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23 de mayo de 2019

En la UBA no hay grieta: macristas y kirchneristas con la precarización y privatización

Por Juan Winograd Consejero Superior por la minoría estudiantil

La sesión Consejo Superior de ayer (miércoles 22 de mayo) fue una escuela política. Por un lado, se puso crudamente de manifiesto la sintonía entre los decanos kirchneristas y macristas tanto en la privatización científica y educativa, como en la defensa férrea de la burocracia sindical. Del otro, la movilización estudiantil mostró un camino contra el ajuste, arrancando el pronunciamiento de la UBA por el boleto educativo y por el aborto legal. En el marco del Congreso Extraordinario de la FUBA, compartimos algunas reflexiones para que sean debatidas por todo el movimiento estudiantil.

Becas de investigación al servicio de las empresas

En medio de un ajuste criminal en ciencia y tecnología, y mientras los Jóvenes Científicos Precarizados protagonizaban un cabildo abierto por la ciencia y los derechos de los investigadores, el Consejo Superior de la UBA votó la creación de un programa de becas de maestría y doctorado co-financiadas con “instituciones externas”. El mecanismo es el siguiente: la UBA le paga el investigador el 50% de una beca doctoral y la otra mitad ($15000 hoy) la debe aportar la empresa, vía monotributo o alguna otra forma de contrato precario. Durante 5 años, el “becario” investiga en el tema que se haya acordado con la empresa y, concluida la beca, no tiene derecho a reclamar continuidad laboral ni indemnización alguna. La propiedad intelectual y las patentes que puedan surgir de la investigación se reparten en partes iguales entre el capitalista y la UBA.

Por si quedaba alguna duda de la orientación privatista de la iniciativa, el Secretario de CyT, Coffone, aclaro que “todos sabemos que timbres tocar; si quiero hacer algo en metalurgia, llamo a Techint”. Blanco sobre negro, Coffone pretende que la UBA subsidie a Paolo Rocca la mitad del salario de un investigador durante 5 años y encima regalarle los frutos de su investigación. Pero además, Coffone puso al desnudo el aspecto perverso de esta política, en la medida en que presiona a los grupos de investigación a dirigirse a las grandes corporaciones si pretenden alguna chance de sobrevivir en el vaciado sistema científico argentino.

Este engendro privatista y precarizador contó con el voto favorable del decano K de Exactas, cuya única delimitación fue que no le pidieran su opinión. La crisitinsita Morgade (Filo) se abstuvo porque juzgo que reconocerle el 50% de la propiedad intelectual a la empresa era demasiado. O sea que su diferencia con la privatización macrista es de carácter “porcentual”. El único consejero que votó en contra fue el de la UJS-PO que, además de denunciar la orientación rabiosamente capitalista del proyecto, advirtió su probable inviabilidad. Es que en un país con una capacidad ociosa cercana al 50% y un derrumbe industrial que no toca fondo, ¿qué capitalista va invertir en investigación científica? Una iniciativa similar de Barañao ya fracaso hace algunos años, en un cuadro más favorable. Cómo nunca, hoy la defensa del desarrollo científico nacional requiere la ruptura con el FMI y un plan de industrialización dirigido por los trabajadores.

Todos y todas con la burocracia sindical

El segundo tema intenso de la sesión fue la entrega de $65 y $50 millones a las burocracias sindicales de ADUBA y APUBA respectivamente. Una vez más quedó de manifiesto que Daniel Ricci (ADUBA) y Jorge Anró (APUBA) trabajan para el rectorado y para el gobierno -y que cotizan alto su entrega de las paritarias docentes y no docentes. No se trata solo de una metáfora, recordemos que Jorge Anró además de ser Secretario General de APUBA es empleado de Barbieri en la “Secretaría del Bienestar de los Trabajadores Universitarios”, una incompatibilidad manifiesta. 

En el caso de ADUBA, entre lo que se aprobó ayer y lo votado en la sesión anterior, recibió la friolera de $97 millones de la Universidad de Buenos Aires en una evidente retribución a la firma de la rebaja salarial, las sumas en negro y la violación del Convenio Colectivo de Trabajo. Para dimensionar el número, bastaría para rentar más de 600 docentes ad honorem como ayudantes de primera. Si comparamos con los gastos de funcionamiento, habría alcanzado para DUPLICAR el aumento que recibieron las facultades este año. Y sin embargo, todos los decanos votaron sin chistar a favor de este regalo millonario a Ricci. De parte de los decanos kirchneristas, su compromiso con el sostenimiento material de la burocracia sindical más rancia es una poderosa señal política, incluso teniendo en cuenta que el kirchnerismo universitario tiene su propio emprendimiento sindical (FEDUBA). 

Barbieri con Fernández-Fernández

En su informe final, el rector Alberto Barbieri no se privó de manifestar su entusiasmo con el planteo de Cristina de un “nuevo contrato social”. Para quienes conocemos su trayectoria, no fue ninguna sorpresa, recordemos tan solo que nuestro Alberto iba a ser el Ministro de Educación de Scioli. No deja de ser, sin embargo, un golpe de realidad para quienes ordenaban su discurso en torno al “rectorado de Cambiemos”. Habrá que esperar para ver cómo se reordenan las camarillas universitarias en la perspectiva del recambio presidencial y no sería raro que la Franja Morada pacte un cogobierno de la UBA con el kirchnerismo, como ocurrió durante 12 años. Lo que está claro, es que una lucha en serio contra el rectorado privatista y ajustador solo es posible desde la independencia política.

Profundicemos la movilización independiente

En una sesión marcada por la privatización de la investigación  y los pactos millonarios contra los docentes, el contrapunto fueron los dos proyectos presentados por la minoría estudiantil que encabeza la UJS-PO: el pronunciamiento de la UBA por el Boleto Educativo y para que no computen faltas a quienes nos movilicemos el 28 por el Aborto Legal. La FUBA se movilizó a las puertas del rectorado por estos reclamos. La asamblea general de hoy debatirá si se profundiza este camino de lucha por nuestras reivindicaciones o si nos subordinamos a los socios de la burocracia entreguista y de la privatización educativa. No será, en cualquier caso, el último capítulo de esta pelea.
 

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