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2 de abril de 2020

UBA y “virtualización”: no todo es lo que parece

La pandemia dejó al descubierto la crisis presupuestaria y el grado de improvisación de las autoridades de la Universidad de Buenos Aires.

La extensión del Covid-19 (Coronavirus) tiene en vilo a nuestro país y al planeta entero. Ya cumplidos 10 días de cuarentena, apareció en todas sus facultades el debate acerca de cómo van a empezar (si es que lo harán) las clases en la Universidad de Buenos Aires. Recordemos que, según resolución del Consejo Superior, la UBA no realiza clases presenciales hasta el 12 de abril. 

Cambalache

Es muy posible que, en el marco de alargamiento de la cuarentena y las condiciones ya conocidas, el plazo delineado por el Consejo Superior se extienda. No obstante, el rectorado de la universidad aún no emitió palabra “oficial” sobre el desenvolvimiento del cuatrimestre, lo que no impidió que muchas facultades empiecen a moverse por su cuenta. Aparecieron, por un lado, iniciativas para llevar la cursada a la llamada “virtualización” (educación a distancia) y, por otro y más por lo bajo, rumores acerca de un supuesto cambio del calendario académico.

Las clases virtuales ya “funcionan” en algunas facultades, como Ciencias Médicas, Económicas, Derecho, Agronomía. En algunas otras, el planteo de la virtualidad se realizó a través de videos o avisos de las gestiones, pero aún no se dispusieron ni las formas ni los plazos a partir de los cuales las mismas se van a llevar adelante (Psico, Filo, Exactas, Odontología, Ingeniería). Esto implica anuncios sobre plataformas virtuales, clases grabadas, guías de lecturas subidas a una página web y avisos sobre el inicio de las mismas pero sin dejar precisiones sobre su completa puesta en práctica. A su vez, hay una cantidad de facultades en las cuales la indefinición es total y no se han pronunciado al respecto: FADU, Sociales, Farmacia, Veterinaria. 

El “edúquese quien pueda” del rectorado de la UBA deja su merced a cada facultad, que acciona según el grado de “recursos propios” que tenga a partir de su mayor o menor nivel de privatización. Barbieri y compañía no tienen las condiciones elementales para garantizar la cursada general de la universidad ni tampoco que todes les docentes y estudiantes tengan los mismos derechos. 

Problemas de la virtualización

La educación a distancia, en términos generales, es algo sumamente negativo para el proceso de enseñanza-aprendizaje y profundiza la precarización laboral. Si bien desde la UJS estamos en contra de esta metodología y defendemos el sistema presencial (para nada reemplazable), en este contexto pueden introducirse las herramientas virtuales. No obstante, la puesta en práctica de una modalidad virtual no puede estar sometida al grado de improvisación que está mostrando el rectorado de la UBA.

La virtualización implica una serie de problemática que las autoridades no han planteado cómo resolver. En primera instancia, la educación a distancia aumenta la precarización y la jornada laboral de lxs docentes, que se convierten en trabajadores “24/7”, borrando los márgenes temporales de la jornada laboral. A su vez,  hace que los mismos corran con los gastos materiales de la “enseñanza” virtual: no todos tienen el equipamiento necesario, las computadoras, el WIFI, etc. Por otra parte, cualquier iniciativa de estas características debe tener en cuenta que no todxs los docentes pueden si quiera trabajar por estar al cuidado de personas de riesgo o de niñxs. 

Como si fuera poco, esto se da en un marco en el cual lxs docentes no sólo no han tenido aumento salarial sino que se les ha reducido (y pagado en cuotas) la cláusula gatillo. La política de descargar el problema en los hombres de quienes trabajan es hoy tan evidente, que en la Facultad de Psicología, el decano Biglieri y su Centro de Estudiantes aliado salieron a “apretar” públicamente a una cátedra para que acceda a dar clases virtuales incluso contra su voluntad. La crisis no pueden pagarla ellxs.

Lxs estudiantes también encuentran problemas con esta modalidad. Muchxs presentan, como lxs docentes, problemas con el equipamiento y el acceso al Wi-Fi, así como también dificultades para inscribirse en páginas y campus virtuales que se encuentran más tiempo colapsados que en funcionamiento. El caótico “relanzamiento de la inscripción” para la modalidad virtual que este miércoles comenzó en la Facultad de Exactas es una demostración clara de esto último.  A esto se le suman los problemas de tipo académicos: frente a las dificultades de cursada y evaluación que esta modalidad genera, muchxs estudiantes pueden sufrir problemas como la pérdida de la regularidad, entre otras cosas. Tomar en cuenta estos inconvenientes resulta una tarea de primer orden: la educación no es un excel.

La juventud, por su parte, es uno de los sectores más afectados por la precarización laboral y cómo en esta impacta la cuarentena, obligando a muchxs estudiantes a ir a trabajar o a perder directamente sus ingresos. Desde la UJS estamos impulsando, contra esto, el aumento de la beca Progresar a 10.000 pesos. la misma fue rebajada por Macri y luego congelada por Alberto Fernández en 2250 para la mayoría de quienes la cobran, con cupos limitados. Es sumamente necesario el aumento de este ingreso y que su alcance sea irrestricto, para que nadie se quede afuera. 

Esta política contrasta con la de las agrupaciones estudiantiles vinculadas al rectorado y las gestiones de las facultades. Tanto Nuevo Espacio como el kirchnerismo (Mella, Cámpora) han planteado que todo el problema se reduce a pedirle a las empresas telefónicas que liberen los datos, sin plantear una pelea de fondo contra las autoridades y el gobierno de cara a la defensa de los derechos estudiantiles y docentes. La independencia política es clave para pelea por nuestras reivindicaciones. 

Improvisada e inconsulta

A la hora de la toma de estas decisiones (?), si es que podemos llamarla de esa manera, no se ha convocado ni a los gremios docentes, no docentes y estudiantiles de ningún tipo. Mientras esto ocurre, por lo bajo se difunden rumores sobre un corrimiento o modificación del calendario académico.

Entendemos que es fundamental que la formulación de un nuevo calendario sea discutida con los representantes gremiales de lxs docentes, no docentes y estudiantes que no tenga discriminaciones y que permita discutir una modalidad de funcionamiento y una salida de la cuarentena que no avasalle los derechos de lxs trabajadorxs de la facultad y de la juventud.

¿Qué proponemos?

Esta situación ocurre en una Universidad que no tiene presupuesto votado y que, por ende, funciona con aquel que fue aprobado en 2019, con un 53% de inflación en el medio. A su vez, el intento de virtualización deja más al desnudo la asfixia presupuestaria. Ante esta situación, no pueden ser lxs estudiantes y lxs docentes quienes paguemos los platos rotos, sino que la responsabilidad de garantizar la cursada y el cuatrimestre es del gobierno nacional y de las autoridades.

A partir de esto, desde la UJS proponemos que se destine el presupuesto correspondiente para que estudiantes y docentes tengan todo lo necesario, a partir del relevamiento correspondiente, para la modalidad virtual, que su implementación sea discutida con los gremios correspondientes y que exista un régimen de licencias acorde a las necesidades de cara a la pandemia y que todas las horas extra generadas por la educación a distancia sean pagadas. A su vez, exigimos el correcto pago de la cláusula gatillo y que sean retribuidas también las “horas virtuales” para ad-honorem. También, reclamamos el aumento y extensión sin restricciones de la Beca Progresar a 10.000 pesos y que este cuatrimestre, por todas las irregularidades del caso, no tenga instancias eliminatorias que pongan en riesgo la regularidad.

Les proponemos a todas las agrupaciones independientes salir a dar la pelea para estas reivindicaciones con un frente único en todas las facultades de la universidad. Es una lucha que no podemos abandonar.
 

 

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