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5 de abril de 2020

UNGS: el Rectorado avanza con la virtualidad contra estudiantes y docentes

Necesitamos un comité educativo urgente.
Por
Santi Spo y Julián Battistessa Secretario académico del centro de estudiantes de la UNGS

La universidad pública en su conjunto vive horas de revuelo. Con la extensión de la cuarentena, en principio hasta semana santa, estalló a gran escala la crisis de la continuidad pedagógica en todas las casas de estudio. Las autoridades de la UBA han emitido un comunicado en el que notifican a la comunidad educativa la reprogramación del calendario académico, el que iría desde julio de este año hasta febrero del 2021, con un receso entre diciembre y enero. Este comunicado puso de manifiesto la incapacidad de la Universidad de restablecer el orden del ciclo lectivo mediante la modalidad de clases virtuales. Pero de todas formas, muchas universidades continuaran con esta modalidad pese a que se muestra incompatible para el alcance de la mayoría de las comunidades educativas.

Este es el caso de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS).

En un reciente comunicado firmado por el rectorado nos informan que “ponen a consideración de la comunidad educativa un plan que anticipe un período más extenso sin clases presenciales”. Dicho “plan” constaría en retomar las clases presenciales en junio o mediados de julio/principios de agosto. En cualquiera de las dos variables en torno al retorno a la cursada presencial, el rectorado nos propone tener “al menos 8 semanas de actividades de distinto tipo en la virtualidad” y, posteriormente, “un período de hasta 6 semanas presenciales”. Renglón siguiente informan que todas las materias irán a Finales presenciales como método evaluatorio.

El comunicado del rectorado ha suscitado una enorme preocupación en los/las estudiantes y al mismo tiempo bastante bronca e insatisfacción. Ocurre que 8 semanas de modalidad virtual representa un golpe absoluto a la cursada de la mayoría de los/las estudiantes. Estas primeras semanas demostraron claramente las dificultades o imposibilidades que representa la modalidad virtual para la masa estudiantil y también para los/las docentes. El rectorado hace oídos sordos a estos problemas y avanza con la virtualidad como si nada pasara.

Que quede claro, no nos oponemos a la virtualidad per se, nos oponemos porque deja a un número gigantesco de compañeros/compañeras sin derecho a acceder a la misma. No hay condiciones sociales concretas para la implementación de las clases a distancia que nos permita a todos el mismo derecho a cursar. Emergen a pleno las desigualdades sociales en el universo educativo. Ya hemos dicho, en otros artículos, que la población estudiantil que compone la UNGS es mayoritariamente trabajadora y precarizada. La resolución del rectorado, precisamente, no está pensada para esta enorme mayoría.

Las autoridades ni siquiera aclaran si las clases virtuales son obligatorias o no lo son.

Que se abra el debate: necesitamos un comité educativo de crisis.

El rectorado continúa pasando por encima de la comunidad educativa sin abrir ninguna instancia posible de deliberación donde sea el conjunto de la comunidad quienes debatamos y decidamos cómo ordenar el calendario académico.

El Puente (peronismo) en la presidencia del Centro de estudiantes solo se dedica a reproducir los comunicados del rectorado. Fieles a su eslogan de campaña electoral, han convertido el CEUNGS en una oficina de servicios… pero de prensa del rectorado. La voz preocupada de los/las estudiantes no llega a su despacho.

En estas condiciones, un comité educativo que aborde la crisis actual se vuelve una herramienta insoslayable para afrontar esta situación caótica que amenaza con arrasar con la cursada de miles de estudiantes. Para que este comité sea verdaderamente representativo, no pueden estar solamente las conducciones gremiales, se mostraron obsoletas frente a la preocupación y reclamos de las bases.

Necesitamos que exista representación estudiantil carrera por carrera, porque cada una de ellas tiene sus propias problemáticas, con una elección democrática de sus representantes. Lo mismo planteamos para el claustro docente.

En la situación concreta que vivimos miles de estudiantes, la “educación virtual” no representa ninguna salida. Si las autoridades no garantizan los medios para que todos podamos acceder a ella, entonces, las rechazamos enérgicamente. Reclamamos una deliberación a fondo de toda la comunidad educativa para así reprogramar el calendario académico en los términos donde estudiantes y docentes no seamos perjudicados.

 

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