13/06/2002 | 758

Exactas es un escenario más de lucha de la clase obrera

Los estudiantes becarios de la Facultad – trabajadores del Centro de Estudiantes – , para asegurar el pago de sus postergados sueldos y la reapertura de sus fuentes de trabajo, tomaron en sus manos el control de los locales del Centro de Estudiantes. Al estilo de Brukman y Zanón, pero como una expresión menos conciente de lucha, llevan tres meses de una heroica toma, que días atrás, ha puesto su última pieza en juego, el decano Pablo Jacovkis.


Los becarios, con un buen programa de administración pese a las dificultades que acarrean por la crisis inflacionaria general, están poniendo en su lugar las cuentas de un Centro quebrado por la juventud del PCR. Están administrando para los estudiantes, con el aval de nuestra Asamblea y bajo la supervisión de una Comisión Abierta, cuando el SLM – agrupación «independiente» tipo TNT, hoy a cargo de la dirección del Centro – dejó de pagarles el sueldo y quiso privatizar locales de manera encubierta dándole la concesión a un proveedor.


En defensa del SLM jugó el decano, acusando a los becarios de ser una «sociedad privada de hecho» que «usurpa en forma ilegal los espacios de la Facultad». El decano ignora la legitimidad de la lucha de nuestros compañeros, como ignora la Justicia argentina la legitimidad de la lucha de los trabajadores de Brukman. Es la lucha de los becarios la que hoy tiende un puente para debatir el papel de los estudiantes en la salida a la crisis, y de su entrada a la unidad práctica con el movimiento piquetero y los trabajadores en lucha.


Luego de las jornadas del 19 y 20 de diciembre, cuando el pueblo rebelado en explosión al grito de «que se vayan todos», echó de su cargo nada menos que a un presidente, con lo desacreditadas que están las autoridades universitarias, con un rector electo a puertas cerradas y con custodia policial, Jacovkis no mide que ya no son tiempos de juego fácil para intervenciones infundadas en perjuicio de los estudiantes.


La experiencia de Exactas muestra el carácter de estas corrientes «independientes» que, haciendo gala de su apartidismo, encubren una política antiobrera.


El SLM, ahora «dependiente» del decano, ha marcado su irreconciliable posición con los becarios, mientras el PCR hace esfuerzos por borrar del recuerdo su burocrática administración.


En tanto los becarios continúen su lucha por el pago de sus sueldos, el Partido Obrero será su más acérrimo compañero.


Para las ilegítimas autoridades de la Facultad, como para los ilegítimos g obiernos que se suceden, planteamos «que se vayan todos». Por una Universidad de la comunidad educativa, exigimos que se elijan directamente, en Asamblea: rector, decanos, directores de carrera. Porque queremos que un nuevo poder surja de los movimientos populares, planteamos Asamblea Constituyente en los municipios, las provincias y la nación. Es en la Constituyente donde los movimientos populares comenzarán a deshacerse de la lacra que nos saquea. Y es en un ámbito de elección legítima donde los estudiantes iremos encontrando las autoridades que sí defiendan nuestros intereses.

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