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14 de abril de 2020

Educación virtual en la Universidad de Hurlingham: trabajo impago y estudiantes a su suerte

El funcionario Jaime Perczyk instó a reprogramar los calendarios, pero la academia donde era rector no tomó nota.
Por Leandro
UJS

Mientras que el secretario de Políticas Universitarias Jaime Perczyk recomendó el 3 de abril la readecuación del calendario académico 2020, la Universidad Nacional de Hurlingham (donde ejercía como rector hasta su asunción en el gabinete educativo) parece no haber tomado nota. Tan sólo tres días después de la sugerencia de Perczyk, la universidad comenzó el ciclo lectivo vía campus virtual.

Como en todo el país, esta metodología mostró en la Unahur toda su desorganización y precariedad. La degradación del trabajo docente y las carencias materiales de los estudiantes son las constantes en las que se enmarcó el proceso por el cual se pretende establecer, como venimos insistiendo desde la UJS, un “sálvese quien pueda” educativo.

Precarización docente

La decisión de no readecuar el calendario académico por parte de la universidad y continuar con la metodología virtual vino acompañada de forma inmediata con la creación de un cargo llamado “tutor de campus”, que fue asignado a muchos de los auxiliares docentes de la Universidad; por supuesto, sin que se les consulte y sin ninguna remuneración. Su tarea, por demás extensa, es contestar -al estilo “call center”- las dudas que los estudiantes presenten sobre la navegación en la plataforma virtual. Para esto la capacitación fue casi nula, y nuevamente, impaga.

El cénit de la precarización fue propuesto por el centro de estudiantes peronista, que, junto a las demás agrupaciones kirchneristas, solicitó que los “tutores” dejen sus teléfonos para responder consultas sin parámetro horario.

La virtualidad golpea contra las cursadas

El fracaso del campus se pone de manifiesto considerando que una vez comenzado el funcionamiento de las cátedras la mayoría de los docentes, ignorando las instrucciones de la Universidad, optaron por la creación de grupos de Whatsapp para difundir la bibliografía y sostener algún tipo de interacción.

Si en un primer momento la Universidad había planteado la posibilidad de realizar clases interactivas por videoconferencia, hoy ya están descartadas casi por la totalidad de las cátedras. El cambio se debe a que pasada la primera semana de clases la mayor parte de las asignaciones contaban con ausencias estudiantiles que oscilaban entre el 50% y el 30%. La carencia material de muchos alumnos (falta de internet o de computadora propia) es la base fundamental de esta deserción. Esto no debiera sorprender si atendemos a un dato que el propio Indec oficializó: el 43% de las casas bonaerenses no poseen acceso a la red. La campaña que impulsó el centro de estudiantes frente a este problema consta de la liberación de datos móviles para que los estudiantes puedan ingresar al campus desde el celular; pero es apenas un paliativo si se toma en su conjunto la situación de los estudiantes en medio de la cuarentena.

¿Qué proponemos nosotros?

En primer lugar, que el Estado y la universidad garanticen las condiciones materiales para que todos los estudiantes y docentes tengan acceso irrestricto a las plataformas educativas virtuales. No podemos permitir que la virtualidad nos deje sin cursada.

Que se respeten los derechos laborales de los docentes, sus salarios y sus horarios de trabajo. Capacitación remunerada por la universidad para poder afrontar la virtualidad.

Frente a las enormes problemáticas que representa la virtualidad en este contexto, y además, porque de ninguna manera esta modalidad puede reemplazar a las clases presenciales planteamos que la asistencia a las mismas no pueden ser de carácter obligatorio, ni para estudiantes ni para docentes. Exigimos que se dé una respuesta inmediata sobre cuál es la situación de las mesas de examen de mayo y también que las mismas no sean contabilizadas para el plazo de vencimientos de finales.

Necesitamos debatir un plan de readecuación del calendario estudiantes y docentes en conjunto; sin imposiciones ni atropellos por parte del Estado.

Frente a la crisis económica que acecha fuertemente a la juventud proponemos: seguro al parado por $30 mil pesos; aumento de la beca progresar a 10 mil pesos; plan de becas extraordinarias financiadas por la universidad para quienes las necesiten.

Para impulsar estas medidas, que deben surgir de la deliberación del conjunto de la comunidad educativa, necesitamos un comité donde los distintos claustros estén representados. Le exigimos al centro de estudiantes que abra de inmediato los canales democráticos donde los estudiantes podamos intervenir, ya sea una reunión de centro abierta a todos los estudiantes o una asamblea, cualquiera de las dos propuestas se pueden llevar adelante por plataformas virtuales.

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