26/11/2020
FILO UBA

Diplomatura de ESI: “recursos propios” y justificación de las tranzas con la iglesia

Seguimos luchando por presupuesto y educación sexual integral, laica, científica y respetuosa de la diversidad.
Por Rocío S.

La diplomatura en Educación Sexual Integral (ESI) que la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA ofertó este año por segunda vez, puede enmarcarse a partir de su arancelamiento en la creación de “recursos propios” que estableció la Ley de Educación Superior de 1995, mientras se buscaba reducir sistemáticamente el presupuesto para la educación superior.

Esta diplomatura que se ofertó por primera vez el año pasado, era una de las pocas instancias gratuitas (o casi, ya que costaba $2.000 para quienes no fueran de la facultad) para la formación en ESI en la Ciudad de Buenos Aires.

Este año, Filo decidió arancelarla, como señalamos en notas anteriores, por lo que cada inscripte debe abonar $14.000. Dada la cursada virtual se inscribieron unas 1.200 personas de todo el país, según informó la coordinadora académica de la diplomatura y ex decana de la facultad, Graciela Morgade en su discurso de bienvenida. Saquemos cuentas.

En los órganos de cogobierno de la facultad no se informó sin embargo por qué el año pasado la instancia fue gratuita y este año no. Como vemos, el desfinanciamiento educativo sistemático y la Ley de Educación Superior han impulsado la proliferación de negocios de todo tipo en las Universidades Nacionales, de modo tal que avanza una privatización sutil y paulatina en la cual ciertos contenidos se sacan del grado y se trasladan a posgrados arancelados, se hacen convenios con empresas privadas, como las mineras y las farmacéuticas y se arancelan instancias formativas.

AGD Filo presentó un pedido de informe sobre la tercerización de los fondos generados por la diplomatura y la contratación de docentes, sin obtener respuesta aún. También impulsó un petitorio por la gratuidad y el puntaje docente en todo el país que contó con más de 400 firmas de estudiantes de la diplomatura. Fruto de esta campaña se obtuvo el puntaje en la provincia de Buenos Aires, y aparecieron becas, cuya existencia desconociamos hasta entonces.

Los acuerdos con la iglesia

Claro que la formación en ESI debería garantizarla el Estado en forma gratuita y en actividad para les docentes de todos los niveles. Pero aquí es necesario recordar que en el Estado capitalista les oprimides tenemos que pelear centímetro a centímetro por nuestros derechos. No basta obtener una ley, hay que pelear luego la implementación y el presupuesto. Esto deberemos tenerlo particularmente presente en este momento en que es probable que obtengamos luego de décadas de lucha una ley de legalización del aborto.

Y justamente por eso es importante tener en cuenta con lo que pasó con la ley de ESI, una ley que dicho sea de paso de aprobó hace ¡14 años! y aún peleamos su implementación en todo el país, con un presupuesto acorde. La ley de ESI, en su artículo 5º habilita a las iglesias a adaptar los contenidos a sus idearios institucionales. Es decir que la ley permite, por ejemplo, que la iglesia reproduzca su concepción biologicista, heteronormativa y patriarcal. Y aunque esto es justificado desde el más vulgar posibilismo (por ejemplo la clase 2 escrita de la diplomatura sostiene que “podemos comprender que la sanción de esta ley requirió de la inclusión del artículo 5 y de la omisión explícita de la perspectiva de género. «Estas fueron las negociaciones necesarias para que se sancione la ley»), lo que realmente pone de manifiesto es la complicidad y connivencia de los bloques políticos del régimen con la iglesia. ¿Acaso quienes dicen que estas negociaciones fueron necesarias para la sanción de la ley llamaron al estudiantado, a las familias y a la docencia a movilizarse en defensa de una educación sexual laica?, la ola verde y los años de lucha reclamando educación sexual en las escuelas mostraron la gran capacidad de movilización y el compromiso en este sentido. Lo que primó sin embargo, una vez más, fue la negociación con la iglesia.

Y decimos una vez más, porque los acuerdos con la iglesia acompañaron la estructuración del sistema educativo argentino: la Ley 1420 (del año 1884) permitió dar contenidos religiosos en las escuelas estatales fuera del horario escolar; durante el primer gobierno de Perón se establecieron por ley los subsidios a las escuelas privadas (fundamentalmente católicas), la Ley Federal de Educación (año 1993) al eliminar el artículo sobre la educación religiosa y al culminar un largo proceso de descentralización educativa, dejó en manos de las provincias la inclusión de catequesis en las escuelas estatales en horario de clase (lo que varias de ellas hicieron) y la actual Ley de Educación Nacional (año 2005) mantuvo las principales definiciones de la Ley Federal.

Entonces que la iglesia “se meta” con la educación de generaciones y generaciones (aunque impulse el movimiento “con mis hijos no te metas”) no es una fatalidad idiosincrática, no es el reflejo de un conservadurismo tradicionalista nacional: es el resultado de la connivencia de la clase social que nos gobierna (y de sus partidos, empezando por el PJ y la UCR) con las iglesias, y esto es así no porque el Estado no tenga fuerza suficiente para enfrentarlas, sino porque las iglesias cumplen el rol de disciplinar a la sociedad, de legitimar un régimen de opresión, de promover la resignación entre los oprimidos.

Perspectivas

Rechazamos entonces el “reformismo soft” que nos invita a festejar y autocomplacernos con los pequeños logros que se obtienen en el Estado capitalista y llamamos a señalar y denunciar las responsabilidades políticas en el desfinanciamiento de la educación estatal, mientras se sigue financiando la privada; la exasperante lentitud en la implementación de la ESI y la negociación de contenidos con las iglesias. Impulsamos finalmente la lucha por:

Aumento del presupuesto educativo.

Derogación de la Ley de Educación Superior

Formación gratuita y en actividad para la docencia de todos los niveles.

Separación de la iglesia del Estado.

Por una educación sexual integral, laica, científica y respetuosa de la diversidad.

 

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