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24 de agosto de 2006 | #960

Se levantaron las tomas en el Comahue

Después de más tres meses, el miércoles 23 de agosto, se levantaron las tomas en las facultades tomadas. La medida fue resuelta en una Asamblea Interfacultades, por 113 contra 78. Previa a esta votación, las facultades dirigidas por el FER, conducción de la FUC, y el MNR, se habían pronunciado en ese sentido. El centro de estudiantes de Educación, dirigido por la UJS, y el de Servicio Social, que conduce una agrupación independiente, se pronunciaron por continuar con la ocupación.

Final provisorio

Luego de más de 100 días de ocupación, el levantamiento no soluciona la crisis política universitaria. Si bien es cierto que el movimiento estudiantil no logró hasta el momento imponer sus reclamos de democratización, sigue sin poder elegirse el rector de la UNC, el Consejo Superior no se ha podido constituir y hay una crisis en la elección de varios decanatos.

Luego del provisorio paso atrás dado por los estudiantes, las camarillas tendrán que mostrar que pueden imponer su orden fácilmente; su capacidad de hacer la Asamblea bajo las actuales condiciones estatutarias, algo que no pudieron hacer hasta el momento.

Durante este período de lucha los estudiantes lograron, primero, bajar al rector trucho que había sido elegido en una Asamblea Universitaria clandestina. Luego, ganaron la batalla de la agenda universitaria; hoy toda la universidad tiene que definirse sobre la democratización.

El papel de la dirección

Durante todo el conflicto la dirección de la FUC defendió la Asamblea Universitaria como marco legítimo y adecuado y escamoteó el rol político que juegan todas las camarillas dentro de esta asamblea. Cuando el 16 de mayo boicoteamos la asamblea que pretendía elegir al rector — electo UBA — las camarillas se dieron cita en una ciudad aledaña (Cipolletti), eligiendo a Daniel Boccanera como rector, mientras los estudiantes estábamos concentrados en la sede central de la universidad donde había sido convocada. A partir de este momento, la FUC propuso la toma del Rectorado en oposición a Boccanera, por haber sido elegido de manera antiestaturaria, a lo que luego siguió — en forma inconsulta — la toma de la Facultad de Humanidades.

Impuesta como modalidad, votamos la toma en Ciencias y seguimos consecuentemente el plan de lucha. Un mes después, producto de las tomas en seis facultades, la Justicia ‘bajó’ a Boccanera, pero apoyó que las camarillas puedan elegir ‘correctamente’ al rector y normalizar la Unco.

La conducción de la Federación, a partir de ahí, abrió un largo periodo de expectativas y negociaciones con diferentes sectores, todos ausentes en la lucha, para acordar la convocatoria a una asamblea extraordinaria que reformara los estatutos.

Producto del desgaste que produjo esta situación, más de cien días después, esa política conciliadora había fracasado y la FUC volvió a sus facultades a proponer levantar las tomas. Lo que ha fracasado es la política de la dirección de la FUC, no la lucha por la democratización. Esta sería una primera conclusión que todo el movimiento estudiantil debería sacar.

El PCR, del mal menor al mal peor

La Cepa (y de manera disimulada, el PCR desde la dirección de Adunc), salió por los medios de comunicación a reclamar abiertamente el levantamiento de las tomas a principio de la semana pasada. La Cepa, que nunca tomó las dos facultades donde dirige el centro, finalmente asumió su política y llamó a levantar la toma, dividiendo objetivamente al movimiento estudiantil. Fracasaron en ese momento, pero mostraron la hilacha diez días después. Lo que no puede explicar es cómo piensan democratizar aliados a los “opositores”, que en todo el conflicto no dieron el presente y que aparecieron cuando creyeron encontrar una oportunidad para hacerse de su propia camarilla para conquistar el rectorado.

La Cepa ha quedado desautorizada frente al activismo. Pone su expectativa en armar “lista” para las elecciones de centro en otras facultades.

Plan de lucha, nacionalizar la democratización

Este conflicto ha puesto en cuestión la política de cada agrupación. Desde la UJS hemos podido, junto con agrupaciones independientes y un grupo de activistas, recorrer toda experiencia del conflicto y contrastar cada programa. En la práctica pudimos sacar conclusiones comunes sobre el alcance de esta etapa de la lucha y plantear una perspectiva común.

La lucha no ha terminado, lo que viene no es mas sencillo, pero nos preparamos para organizar fervorosamente la defensa del cuatrimestre (con el que cada decano pretende castigar a los centros que tomaron), un plan de movilización para impedir la constitución del Consejo Superior y la elección de Rector y en organizar la participación masiva del Comahue en la movilización nacional del 15 de septiembre.

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