21/09/2017 | 1475

Elecciones UBA: El Partido Obrero y la izquierda reafirman sus posiciones

Por Julián Asiner Dirigente de la UJS - PO y Presidente de la FUBA


La semana pasada se realizaron las elecciones en las trece facultades de la UBA. Las listas impulsadas por el Partido Obrero y la izquierda reafirmaron sus posiciones, logrando la conducción de cuatro centros. En Farmacia, ampliamos nuestra votación alcanzando el 60%. La agrupación del Rectorado, Nuevo Espacio, se llevó la minoría desplazando del segundo puesto al frente kirchnerista integrado por Nuevo Encuentro y La Mella. En Filosofía y Letras volvimos a derrotar a este último conglomerado de fuerzas, a pesar de que en esa facultad cuenta con el apoyo activo de la decana y de los principales funcionarios. Nuestra lista se llevó tres consejeros con el 31%, mientras que El Colectivo se quedó con uno con el 26%. En Veterinaria, el Evet volvió a ganar el centro, esta vez con el 54% de los votos. La lista K La Tropilla, apalancada por las autoridades, quedo muy atrás con el 21%. Por último, en Fadu, volvimos a derrotar el intento del decano y el rectorado de hacerse con el centro. La Lista 5, que encabeza La Corriente y lleva a la UJS en la vicepresidencia, logró vencer por más de 3 puntos a la coalición de las autoridades.


 


Al mismo tiempo, logramos consolidar nuestra fuerza en las facultades más grandes. En la Facultad de Medicina defendimos el consejero por la minoría y ganamos la carrera de Medicina, la que más votó de toda la UBA. Allí, a pesar de que votaron 3.000 estudiantes más que en la última obligatoria, Nuevo Espacio obtuvo 4.000 votos menos que en 2015, cayendo casi 20 puntos, del 63 al 44%. El Frente se consolidó como la gran alternativa en la facultad. Cruzando Plaza Houssay, en Económicas, donde Nuevo Espacio hizo una elección plebiscitaria (67%), logramos quedarnos con el segundo lugar, desplazando de ese puesto a La Mella-SOS. La reconstitución del MxE y su presentación conjunta con el Frente de Izquierda se apoyó en un activismo que logró volver a avanzar en la facultad sobre la base de una delimitación con las agrupaciones cooptadas al kirchnerismo. En Derecho, logramos defender nuestro delegado a la Fuba, lo mismo que en Ingeniería, Agronomía y Odontología.


 


La crisis del kirchnerimo


 


El gran cambio en estas elecciones de la UBA ocurrió en la Facultad de Sociales. Allí se concentró la crisis del kirchnerismo, que se partió verticalmente desde el decanato hasta el centro de estudiantes. En ambas elecciones se impuso el sector más alineado con el rectorado de Barbieri. En un esfuerzo por agrandar al llamado “espacio reformista” (la vieja Franja Morada), el diario La Nación les anotó esa victoria como propia. Lo cierto es que la futura decana, Carolina Mera, llevó como nave insignia de campaña sus fotos con Cristina Kirchner y Daniel Filmus. En Sociales, la Franja propiamente dicha (“Nuevo Sociales”) hizo una elección marginal del 4%. Una hipotética alianza entre ambos bloques de cara a la Fuba, con la que sueña La Nación, tendrá que pasar por la prueba de una confrontación política pública. El sector de La Cámpora y Nuevo Encuentro, que hizo bandera del centro de Sociales y pretendió defenderlo en un frente con La Mella, salió duramente golpeado de la contienda. No así la izquierda, que logró recuperar terreno en la facultad. Nuestras listas volvieron a imponerse en las carreras de Comunicación y Sociología, logramos la minoría en Trabajo Social y estuvimos a 92 votos de conseguir un consejero directivo. Participaron 3.579 estudiantes de la consulta que impulsamos sobre la elección a decano, donde nuestro candidato, Eduardo Grüner, se impuso con el 45% sobre Mera (33%) y Postolski (20%).


 


En Psicología, el Impulso (Sur, La Mella, El Brote) perdió la mayoría estudiantil en manos de Franja Morada. Durante la campaña, en lugar de enfrentar el crecimiento del radicalismo en la facultad, el Impulso apuntó todos sus dardos contra el EPA! y el PO. Rehenes de una base derechista que alimentaron con años de campañas macartistas en nuestra contra, el Impulso terminó cediendo terreno a la derecha de verdad. Por nuestra parte, volvimos a hacer una gran elección en la facultad y por solo un punto no pudimos defender nuestro consejero directivo. En Exactas, la lista K de las autoridades logró crecer a expensas de La Mella, que cayó más de 10 puntos respecto de la última obligatoria. Nosotros crecimos 4 puntos en nuestra votación, y también lo hicimos en votos absolutos, quedando a muy pocos de mantener nuestro consejero directivo.


 


La “normalización” de la Fuba


 


Terminadas las elecciones, el Rectorado dio comienzo a una nueva campaña de difamación contra la Fuba y la izquierda. Además del diario La Nación, la ofensiva de los radicales se apoya en la Inspección General de Justicia (IGJ), que bajo la batuta de un ex Franja Morada, Sergio Brodsky -hombre de Nosiglia, Angelici y Richarte-, amenaza con intervenir a la federación. Esta “normalización” de la Fuba que reclaman con falsos argumentos sobre congresos y balances sólo tiene un único objetivo: allanar el camino para la reelección de Alberto Barbieri y conseguir un movimiento estudiantil adicto que avale las reformas que el actual


Rectorado impulsa en sintonía con el gobierno de Macri. La idea de intervenir la federación a través de la IGJ es una expresión de impotencia: a pesar de los recursos desplegados, el Rectorado no consiguió mayoría propia de delegados ni de centros en la Fuba. Por eso, la intervención macrista corre en paralelo a una política para integrar a los K vencedores de Sociales y al MLI de Ingeniería a un bloque común para desplazar a la izquierda.


 


Un dato no menor a tener en cuenta es que, gracias al aval de los decanos, Franja Morada pegó las boletas de centro de estudiantes a las de consejo directivo en las facultades de Económicas, Medicina y Derecho, y lo mismo hizo el MLI en Ingeniería. Esta maniobra, además de avasallar la autonomía de los centros de estudiantes -cuyas elecciones pasan a estar bajo el control de las autoridades- incrementa el peso de estas facultades en la distribución de delegados, distorsionando enormemente la proporción de las fuerzas en la Fuba. Allí donde gana la izquierda, las votaciones están diferenciadas y, por ende, la participación de los estudiantes en las elecciones de centros tiene un carácter optativo, no obligatorio.


 


Por un movimiento estudiantil independiente


 


Así las cosas, el Rectorado buscará integrar a los desprendimientos del kirchnerismo y de sectores independientes para lograr una mayoría en la Fuba y eliminar cualquier cuestionamiento a la reelección de Barbieri.


 


La UJS denuncia esta tentativa, que se ocultó a los estudiantes durante la campaña y pretende apoyarse en la intervención del Estado vía IGJ y una distribución de delegados distorsionada. Convocamos a todos los estudiantes que nos acompañaron con el voto a movilizarse en defensa de una federación independiente, que enfrente el ajuste y las reformas privatistas del macrismo y el Rectorado. En oposición a la reelección de Barbieri, reclamamos la democratización de los estatutos para que, a 100 años de la reforma del ’18, la dirección de la UBA vuelva a ser una representación genuina de la masa que estudia y trabaja en la universidad.


Nuestros aliados son los pibes secundarios, que ocupan sus colegios contra la destrucción de la secundaria, los investigadores del Conicet, que hacen lo propio frente a los ataques a la ciencia, y todos los que salen a luchar contra la tentativa del gobierno y la burguesía de avasallar las conquistas populares y democráticas.


 


Más que nunca, el lugar de la Fuba es en las calles, junto a los trabajadores.

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