26/10/2020

Córdoba: la pandemia Covid-19 acelera el colapso de la obra social universitaria

Es necesaria una intervención independiente en defensa de la Daspu.

La renuncia del médico infectólogo Dr. Hugo Roland, presentada el pasado 23 de octubre a la Daspu (obra social de las y los trabajadores de la Universidad Nacional de Córdoba) es la expresión más acabada de una profunda crisis en una obra social que lleva años de vaciamiento. La misma fue presentada tras el incumplimiento por parte del Consejo Directivo la obra social, frente a las demandas de mejoras en las condiciones de trabajo y atención.

El Dr. Roland estaba al frente del programa de atención HIV/Sida, y desde el comienzo de la pandemia se lo colocó a cargo del equipo de atención Covid-19, cuyo centro de atención se instaló en la sede Cofico de la obra social. El equipo, que contaba con 25 trabajadores de salud en total, realizó al 15 de octubre “más de 2.000 hisopados, 200 test rápidos, detectó 420 pacientes con Covid, de los cuales 21 se internaron, 10 en terapia intensiva, lamentando 2 fallecidos”. Los datos fueron provistos en un conversatorio sobre Daspu – organizado por Adiuc, el gremio de la docencia universitaria.

No se trata de la primera renuncia en el equipo de salud. Según denuncian los propios trabajadores, desempeñan estas tareas “durante las 24hs del día, los 7 días de la semana, sin descanso”, con contratos precarios, becas y honorarios que no se corresponden ni con la labor desarrollada, ni los riesgos y la exposición que implica el trabajo. Una imagen que se repite en el resto de las obras sociales de la provincia.

Una historia de vaciamiento, descapitalización y negociados

La crisis abierta por esta renuncia, sin embargo, fue largamente anunciada con un sin número de denuncias de afiliados y afiliadas, quienes al recurrir a la obra social se encontraban con puertas cerradas. El centro de atención de Covid desde hace meses se encuentra desbordado, entregando turnos con una demora de hasta cinco días, en el mejor de los casos; sino se recomendaba la derivación a las clínicas privadas o laboratorios privados prestadoras de Daspu. Es así que afiliados y afiliadas, que aportan una parte de sus salarios mensualmente en la obra social, debía pagar más de $2.500 para realizarse un hisopado en el Hospital Privado o el Sanatorio Allende, padeciendo extensas colas.

El virtual cierre de la sede Cofico de la obra social en plena pandemia es una “radiografía” del estado de una crisis que es previa a la llegada de la pandemia. Los desmantelamientos de la Sede Maternidad y Cerro, y en particular de esta sede comenzó con el cierre de la sala de internación y el quirófano, equipado pero sin personal que permita la atención. En el mismo sentido se avanzó sobre la Farmacia, y la reducción de la atención en algunos consultorios externos.

La acentuación del vaciamiento tiene como trasfondo la decisión política de continuar con la Daspu como fuente de negocios por parte de la medicina privada, droguerías y laboratorios privados financiado con el bolsillo de los y las trabajadoras universitarias. Es así como el Consejo Directivo, con la renovación del mandato en la presidencia del Dr. Luis Hernando, aprobó aumentos en el Nomenclador de Prestaciones Médicas y Bioquímicas, con el consiguiente aumento en los co-seguros, que reconoce aumentos mensuales de medicamentos y accesorios a droguerías y laboratorios, financiados en parte con aumentos en las cuotas de los afiliados adherentes de titulares y adherentes puros.

El proyecto de Recursos, Gastos e Inversiones – Ejercicio 2020/2021 prevé un déficit operativo de $ 44.758.841, una inversión en Activos (Obras, expuestas a procesos de privilegios) de $ 44.000.000. Este resultado de $ 88.758.841 es financiado con recursos financieros obtenidos del Fondo de Prestaciones Médicas y Sanatoriales. La base económica de la crisis política de Daspu se mide por su descapitalización a manos de capitalistas, como el Sanatorio Allende, el Instituto Modelo de Cardiología, el Hospital Privado, Laboratorios y Droguerías.

Esta política cuenta con la intervención activa de los vocales de la Asociación Gremial San Martín (gremio no docente) y el silencio cómplice de los vocales de Adiuc en el Consejo Directivo de la obra social.

Desde el Frente Docentes en Lucha hemos denunciado y rechazado activamente esta orientación dentro y fuera del Consejo Directivo. La bancarrota de la obra social en pleno pico de la pandemia constituye un golpe tanto a sus trabajadores como afiliados y afiliadas. Reclamamos se responda de manera inmediata y efectiva a los reclamos de las y los trabajadores de la salud, tomando personal bajo la modalidad que establece el convenio colectivo de trabajo con salarios acordes a las tareas desempeñada, y el equipo de protección personal en cantidad y calidad necesarios. Asimismo, es imperioso multiplicar la cantidad de hisopados disponibles para atender toda la demanda de las y los trabajadores universitarios, en momentos donde la detección temprana es la mejor arma para enfrentar al virus.

Finalmente, esta crisis de fondo solo puede ser resuelta por la intervención activa de afiliados y afiliadas, en esta línea reclamamos la convocatoria a una asamblea general de afiliados titulares, la apertura de los libros contables, la realización de una auditoría externa médica y administrativa, y el congelamiento de las cuotas de afiliados adherentes y los co-seguros para todas las prestaciones. En este sentido proponemos accionar frente a Daspu nuestra obra social universitaria.

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