09/04/2021

Elecciones UNA: vamos por listas unitarias e independientes para poner a la Universidad en pie de lucha

Frente a las maniobras de la gestión.
Consejeras estudiantiles Superiores.

Willy Monea Ojo Obrero Fotografía

En su último Consejo Superior, la Universidad Nacional de las Artes votó la realización de elecciones de consejeres para el mes de mayo. Sorprende el apuro de las autoridades universitarias por forzar a toda costa la realización de la elección, teniendo en cuenta que algunos departamentos comenzarán sus clases a fines de abril y que ni siquiera hay certezas al respecto de la segunda ola del covid19 y la posibilidad de que las instituciones cierren sus puertas nuevamente.

La modalidad remota (votación virtual) que estaría habilitada para las personas que se encuentren a mucha distancia o sean de riesgo, lejos de ser democrática, representa una amenaza a la transparencia de la elección, teniendo en cuenta que el sistema lo maneja ni más ni menos que la gestión de la UNA y que, por supuesto, no son imparciales.

La fecha impuesta y el apuro por conformar las juntas electorales a espaldas de les estudiantes, buscan hacer pasar la elección casi desapercibida y jugar a la no participación estudiantil. Lo mismo con los cierres de padrones sin los tiempos que se estipulan por reglamento.

En lo que va del año, el Consejo Superior sólo se reunió para discutir tres cosas: por un lado, el reparto del ajustado presupuesto universitario defendido por la gestión de la UNA; por otro, la desconcertante decena de posgrados, maestrías y cursos pagos y, por último, la imposición absoluta de llevar adelante la elección de los consejos de forma mixta: virtual y presencial.

Estas son las prioridades para las autoridades de la UNA mientras decenas de pibis se quedan sin cursar por falta de compus, con ofertas académicas vaciadas de materias y comisiones, sin becas y con edificios que no garantizan la correcta implementación de los protocolos (ni las medidas más básicas de higiene, como agua en los baños o papel higiénico).

Es decir, avanza una política privatizadora de la universidad para que pase el ajuste, en total detrimento de las carreras de grado y la educación pública. En el último Consejo de Artes del Movimiento el informe fue muy claro: el 50% de los gastos se cubren con presupuesto estatal, el otro 50% con recursos privados.

Es la línea más general del gobierno de Alberto Fernández, que destruyó el presupuesto 2021 recortando áreas como salud y educación, mientras proyecta la inflación en 29% cuando sabemos que rondará 45% para fin de año. Trabajadores y estudiantes pagaremos otra vez con sudor y lágrimas, la deuda con el FMI y los bonistas.

Las agrupaciones de la gestión vienen en un fuerte retroceso en la Universidad, como resultado de ser la correa de transmisión de las políticas de las autoridades. Es el caso de Nuevo Encuentro que, si bien era la principal fuerza pro gestión en la UNA, sumado a sus propias rupturas internas (implosionó su partido y su juventud en 2019), hoy están casi disueltos.

En la conducción del CECA (Centro de Estudiantes de Crítica de Artes), este grupo paralizó al movimiento estudiantil. Las únicas instancias organizativas- ante la crisis de los cupos para las carreras, por ejemplo- fueron por iniciativa de nuestra corriente política, la UJS-PO. Sus consejeres estudiantiles siguieron el mismo camino: votaron a favor del recorte presupuestario, la virtualización de las carreras de grado, el apoyo a los aumentos de los cursos de extensión y posgrados y, para rematar, defienden la modalidad de las elecciones y el hecho de que se realizará lejísimos de la participación estudiantil.

Sin embargo, esta dispersión política de sus agrupaciones no implica que vayan a perder las elecciones de consejeros, dado que en muchos departamentos la política de algunas agrupaciones de izquierda no consistió precisamente en poner al movimiento estudiantil en pie de lucha en conjunto con los trabajadores sino que se dedicaron al gremialismo vacío sin una perspectiva política mayor.

Es lo que ocurre en Artes Visuales, en donde su conducción (grupo de Altamira) directamente se disolvió en el centro de estudiantes (la agrupación- Caleidoscopio- ya ni siquiera hace publicaciones como tal) que solo trata algunas cuestiones gremiales pero que ni siquiera moviliza en las fechas de rigor político e histórico. Basta con entrar a las redes para ver que el CEAVI no se movilizó ni el 24 ni el 8 de Marzo. Para peor, dicha conducción se opuso en una asamblea a asistir a la movilización de la juventud piquetera en reclamo de conectividad para la educación. De todas formas, su posición sectaria perdió frente a les estudiantes que entendían que luchar en unidad con otros estudiantes siempre es positivo.

Por su lado, el resto de las conducciones de los centros (La Santoro, en Dramáticas; La Raymundo, en Audiovisuales; la Juanito Laguna, en Formación Docente y Che Quilombo, en Folklore), han mantenido una posición ambigua frente a las autoridades y el gobierno. Por esta razón, rechazaron hasta ahora la creación de un frente único de lucha que agrupe a los centros de estudiantes independientes que supere la testimonialidad.

Un ejemplo de esto es la denuncia por el recorte presupuestario, que encontró a las consejeras de la UJS-PO en total soledad. Nadie se atrevió a votar a favor o abstenerse, pero tampoco ninguno de estos grupos intervino en los consejos, ni alertó u organizó al estudiantado en este sentido.

Es necesario que los centros de estudiantes y les consejeres independientes tracemos una perspectiva común para les estudiantes de la UNA para avanzar con planteos políticos de fondo, integrando la lucha por las reivindicaciones más generales contra el ajuste presupuestario y unificando iniciativas que nos coloquen con el resto de los sectores que luchan contra los ataques de este gobierno.


Por último, no debería sorprendernos el reforzamiento o el armado de agrupaciones directas del riñón de la gestión (como La negra en Música o La Tati Almeida en Folklore), ante la disolución de Nuevo Encuentro, que sabemos son la voz y los ojos de las autoridades en el movimiento estudiantil y contra quienes debemos organizarnos de conjunto.

Sabemos que lo que se pone en juego en estas elecciones es si la gestión tendrá más lugar para votar las políticas de recortes sin oposición o si podemos desarrollar un bloque independiente que actúe en común frente a esta situación.

Por esa razón, proponemos la realización de frentes únicos independientes que respeten la proporción de cada fuerza en cada departamento para derrotar electoralmente a aquellas agrupaciones ligadas al gobierno y la gestión. En ese sentido, le proponemos al grupo de Altamira y al PTS en Visuales, al PTS en Música, a La Santoro en Dramáticas, a La Raymundo y al MAS en Audiovisuales y a La Juanito en Formación Docente a conformar listas comunes.

Pensamos que de la mano de una coordinación de centros que sirva para luchar por las reivindicaciones de les estudiantes de la UNA y contra el ajuste que pega fuerte en les artistas, vamos a hacer un aporte al movimiento estudiantil de la Universidad.

Además de estos departamentos, la UJS-PO dará pelea en Escritura, en donde no hay otras fuerzas de izquierda, para desplazar de la representación estudiantil a las agrupaciones adictas a la gestión.

La catástrofe social a la que nos condenan las políticas de los gobiernos del FMI hace que sea necesario que la juventud se movilice para enfrentarla. Nuestra política de frente único en las elecciones apunta en esa perspectiva.

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