16/09/2020

La defensa de la UNA y la cultura está en nuestras manos

Vamos todes al Congreso Nacional de la UJS, el 25 y 26 de septiembre.
Presidenta del Centro de Estudiantes de Artes del Movimiento y Consejera Departamental.

La pandemia y la cuarentena obligatoria agudizaron las condiciones precarias que estudiantes y les trabajadores de la cultura vivimos día a día, incluso desde antes del Covid-19. Es así que el 2020 nos encontró sin asignación presupuestaria por parte del Ejecutivo y, por lo tanto, funcionando con el presupuesto macrista del año pasado, votada a fines del 2018.
La “ampliación” presupuestaria presentada por el gobierno en el Congreso estipula un 30% de aumento al presupuesto universitario, cuando la inflación ronda el 70%. Es decir, en medio la crisis agravada por la pandemia, nuestra educación está sigue siendo atada con alambre.

Invertir en las ¿“prioridades”?

Mientras el plenario de Rectoras y Rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) se reúne para acordar una solicitud presupuestaria para el año que viene acentuadamente inferior a la realizada el año pasado (de los 248 mil millones que se pidieron en el 2019, bajaron el pedido a 242 mil millones para el 2021), el gobierno destina millones y millones para asuntos tales como el pago al FMI y su vitoreado “Plan de seguridad” en la provincia de Buenos Aires.
Sí, mientras las terapias intensivas de los hospitales colapsan, se destinan $37.000 millones más para el aparato represivo del Estado. El mismo que, bajo la tutela del flamante Ministro de Seguridad Sergio Berni, desapareció impunemente a Facundo Castro; el mismo que desaloja a balazos a las familias que no llegan ni a mitad de mes y tienen que elegir entre comer o pagar un alquiler; el mismo que hizo huelga un día y obtuvo el aumento salarial que a miles de trabajadores les cuesta sangre, sudor y lágrimas obtener, si es que lo obtienen.
Mientras tanto, la histórica falta de oferta horaria de nuestra universidad se tradujo en la falta de recursos tecnológicos: la virtualización obligada dejó en el camino a un grueso de estudiantes imposibilitades de acceder a la conectividad necesaria para sostener las cursadas.
Les docentes también se llevan su parte, ya que se incrementó su- también histórica- precarización laboral por el mismo ínfimo salario (y sin paritarias). Pero de esto no se habla.
De todas formas, podríamos decir que al gobierno nacional no le hace falta ajustar a la educación: ya lo hacen las mismas autoridades que no demuestran el mínimo esmero en exigir el presupuesto necesario para garantizar una universidad gratuita y de calidad, en nombre de la austeridad.
¿Cuáles son, entonces, las prioridades de quienes gobiernan el país y la universidad? Queremos el desmantelamiento de la Bonaerense, no de nuestra educación.

Mantengamos en alto nuestras banderas

Así como en el 2018 defendimos con uñas y dientes no sólo nuestra educación sino el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, es fundamental hacer valer todo lo que ganamos en lucha. La Iglesia sigue enquistada en el Estado, llevándose su porción en el control social y asignación presupuestaria.
A su vez, Alberto Fernández, quien prometió a viva voz presentar una ley de aborto “propia” (que no conocemos ni sabemos qué dice porque no es por la que tanto luchamos) dió de baja su tratamiento por no ser “urgencia”, como si las mujeres y personas gestantes no siguieran abortando en cuarentena. El Estado cuenta con un Ministerio de la Mujer a todo trapo, pero la realidad de las mujeres dista mucho de haber mejorado. Es crucial la independencia política del movimiento de mujeres y disidencias para defender nuestros derechos.

En cuanto a la situación laboral de les artistas y trabajadores de la cultura, seguimos remando «por amor al arte». Hace meses que gran parte del sector no percibe ningún ingreso, dejando al desnudo las condiciones de extrema precariedad que marcan nuestra actividad. Apenas se promocionaron unos programas de becas “Sostener Cultura”, gracias a la movilización y el reclamo de les trabajadores, que de todas maneras presentaron más condicionamientos que posibilidades de acceder a ella.
Ante las políticas de un gobierno que pretende remontar la economía dejando caer en picada el ambiente, a través de tratados con empresas contaminantes, entregando el país para la explotación animal, los desmontes y todo tipo de depredación ambiental en pos de las ganancias capitalistas, necesitamos un reagrupamiento político independiente de los partidos que sostienen al Estado capitalista. Estamos frente a la evidencia de que el «Capitalismo que incluya a todes» no existe.

Por todo esto y por el conjunto de las luchas en curso, este 25 y 26 de Septiembre vamos a un gran Congreso Nacional de la UJS. Una cita para toda la juventud con ganas de luchar y cambiar de raíz el orden social de explotación y miseria en el que vivimos.

La defensa de la educación, los derechos de mujeres y disidencias, el ambiente, la cultura y el trabajo digno está en nuestras manos. Sólo nosotres podemos garantizarla.

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