27/11/2021

El rectorado de la UBA, en una asamblea vaciada de contenido, prorroga su mandato

El kirchnerismo, dividido, avala la farsa.

El pasado martes 24 sesionó la Asamblea Universitaria de la UBA. Esta asamblea fue convocada de la noche a la mañana, de manera casi secreta y en pleno horario laboral, para evitar cualquier tipo de instancia de debate y movilización. En la misma estuvieron ausentes los principales problemas de los estudiantes y trabajadores de la universidad. Solo la UJS y el consejero de la AGD de Exactas levantaron la voz para hacer oír los reclamos de la comunidad educativa rechazando esta farsa para luego retirarnos de la misma.

Con el voto de la totalidad de los decanos (incluidos los “opositores”), de la totalidad de las camarillas de profesores y de la mayoría de los consejeros graduados y estudiantes, Barbieri se aseguró prorrogar su mandato hasta junio del 2022 cuando finalicen las elecciones del claustro de estudiantes.

Poco ruido y pocas nueces

El kirchnerismo, por su parte, votó de forma dividida. En el claustro estudiantil, la mayoría de los consejeros del bloque K se abstuvieron con la excusa de que no hay una convocatoria oficial a las elecciones, sin embargo, no pronunciaron palabra sobre el ajuste del Barbieri y el gobierno nacional a la universidad. Es importante señalar que hubo un quiebre en este bloque donde los consejeros de Agronomía (Fana y Mella) votaron con el rectorado.

Es justo señalar, como hace este bloque, que es necesario convocar a elecciones. No obstante, este planteo sin un contenido político de fondo, es decir, un planteo solo de forma (las elecciones por las elecciones mismas) encierra un mero interés corporativo. ¿Por qué queremos elecciones? Desde la UJS entendemos la necesidad de elecciones para que el conjunto del movimiento estudiantil discuta, por ejemplo, qué modalidad de cursada queremos y organizar la pelea por el presupuesto. El kirchnerismo no ha hecho ninguna de estas dos cosas y en muchos lugares (como Filo) han votado protocolos de cursada entre cuatro paredes.

Por su parte, el claustro de graduados votó de forma casi unánime con el rectorado con la excepción de un consejero de Feduba de Psico y un consejero de Filo. Las gestiones K de Filo y Exactas siguieron a Barbieri.

De espaldas a la universidad

Poco de asamblea y poco de universitaria tuvo esta instancia. Luego de dos años de pandemia, sufrimos el recorte del presupuesto, deserción masiva, miles de problemas de conectividad, mayor precarización docente, entre muchas otras problemáticas. Sin embargo, el rectorado hizo un trámite express y luego de unas pocas intervenciones se apresuró a votar la extensión del mandato, clausurando cualquier tipo de debate sobre otro punto.

La asamblea pinta de pies a cabeza a quienes co-gobiernan nuestra universidad (radicales y kirchneristas). La necesidad de democratizar nuestra casa de estudios no se trata de un mero capricho, es un planteo en defensa de la excelencia que caracteriza a la UBA y que se mantiene solo por el esfuerzo extraordinario de sus estudiantes y trabajadores, a pesar de quienes la gobiernan.

 

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