24/06/2021

Bahía Blanca: el rectorado de la UNS pretende avanzar contra nuestras conquistas

Un nuevo proyecto amenaza nuestros derechos estudiantiles.

El día 23 de junio, se hizo pública la presentación por parte del rectorado —a través del vicerrector, Javier Orozco—, de un proyecto caratulado “Sistema Integrado de Cursado”. El proyecto, que fue elevado al Consejo Superior Universitario y que contó con la firma de un grupo de docentes de la universidad, supone la modificación total del sistema de cursado en la UNS, efectivamente cercenando varias de las conquistas que el movimiento estudiantil de la universidad ha logrado arrancarle a las diferentes gestiones.

El proyecto, que avanza a espaldas de la enorme mayoría de la comunidad universitaria, exime a las cátedras de la obligatoriedad de las mesas de exámenes finales y exámenes libres regulares todos los meses, lo cual impide al estudiante planificar el ritmo al cual desea y puede ir acreditando las asignaturas, elimina la figura del examen recuperatorio obligatorio por cada examen parcial, y establece la obligatoriedad de asistencia a las clases teóricas. Este último requisito obstaculiza el cursado de alumnes que trabajan en los horarios de cursada; en la modalidad virtual implicaría el acceso frecuente a dispositivos y conectividad. En vez de flexibilizar las opciones para un acceso a la educación superior pública, el proyecto las restringe.

En este contexto de crisis sanitaria y de virtualidad en que se desarrolla la cursada, donde la pobreza y la deserción escolar en todos los niveles alcanzan cifras récord, estos planteos representan un salto hacia una universidad cada vez más expulsiva hacia las, los y les estudiantes de todas las carreras, donde se vuelve cada vez más difícil acceder o mantener la condición de alumnx regular. Se trata de una orientación que se enmarca en una política de desfinanciamiento y ajuste contra la educación pública en general, y dentro de la UNS en particular, por parte de los diferentes gobiernos y que ha sido refrendada por todas las gestiones de la universidad.

Adicionalmente, también aparece la intención explícita de otorgar a lxs docentes la potestad de evaluarnos bajo criterios tan laxos como el nivel de participación y la “conducta” durante el cursada; una maniobra más para favorecer el manejo discrecional y autoritario por parte de la gestión y lxs docentes, aspecto severamente enraizado dentro de la universidad.

Lxs estudiantes debemos rechazar de plano esta propuesta, que busca disimular una política de ajuste dentro de la universidad. El rectorado busca penalizar nuestras cursadas, volviendo más excluyentes a las carreras, en lugar de abordar los problemas reales que atravesamos lxs estudiantes, que luego se traducen en ausentismo, pérdida de materias y finalmente de la regularidad. Organicémonos con independencia política de las autoridades y los gobiernos. Vamos por la reorganización democrática de la universidad en manos de estudiantes y docentes.

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