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20 de julio de 2006 | #955

Ni Buzzi ni Boveris: Dos camarillas que han hundido a la Universidad

Abajo el gobierno de las corporaciones

El lunes 17, el Nacional Buenos Aires fue ocupado por la Fuba. Centenares de estudiantes hicieron fracasar, por quinta vez consecutiva, la Asamblea Universitaria reaccionaria. Había sido convocada en vacaciones para evitar una movilización estudiantil.

La ocupación, esta vez, tuvo que enfrentar a los dos bloques en los que se dividieron las camarillas: el que candidatea al decano de Farmacia y ex vicerrector de Shuberoff, Boveris, integrado por la mayoría del radicalismo y un sector del peronismo; y el que postula a Buzzi, decano de Medicina, quien apoyó a Alterini durante cuatro Asambleas y que ahora se abrió para formar un bloque con los cuatro decanos “progres”, el ultraprivatizador Vilella y el ex decano de económicas, De Grossi. Ambos bloques denunciaron la ocupación estudiantil.

División

Sin duda, la gran novedad de esta Asamblea fue la aparición de un nuevo bloque encabezado por el ‘alterinista’ Buzzi, representante de la corporación médica, a partir de una iniciativa de los decanos de centroizquierda y del Ministerio de Educación. En el bloque participa el ex decano de Agronomía, Vilella, que es el máximo exponente de los planteos capitalistas en la universidad. Tiene un decálogo que desarrolla la “unidad de la universidad con la producción” capitalista. Durante su gestión, Agronomía estrechó lazos con los grandes monopolios, con Monsanto a la cabeza. De igual signo es el ex decano de Económicas, De Grossi, quien llevó a su facultad a encabezar el ranking de venta de servicios: recauda por posgrados arancelados y por comisiones de pasantías a miles de estudiantes, que deben tributar parte de su miserable salario.

El kirchnerismo ofició de celestina entre los progres, los neoliberales y un sector del radicalismo ‘alterinista’. La expectativa de este bloque fincaba en ganar el rectorado con ¡los votos de la Fuba! Para ello, armó incluso algunas promesas de bajo nivel y de concreción dudosa ¡Cómo si la lucha dada en estos meses tuviera su expresión triunfal en el ascenso de un rector de la corporación médica, rodeado de agentes de los monopolios y la privatización!

Lo que está en juego

Las corporaciones capitalistas y el Banco Mundial dominan el régimen universitario, dictan los planes de estudio, han establecido los posgrados arancelados y mantienen un régimen de trabajo docente gratuito para favorecer la deserción estudiantil y con ello marchar a una mayor limitación del ingreso y en las carreras.

Es así que las materias de estudio más importantes para una calificación se pasaron a ciclos de posgrados que cuestan miles de pesos. En la Facultad de Odontología, por ejemplo, el estudio de implantes dentales fue pasado al ciclo de posgrado con un arancel superior a los 45.000 pesos. Con estos aranceles las corporaciones se aseguran una restricción de la competencia de profesionales independientes y una alta rentabilidad del negocio.

Los miles de docentes ad honorem (casi un tercio del total de la docencia) son una expresión de una política conciente que apunta a liquidar la existencia de una universidad de masas. Al capital no le interesa una universidad de 300.000 estudiantes.

El escaso presupuesto universitario que asegura el gobierno obliga a las facultades a “convertirse en empresas” — como lo admitió recientemente el ex rector Jaim Etcheverry. Parte del negocio está dado por las pasantías, que camuflan la explotación del trabajo con un ropaje ‘formativo’.

Gobierno universitario

La lucha de la Fuba contra la Asamblea Universitaria es para poner fin al régimen de gobierno de estas corporaciones capitalistas y del Banco Mundial. No es el reclamo de la ‘democracia’ en abstracto. El régimen político-académico de las corporaciones excluye a la masa de los docentes, reduce el peso de los estudiantes, privilegia a los graduados (ligados a los grandes estudios de abogados, de ingenieros, arquitectos, o a los colegios profesionales de Ciencias Económicas) y sobredimensiona a una camarilla de dos mil profesores.

No se trata, por lo tanto, del cuestionamiento a una forma de representación en sí misma, el que hace la Fuba, sino a la que moldea intereses sociales que hacen a los negocios capitalistas al interior y al exterior de la Universidad. Por eso, Beatriz Sarlo, una graduada alfonsino-chachista-delarruista, volcada a la derecha, pudo acusar a la Fuba, desde un largo editorial de Clarín, de llevar la lucha de clases al interior de la UBA. Exactamente.

La lucha por la transformación del gobierno universitario es una lucha por una reestructuración social de la universidad al servicio de los intereses de los explotados contra el capital.

Nuestra salida

Los dos bloques profesorales — el de Boveris y el de Buzzi — no tienen ninguna diferencia. Es más, la capitulación del progresismo ante los neoliberales demuestra que la defensa de los intereses capitalistas es para ellos “una cuestión de Estado”.

La UJS plantea: abajo la universidad de las corporaciones. Por un gobierno de estudiantes y docentes para proceder a una reestructuración social de la UBA. Por salario para los ad honorem y aumento salarial para todos los docentes; defensa del ciclo de grado y gratuidad de todos los posgrados; por un plan de becas para evitar la deserción masiva; fuera las imposiciones de la empresa privada; control estudiantil del régimen de pasantías y de cualquier convenio de investigación; por planes de estudio discutidos democráticamente por estudiantes y docentes; duplicación del presupuesto universitario.

Planteamos que se convoque a una nueva Asamblea Universitaria, paritaria entre docentes y estudiantes, para resolver sobre el gobierno que necesita la Universidad en función de una reestructuración social sobre nuevas bases.

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