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15 de julio de 2019

Enfrentar el ajuste en la Universidad de Luján: una tarea inmediata

La docencia y los estudiantes enfrentan un proyecto de flexibilización y recortes impulsada por el rector Antonio Lapolla, la mayoría de los decanatos y el Consejo Superior.
Por Patricio Grande
secretario adjunto de ADUNLu y precandidato a diputado provincial por el FIT-U

El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Luján trató el pasado 4 de julio un proyecto que establecía el congelamiento de la planta, la suspensión de ascensos, la limitación en las designaciones de profesores suplentes y aumentos de dedicación y hasta presentaba la idea de una “reasignación en las funciones”. Se trata de medidas que representan una gravísima violación a nuestro Convenio Colectivo de Trabajo nacional (vigente desde 2015), a la Carrera Docente conquistada en nuestra universidad desde 2013 (que garantiza la estabilidad en el cargo y el ascenso mediante diversas evaluaciones) y al mismo tiempo significan un gran retroceso en cuanto a la excelencia académica de la universidad pública-estatal.

La iniciativa, impulsada por el rector Antonio Lapolla, los decanatos de Ciencias Básicas, Ciencias Sociales y Tecnología y las listas oficialistas de docentes, no-docentes, estudiantes y graduados, pretendía constituirse en el inicio de un brutal ajuste y de un proceso de flexibilización laboral sobre los y las docentes.

A poco tiempo de conocerse públicamente, el proyecto generó un amplio repudio entre la docencia, los estudiantes y en distintos sectores de trabajadores de Luján y zonas cercanas. Por ello, y gracias a la importante movilización docente-estudiantil convocada por la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de Luján (Adunlu) y desde nuestra lista Naranja-Roja hacia la sesión del Consejo Superior, el oficialismo tuvo que retroceder en algunas de sus posiciones iniciales, como el congelamiento de las promociones y las suplencias. Empero, se votó por mayoría la aplicación de una durísima restricción presupuestaria sobre nuevos ingresos y aumentos de dedicación.

Ante este escenario de ajuste sobre la universidad pública, se torna necesario profundizar la deliberación y la organización docente-estudiantil para desarrollar rápidamente todas las medidas de acción directa necesarias en pos de revertir el ajuste, la flexibilización laboral y defender así la formación de grado y la excelencia académica.

Una tarea que también debemos desarrollar con un gran plan de lucha en las 57 universidades estatales para enfrentar el ajuste y el reformismo laboral a la baja que impulsan los rectores ajustadores del Consejo Interuniversitario Nacional (con su presidente Jaime Perczyk a la cabeza), el gobierno de Macri, el FMI y socios. Para ello contamos con la fuerza de la docencia y el movimiento estudiantil.

Destacamos, a su vez, que en la actual coyuntura electoral el Frente de Izquierda-Unidad es la única fuerza política dispuesta a romper los acuerdos fraudulentos e ilegítimos con el FMI, apoyando al mismo tiempo el desarrollo de todas las luchas de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

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