18/10/2007 | 1014

Ciencias Económicas y la Organización Mundial de Comercio

“La universidades van abriendo el mercado y el fenómeno impacta en Argentina”, dice Clarín (12/8). En el negocio se involucra ahora el Departamento de Economía de la UBA, aplicando “recursos disponibles… para nuevos proyectos de investigación y concursos de dedicación exclusiva” (ídem). Parece que no están igualmente “disponibles” para los “auxiliares docentes” que constituyen la mayoría de los profesores y que trabajan “ad honorem” o con sueldos miserables. El llamado “proyecto de Económicas” es competir “otros centros de investigación (como) los del Banco Central y la Universidad Católica Argentina”. Son en la actualidad –dice Clarín– los “hacedores de teoría económica”.


Naturalmente, la “teoría” que se practica en la casa de estudios de Bergoglio o del Banco Central, dirigido por un Chicago boy conchabado por el kirchnerismo, no es más que un conjunto de técnicas aplicada a aceitar la explotación capitalista y en particular la especulación financiera. Durante la última década –dice otra nota del mismo diario del mismo día– “se han creado complejísimos instrumentos que facilitan la diversificación del riesgo (productos derivados), nuevos métodos de evaluación de activos (con sofisticados modelos matemáticos) y novedosos procedimiento de colocación de los instrumentos con los inversores (los fideicomisos y la “securitización”). Todo esto ha creado una demanda de profesionales de muy diverso origen, que incluyen matemáticos, físicos, especialistas en tecnología informática y computación con “orientación económica” y en grupos “interdisciplinarios” que pululan en maestrías y posgrados. Son los cursos de moda que ya ofrecen las instituciones extranjeras y de los cuales se nutren tanto los “centros de investigación” del Central y la Universidad Católica como de otras universidades privadas como la Di Tella o San Andrés. Son los MBA (maestría en administración de negocios, según la sigla en inglés). Este es el “mercado” en el cual se quiere meter la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Por supuesto, ninguno de este tipo de “hacedores teorías” estudia la catástrofe que incuba la hipertrofia de chanchullos capitalistas que contribuyen a desarrollar.


No es un secreto que desde hace tiempo Ciencias Económicas de la UBA ha hecho punta en la privatización de la UBA. Fue pionera en el establecimiento de una gigantesca “bolsa de trabajo” mediante la cual, con el cuento de la pasantía, los estudiantes son empleados por grandes monopolios a precio de banana y con un porcentaje arreglado con la propia Facultad. Son los recursos que integran los “fondos no presupuestarios o propios” con los cuales las camarillas universitarias hacen su propio negocio. Esos mismos negocios se extienden a diverso tipo de convenio con estudios contables, grandes auditorías o consultoras capitalistas que utilizan en provecho propio el aparato estatal de la educación superior. No es casualidad que sea el propio decano de Ciencias Económicas el que asumió personalmente la dirección de la Asamblea Universitaria de diciembre pasado que “normalizó” la UBA con la ayuda de la policía. Negocios capitalistas y cachiporras son hermanos siameses. El mismo decano que ahora hace punta en la tentativa de reformar los estatutos de la UBA para adaptarlos a los criterios de la Organización Mundial de Comercio (OMC) manejada por el capital financiero mundial. En alianza -no hay que olvidarlo-, con los centroizquierdistas que integran ahora la alianza progre-derechista que dirige la UBA.

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