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9 de agosto de 2007 | #1004

Asamblea Universitaria de la UBA

Huyeron del debate político y académico

Nadie debería sorprenderse con el hecho de que la Asamblea Universitaria de la UBA haya terminado sin resolver absolutamente nada. Es que lo que pretendían las camarillas universitarias, que nunca quisieron ninguna Asamblea para modificar el Estatuto, por un lado. Es que no tenían tampoco la posibilidad de hacerlo debido a sus múltiples contradicciones. La convocaron para vaciar el reclamo de la democratización del gobierno de la UBA que el movimiento universitario había impuesto objetivamente en la agenda política.

Lo que no era posible prever era que las camarillas terminaran protagonizando una verdadera desbandada, con la huida del 70% de los asambleístas del bloque de los decanos. Inicialmente, la política de ellos era pasar a un cuarto intermedio indefinido; como mucho, estaban dispuestos a convocar a otra antes de fin de año.

Que las camarillas estaban a desgano en la Asamblea se notó en las 9 horas que duró la sesión, cuando ninguno de los más de 200 asambleístas que les responden a los decanos se anotaron para hacer uso de la palabra. El pacto interno al que habían llegado estipulaba que a las 17 horas, se levantaba la sesión. Pero como había muchos oradores estudiantes, las camarillas se fueron yendo en masa, hasta vaciar por completo la cesión.

Delimitación

La intervención activa de los Consejeros que responden a la Fuba fue clave. Bastó, para esto, hacer denuncias y proponer proyectos que, por su contenido, son claves para la situación actual de la universidad: desde la renta a partir del 1 de setiembre para los docentes ad honorem; la gratuidad de los posgrados; una partida presupuestaria especial para el Hospital de Clínicas; la eliminación de las correlatividades en bloque del CBC; la reducción de los salarios de los funcionarios políticos.

La Fuba propuso una movilización a Plaza de Mayo de la UBA para reclamar por el presupuesto. Quedó en evidencia, también, que la Asamblea era reaccionaria no sólo por su composición, sino también porque su función era la de cortina de humo para no modificar nada.

La campaña mediática posterior contra la Fuba, (todo un clásico argentino a esta altura del partido), trató de ocultar esta verdad grande como una casa. Es que las camarillas pensaban que el movimiento estudiantil iba a caer en la trampa de forzar el levantamiento de la sesión. Por eso dejaron entrar a todo el mundo, sin limitar absolutamente nada. ¿Se hicieron democráticos quienes hace unos meses atrás hicieron la Asamblea con la Federal reprimiendo a los estudiantes? Desde estas páginas anticipamos que cuando las camarillas cierren realmente entre ellas una reforma reaccionaria de los Estatutos (lo que se hará no públicamente sino mediante negociaciones privadas) realizarán la Asamblea con la Federal, como ya lo hicieron en el pasado.

Los ‘progres’

El bloque de los cuatro decanos que se autoproclaman ‘progresistas’ participó de la Asamblea Universitaria con la misma cobardía que sus pares shuberoffistas. En ningún caso hicieron uso de la palabra. Mucho menos, claro, para apoyar los proyectos formulados por la Fuba en defensa de la gratuidad de los posgrados, del salario para los ad honorem, etc. Tampoco la movilización a Plaza de Mayo.

Es evidente que se está procesando una crisis entre las camarillas que suscribieron el pacto Hallú-Sorín. ¿Cuál es la naturaleza de esa crisis? Hasta ahora lo único que se observa es que los ‘progres’ están a la defensiva frente al avance shuberoffista.

Los ‘progres’ se han convertido en una fuerza de descarte Por eso es completamente nocivo para el movimiento estudiantil combativo depositar expectativas en ese sector. La idea de armar una ´nueva izquierda´ en la UBA de la mano de esta gente equivale a un engaño mayúsculo.

Vamos por una nueva Asamblea Universitaria

Ante la situación creada, el movimiento estudiantil no debe esperar pacientemente una nueva convocatoria de las camarillas que posiblemente nunca se dé. Necesitamos una nueva Asamblea Universitaria, que exprese democráticamente a los 400.000 estudiantes y trabajadores de la UBA para reorganizarla sobre nuevas bases, enfrentando la privatización y la asfixia presupuestaria del gobierno nacional.

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