en los años de plomo de Videla y Massera). Los radicales, sin embargo, no quieren ceder las secretarías que reclama Kirchner.

Como consecuencia del apriete, el gobierno ha ‘retrasado’ el envío de partidas para el pago del aguinaldo de los trabajadores y está bajando pasantías con la UBA para menguarle los recursos presupuestarios extras.

El radicalismo ha hecho resurgir la candidatura del decano de Farmacia, Boveris, quien fuera en el pasado vicerrector de Shuberoff en el período 1994-1998. Que la disputa sea entre un procesista y un shuberofista muestra el carácter reaccionario de la Asamblea Universitaria y del conjunto del régimen político.

Kirchner-Lavagna

El radicalismo universitario está alineado con la UCR que apoya a Lavagna; la sola posibilidad de que la UBA caiga en semejantes manos hace fruncir el trasero al oficialismo.

En todo este ajetreo los ‘progresistas’ han capitulado sin ninguna vergüenza. Los decanos de las facultades de Sociales, Filosofía y Letras, Arquitectura y Exactas, que habían desconocido al vicerrector trucho, Franco, luego admitieron y dieron su apoyo a la convocatoria de la Asamblea Universitaria. Ahora disputan las migajas de la torta.

Los organismos de derechos humanos cooptados por el gobierno, luego de pegatinar toda la Capital contra Alterini por su pasado procesista, cerraron la boca frente a Franco, que tuvo un pasado igual de turbio, porque así le convenía al gobierno.

Abajo la Asamblea reaccionaria

El movimiento estudiantil se movilizará el 17 de julio a la Asamblea Universitaria.

Las camarillas pretenden confundir diciendo que luego del 17 de julio, y una vez que se elija al rector, convocarán en el plazo de 120 días una nueva Asamblea para reformar los estatutos. Palabras. Se trata de consagrar un enjuague con promesas. Por otra parte, esta nueva conducción no podría nunca democratizar nada, mucho menos la Universidad.La posibilidad de una reforma de la mano de esta Asamblea está por demás descartada. Es necesario oponerle a la Asamblea reaccionaria una nueva Asamblea integrada por los estudiantes y docentes para modificar los estatutos como parte de una transformación social de la Universidad en función de los intereses de los trabajadores.

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