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5 de junio de 2020

Lxs trabajadorxs de Ciencia y Técnica nos organizamos contra el ajuste

Por
Damián Furman y Facu H. Agrupación Naranja Ciencia y Técnica

El pasado jueves 28 de Mayo, 35 trabajadorxs de ciencia y técnica de Tucumán, Bahía Blanca, Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario, Mar del Plata y Campana (los compañeros de Bariloche no pudieron conectarse por problemas técnicos) participamos de la reunión plenaria convocada por la agrupación Naranja Ciencia y Técnica (CyT) para debatir y acordar los urgentes reclamos sectoriales, ante un cuadro general de ajuste en el Estado y de sobreexplotación acentuada por la pandemia.

Intervinieron delegades de Jóvenes Científicos Precarizados (JCP), de ATE-Conicet, trabajadorxs administrativos del Conicet, becaries e investigadores de la CIC de Conicet y becaries UBA. El entusiasmo que generó la reunión responde a la necesidad de lxs trabajadorxs de contar con un canal para expresarse y organizarse de cara a la crisis, en una situación en la que las direcciones gremiales están ausentes, sin convocar a las bases a asambleas regionales para definir colectivamente un pliego de reclamos y un plan de lucha para conquistarlos.

En el plenario se denunció la falta de respuesta a las necesidades urgentes de lxs trabajadorxs, acentuadas por la pandemia: compañeros sin cobrar por no poder hacer trámites imposibles en este contexto, o abandonados en el exterior en el marco de su trabajo, teniendo que solventar los gastos de su propio bolsillo; despidos y suspensiones, que llevan a situaciones desesperantes, cuando están cerrados los actos públicos para conseguir horas docentes; ataques al régimen jubilatorio del 85% para investigadores y el vaciamiento del sistema de salud, incluida nuestra obra social Unión Personal.

También se denunciaron las garantías para el pago de la deuda externa a costa de mantener un ajuste brutal contra trabajadores y jubilados, y la continuidad del modelo de explotación y saqueo capitalista de los recursos naturales, causante en parte del surgimiento y la propagación de nuevos virus y enfermedades. Así como las precarias condiciones de vivienda en todas las ciudades del país, con más de 4.000 villas urbanas, que son hoy las principales víctimas del Covid-19.

Un segundo informe se dio en torno a la participación de lxs delegadxs clasistas de la Naranja en la Mesa Nacional de Ate-Conicet, en el que se puso en cuestión el verticalismo de la gremial, su operación en “mesas chicas” sin consultar a las bases y su adaptación al “Estado patrón”, transformándolo en una correa de transmisión de los directorios de las instituciones de Ciencia y Tecnología. La falta de representatividad que sienten lxs trabajadorxs impulsa la creación de organizaciones sectoriales como JCP, Auca, Red Federal de Afectadxs, etc, reconocidas por su lucha. En función de esto, se convocó a lxs compañerxs a reforzar la construcción de un gremio con independencia política del Estado patronal, oponiendo al verticalismo la soberanía de la asamblea, la solidaridad con todas las luchas y la autonomía del movimiento obrero.

Las diferentes participaciones en el plenario pusieron énfasis en el cuadro de doble explotación de las trabajadoras en el contexto de cuarentena, debido a la sobredemanda hogareña, a la atención de hijes, familiares con factores de riesgo, etc. Reforzado por la negativa de parte del Directorio, en el caso del Conicet, de anular la presentación de informes y evaluaciones para este año (para CIC, CPA y Administrativxs) y de no extender las fechas para las diferentes convocatorias, dejando en clara desventaja a las compañeras en una situación donde se juega su continuidad laboral.

Uno de los puntos más fuertes fue la exigencia de una prórroga de todas las becas (en particular, las que finalizan en abril de 2020). Mientras el Conicet pretende hacer de cuenta que nada sucedió, muches compañeres necesitan acceder a instrumentación, muestras, equipo o laboratorios imposibles durante el aislamiento, y por ende tienen su trabajo paralizado. Esto afecta fuertemente nuestras posibilidades de continuidad laboral, en un organismo donde la precarización se expresa (entre muchas otras cosas) en evaluaciones constantes seguidas de despidos masivos. Algunas patronales del interior del país se aprovechan a su vez de esta situación para exigir la vuelta a los lugares de trabajo, por más que no estén garantizadas las mínimas condiciones de seguridad e higiene para prevenir el contagio de Covid-19. El tema se complejiza aún más al ser la mayoría de las instalaciones del Conicet de doble dependencia con universidades nacionales. Por este motivo, el reclamo tiene que ir por las dos vías patronales sobre la base de la unidad programática de lxs trabajadorxs de la universidad y lxs de ciencia y técnica, para reclamar un plan de obras y la formación de comités de seguridad e higiene (en el caso del Conicet, las subdelegaciones del CyMAT).

Hasta ahora, a través del reclamo generalizado, se ha logrado que las becas que finalizaban este año se extiendan hasta julio y que la patronal dé respuesta a algunos de los casos de compañeros que no estaban cobrando o que estaban varados en el exterior. Se trata, de cualquier manera, de respuestas absolutamente insuficientes tanto en cantidad como en alcance, ya que centenares de trabajadores del Conicet quedarían sin trabajo a partir de agosto. Mientras el gobierno se ufana de los logros de la ciencia argentina, lxs becarixs siguen en la línea de la pobreza (42.000 pesos) y los salarios promedio de lxs administrativxs se encuentran en 25 mil pesos, colocándolos más próximos a la línea de indigencia (18.000 pesos). El nivel de precarización en estos últimos es sencillamente brutal: la mayoría son contratados anualmente (art 9), con tareas administrativas pesadas y complejas y evaluadxs periódicamente.

El plenario reforzó la necesidad de seguir construyendo la Naranja en todo el país, intervenir críticamente en los ámbitos de construcción gremial y masificar la lucha en defensa de la investigación pública y nuestras condiciones de trabajo.

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