26/12/1996 | 525

El 90% afuera

Con la impunidad del que tiene a su favor la complicidad de sus ‘opositores’, el decano menemista de la Facultad de Medicina, Luis Ferreira, declaró abiertamente que el CPI funcionará como un filtro para el ingreso a la facultad (Clarín, 17/12). Con una ‘sinceridad’ que linda con la provocación, dijo en el mismo diario: «hay que hacer una selección franca, directa y de entrada». Con el CPI, Ferreira ha dejado afuera de la facultad a casi el 90 por ciento de los aspirantes: 1.735 alumnos sobre un total de 12.400 inscriptos (La Nación, 23/12). Los estudiantes que aprobaron los exámenes todavía tendrán que superar, sin embargo, la segunda parte del curso, antes de poder entrar a la Facultad de Medicina.


Según denuncian los mismos alumnos, Ferreira y su tropa prepararon los exámenes con temas nunca vistos en las clases, con el único objetivo de proceder a una ‘limpieza’ general que imponga, en los hechos, el cupo de 700 alumnos que ya había declarado como el ‘ideal’ para su facultad. La impostura llegó a un punto tal, que 25 preguntas tuvieron que ser dejadas sin calificar; porque de lo contrario sólo habría aprobado el 1 por ciento de los postulantes! Por eso, hasta un funcionario de la Facultad de Medicina declaró que a Ferreira «se le fue la mano» (Clarín, 22/12).


Por el lado de los ‘opositores’, Schuberoff, el rector de la UBA, luego de amenazar con intervenir la facultad si no se permitía el ingreso a los estudiantes del CBC y de declarar que el CPI no sería reconocido, llegó a un pacto secreto con Ferreira y la ministra de Educación, Decibe, para dejar todo en manos de la justicia… menemista.


Apoyo oficial


El gobierno menemista, a través de la ministra de educación, Decibe, declaró que la cantidad anual de ingresantes sería regulada en base a la capacidad de plazas en hospitales y clínicas para hacer la residencia (Clarín, 14/12). El anuncio se hizo luego de la reunión de la Asociación de Facultades de Ciencias Médicas (Afacimera) (ídem). Pero esto condenaría a varias facultades de Medicina del país a desaparecer, ya que según los datos del gobierno (Clarín, 14/12), las plazas para residencias anuales alcanzan a 1.500, mientras que el número de matriculados en las 15 facultades de Medicina del país supera los 65.000 mil alumnos (La Nación, 23/12).


Este proyecto serviría para cerrar la crisis en torno al ingreso a Medicina en la UBA, ya que según afirmó Decibe, «lo hemos conversado con Schuberoff y el rector apoya la propuesta» (La Nación, 23/12). El argumento oficial es que Medicina es una ‘carrera de interés público’, lo que le autorizaría a fijar los contenidos de la carrera. Como ya se puede prever, lo mismo realizará luego con las carreras de Psicología, Ingeniería, etc.


Dos pilares fundamentales del régimen menemista, como la privatización de la salud y la ‘reforma educativa’, se combinan acá en una sola política. Es que la cantidad de plazas hospitalarias para hacer la residencia no dependerá de las necesidades sanitarias de la población, sino del ritmo en que se desarrolle la privatización del hospital público, la denominada ‘desregulación’ de las obras sociales y la liquidación del PAMI. El ingreso a las facultades de Medicina en cualquier parte del país estará determinado, entonces, por las necesidades del lucro de los grandes monopolios capitalistas que manejarán la salud de los trabajadores.


El limitacionismo, la privatización y la destrucción de la salud y la educación, se han transformado en ‘cuestiones de Estado’. Es necesaria una acción conjunta del movimiento estudiantil-docente, junto al conjunto de la población trabajadora, para quebrar la política oficial. Abajo el CPI de Medicina. Ingreso irrestricto a la facultad. Por un sistema único de salud y educación, bajo control de los trabajadores.

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