Universidad

23/5/2017

Conflicto universitario: ¿en qué punto estamos?

El debate sobre la orientación y las tareas de la Fuba

La Marcha Nacional Universitaria del martes pasado muestra una contradicción que vale desentrañar. En un país convulsionado por las grandes manifestaciones de marzo y las 500.000 personas que coparon Plaza de Mayo contra el 2×1 a los genocidas, la marcha de la universidad tuvo sin embargo menos alcance y profundidad que la del 12 de mayo del año pasado. Sería absurdo concluir que los estudiantes y docentes que se movilizaron de a miles el año pasado simplemente perdieron la voluntad de lucha o que el clima de movilización contra el gobierno no entra a la universidad. ¿A qué se debe entonces este cambio? 


 


Mientras el año pasado las autoridades universitarias impulsaron, hasta cierto punto, un choque con el gobierno, ahora asistimos a un “cierre de filas” con él. Este entendimiento se cristalizó en el Sistema de Reconocimiento Académico de Educación Superior; un acuerdo firmado por el gobierno y 75 rectores radicales, peronistas y kirchneristas para implementar un sistema de créditos como el que existe –y está llevando a la quiebra de las familias- en EEUU, Europa o Chile. Para las camarillas universitarias es la oportunidad de desechar las materias que “no cotizan” en favor de los posgrados y cursos pagos, es decir, proceder a un ajuste al interior de sus casas de estudio. Macri replica con los rectores la alianza que tiene con los gobernadores del PJ-FpV que actúan como gestores del ajuste en sus provincias. 


 


Pizzurno o Plaza de Mayo, tregua o lucha


 


La pelea por el destino de la marcha del 16 puso de manifiesto esta situación. La tregua de los rectores con el gobierno incidió en el movimiento estudiantil y docente, a través de los sindicatos y agrupaciones ligadas al régimen universitario. Esta tregua explica la negativa rígida de Fedun –el sindicato más integrado a los rectores- a marchar a Plaza de Mayo. Pero la tregua alcanza también a la Conadu K y a las agrupaciones estudiantiles que actúan bajo su órbita, que luego de algunas vacilaciones se quedaron en el Palacio Pizzurno. También jugaron en este terreno La Mella y el PCR, armando un bloque con La Cámpora (FULP) y el MNR (FUR), que colocó sus fichas en el acto con la burocracia docente.


 


Sólo la AGD y la Fuba defendieron desde un primer momento marchar al centro del poder político, planteo al que finalmente se sumó la Conadu Histórica. La Fuba, además, fue la única federación que convocó un Congreso Abierto, en el cual participaron 1000 estudiantes que votaron marchar a Plaza de Mayo. La división de la marcha se corresponde con los diferentes roles asumidos a lo largo de la huelga docente. En estos largos tres meses de paritaria, Fedun y la Conadu K acompañaron la tregua de los rectores en detrimento del salario de sus propios afiliados. Sólo la Conadu Histórica, bajo el influjo de la izquierda y sus organizaciones de base, desarrolló un plan de paros sistemáticos (22 días de huelga) para ganar.


 


Sabotaje a la Fuba


 


Es en este cuadro que se entiende que La Mella, que co-preside la Fuba, no haya defendido el mandato de nuestro Congreso Abierto ni el lugar de la federación en la marcha. La realidad es que para esta agrupación, que se desplazó de la “izquierda independiente” al FpV, la defensa de una Fuba independiente ya no es negocio. Más aún, el carácter combativo de la federación se ha convertido en un obstáculo para su ansiada integración al aparato universitario. Por eso La Mella sabotea las reuniones de la Junta Representativa, extorsionando con la quita del quórum cada vez que puede tratarse un punto que cuestione esta dirección. El sabotaje a la Junta Representativa equivale a un sabotaje a la Fuba misma, ya que al no haber una mayoría de delegados que pueda ganar el Congreso, la Junta Representativa es el organismo democrático donde los representantes electos en los centros pueden resolver las divergencias asegurando la unidad de acción de la federación.


 


La línea de sabotaje lleva a que el debate de orientaciones al interior del movimiento estudiantil sea reemplazado por la “duplicación” de banderas de la Fuba, como ocurrió el 24 de marzo cuando la Mella se negó a respetar el mandato de la mayoría de los centros de movilizarse junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia; o el martes pasado, donde una segunda bandera de la Fuba marchó junto al bloque K-MNR para morir en Pizzurno. La campaña para “que se ponga fecha" a un nuevo Congreso es parte de este sabotaje, porque no apunta a recomponer el funcionamiento orgánico de la federación y su capacidad de acción, sino a reforzar la extorsión para integrar a La Cámpora a la conducción.


 


Por una dirección independiente


 


El balance del plan de lucha desarrollado hasta la fecha demuestra el valor estratégico de una intervención independiente de los estudiantes junto a los docentes. Toda intención de colocar al movimiento estudiantil detrás de los decanos o del kirchnerismo se ha revelado como un factor de tregua a Macri. En este cuadro, la defensa de la Fuba como herramienta de organización de los estudiantes pasa por defender su independencia política y su funcionamiento democrático. El primer paso en este sentido debe ser restablecer el funcionamiento regular de la Junta Representativa donde están expresados los 13 centros de estudiantes y el acatamiento de sus resoluciones. 


 


Llamamos a todo el movimiento estudiantil a intervenir en el debate y pronunciarse. La forma positiva de enfrentar el impasse actual de la Fuba –donde ninguno de los tres principales bloques (Franja Morada, K-Mella, izquierda) logra establecer una mayoría propia- pasa defender el funcionamiento democrático y regular de sus organismos y la unidad de acción de los estudiantes junto a los trabajadores para derrotar el ajuste de Macri y sus socios. El balance de esta experiencia se deberá plasmar en las elecciones estudiantiles en el fortalecimiento de una dirección independiente y de lucha, a la altura de las circunstancias.