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31 de marzo de 2020

UNGS: ¿Cómo atacar el problema del acceso y permanencia de los estudiantes en la universidad?

Una polémica con el rectorado a partir de un artículo publicado en su revista “NOTI UNGS”
Por Santi Spo

La nueva edición de la revista “Noti UNGS” (escrita y divulgada por el rectorado) contiene un interesante artículo llamado Sostener el derecho a estudiar. El artículo comienza colocando que el año 2020 presenta, para la UNGS, un aumento considerable en su matrícula: un 13% de aumento respecto al año 2019.  En total serían 3159 personas las que se han sumado al universo estudiantil de la universidad este año. El saldo de estudiantes anotados asciende a los 20.000.

¿Aumento de matricula = permanencia en la universidad?

El/La autor/ra del articulo presenta este crecimiento en la matricula como fruto, fundamentalmente, de la implementación del “programa de acceso y acompañamiento”(2019) a los estudiantes de grado y pregrado de la UNGS. 
Este programa reemplazó el curso de aprestamiento universitario (CAU) que funcionaba como filtro (dejando al 50% de los ingresantes fuera de la universidad). Terminar con el CAU fue una consigna histórica del movimiento estudiantil en general y la izquierda en particular. El rectorado recién dispuso transformar el CAU en una instancia más flexible de evaluación a partir de empezar a perder matricula frente a otras universidades del conurbano (como la Unpaz) que tienen un sistema de ingreso mas ameno. Lo que garantiza el “programa de acceso y acompañamiento” es que, al tener modalidad de talleres presenciales donde se evalúa clase a clase y mediante trabajos prácticos (sin parciales o finales), el número de estudiantes que logran avanzar de lleno al primer año de sus carreras sea muy superior al que regia con el viejo CAU. 

Ahora bien, lo que de ninguna manera está garantizado es la permanencia de los estudiantes dentro de la universidad y su continuidad académica. El artículo no menciona, en ningún momento, el inmenso número de estudiantes que año a año van dejando sus estudios. Pero para los que cursamos todos los dias en la universidad es algo obvio. El número de alumnos que asiste en el primer semestre decrece considerablemente en la segunda mitad del año.

Medidas más que insuficientes      

   
El/La autor/ra del artículo nos informa que “durante 2020 se trabajará en el desarrollo de los Espacios de Acompañamiento Orientado (ESAOs) en algunas materias elegidas especialmente (Elementos de Prehistoria e Historia de Oriente, Historia Antigua y Altomedieval, Introducción a la Economía, Introducción a la Matemática y Sociología Clásica)”. Este espacio de acompañamiento tendría como objetivo lograr que los/las estudiantes que presentan dificultades para superar las materias recién mencionadas tengan un acompañamiento de parte de la universidad para lograr aprobarlas. Por supuesto que no estamos en contra de la implementación de este programa, pero su alcance es menor y arbitrario. Desde el Yunque venimos desde hace años planteando la necesidad de la implementación de tutorías y/o clases de apoyo en cada carrera y para las materias que sean necesarias. Basadas en las problemáticas de los estudiantes. Desde ya, las horas de los profesores orientadas a esta actividad complementaria deben ser remuneradas de la misma forma que las horas frente a curso.

Las medidas (por demás insuficientes) que anuncia el rectorado para “garantizar el acceso y la permanencia” en la universidad caen en saco roto si no se procede a políticas concretas sobre las condiciones de vida de les estudiantes de la universidad. Es decir, medidas económicas. El CENSO realizado por el propio rectorado, durante el 2019, es ilustrativo. Según los datos arrojados entre el 70% y el 75% de los estudiantes pertenece a la primera generación de estudiantes universitarios en sus familias trabajadoras. El 89% proviene del conurbano de zona norte. El 51% trabaja, pero el 40% lo hace de manera precarizada o directamente en negro. El 49% se encuentra desocupado. En el 60% de los casos el principal sostén de los estudiantes son sus padres/madres.

Claramente nos encontramos ante una población universitaria, ampliamente trabajadora (ocupada y desocupada) y proveniente, como es lógico, de familias obreras. Los despidos y suspensiones que vienen acechando al país, el aumento de precios en los productos necesarios para que subsistamos, de los alquileres (ahora congelados por 180 dias), las elevadas tarifaz de transportes públicos y servicios en general colocan la permanencia en la universidad como un verdadero drama desde hace años. La intensificación de la crisis producto de la pandemia del covid-19 amenaza con hacer estragos a las familias obreras, ni que hablar de los precarizados y desocupados. ¿Qué hace el rectorado con este problema que es una bomba de tiempo a contra reloj? El/La articulista nos cuenta que durante 2019, el rectorado dispuso de una beca “extraordinaria” para los más necesitados. Esta beca alcanzo a unos 567 estudiantes (el 53% mujeres, muchas de ellas mamás). Un número que sería más elevado si la información sobre la beca y su promoción hubiesen sido más eficientes. Sin embargo, estamos hablando de una beca cuyo monto no supera los $800 mensuales. Una aspirineta para tratar una enfermedad infecciosa.

Nuestro Planteo

En este cuadro de ajuste y retracción económica no hay medida alguna que sea verdaderamente progresiva si no partimos de, en primer lugar, exigir un presupuesto universitario 2020 que contemple las necesidades extraordinarias que la situación sanitaria y económica, producto del desarrollo de la pandemia,  nos impone. Vale recordar que, estando a fines de Marzo,  la universidad pública, y en eso la UNGS, continua operando bajo el presupuesto “neoliberal” macrista del 2019, pulverizado por una inflación del 55%. Bajo este presupuesto no podemos desarrollar ningún plan para defender “el acceso y permanencia” de los estudiantes en la universidad.

En segundo lugar necesitamos una amplia deliberación entre docentes y estudiantes para elaborar en conjunto un plan económico y social para afrontar la realidad crítica del sistema universitario.

En lo inmediatio pelear por un seguro al parado de $30.000 para desocupados, precarizados, monotributistas y changarines. 

Becas verdaderamente extraordinarias para les estudiantes de la UNGS. Apertura de la Beca progresar por un monto de $10.000 en todo el país. Necesitamos, de una vez por todas, el boleto estudiantil gratuito, el 84% de los estudiantes de la UNGS viajamos en bondi.

Respecto al ciclo lectivo, el rectorado no ha comunicado aun que planea hacer. Al momento se impulsan en algunas materias clases virtuales, en otras no. No hay recursos ni para estudiantes ni docentes que permitan que todos podamos tener clases virtuales en condiciones optimas. No hay ningún plan centralizado, mucho menos debatido por estudiantes y docentes. Desde el Yunque, precisamente, planteamos una profunda deliberación entre docentes y estudiantes, a partir de nuestros gremios, donde podamos evaluar de que mejor manera impulsar las clases para no perder el semestre. Por último, es necesario aprovechar la cuarentena obligatoria para acondicionar la UNGS desde el punto de vista edilicio y sanitario para afrontar la realidad concreta que atravesamos. Cuando la cuarentena se levante, de ninguna manera habrá pasado la pandemia. No podemos volver a cursar sin condiciones de higiene y seguridad optimas. Para ello promovemos la conformación de un comité de seguridad e higiene compuesto por todos los actores de la comunidad educativa.


 

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