04/01/2002 | 736

La derrota de Franja fue otro de los prólogos del levantamiento popular

La Lista «20 de Diciembre», en alusión al día que se desarrollaron los combates callejeros que llevaron a la caída del gobierno de De la Rúa, acaba de ganar la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires. Está integrada por partidos y agrupaciones de izquierda y sectores independientes. La UJS y el Partido Obrero participaron de la lista y obtuvieron la Vicepresidencia de la Fuba.


De esta forma, Franja Morada perdió definitivamente la dirección del movimiento estudiantil de la UBA, la universidad más importante del país. De considerarse ellos mismos la dirección natural de los estudiantes, los representantes de la Reforma del ’18 y del justo medio, pasaron a ser una minoría corrupta, que en los hechos actuó como correa de transmisión de los intereses capitalistas que pugnan por copar la universidad estatal.


El derrumbe de Franja Morada en la UBA es una expresión, y no de las menos importantes, de la radicalización de la pequeña burguesía. Los resultados electorales de septiembre y noviembre en las facultades fueron un anticipo del estallido de la clase media que se manifestó en el levantamiento popular del 19-20 de diciembre. El derrumbe de Franja es, en definitiva, otro dato de la maduración que precedió a estos grandes acontecimientos.


Limitaciones


El frente que ganó la dirección de la Fuba incluye a corrientes independientes y partidos que apoyaron al Frenapo, la Izquierda Unida y el Partido Obrero. Lo integraron casi la totalidad de las tendencias opositoras con la excepción del PTP, que defeccionó por razones de cargos, y el PTS. La borrada de éstos ayudó a que las tendencias centroizquierdistas adquirieran un peso mayor.


El frente, si bien es una expresión de la nueva situación política, lo es en su forma más limitada y distorsionada, ya que los frenapistas, que son la mayoría, le han dado la espalda al proceso revolucionario abierto en la Argentina.


El frente ganador carece, como tal, de un planteamiento estratégico. La conformación de la lista siguió un método oportunista, pues se realizó sin debate político a pesar del alcance histórico de los acontecimientos de las últimas semanas. A todas luces se puede ver que el futuro de esta nueva dirección está más que condicionado.


Las tareas


La nueva dirección de la Fuba tiene ante sí una crisis de poder en el país. El gobierno de Duhalde está enfrentado al levantamiento popular y su finalidad es defender los intereses de los capitanes de la industria y seguir pagando la deuda externa a los bancos europeos asociados con el Provincia en los negocios de las jubilaciones y seguros. La Fuba debe pronunciarse por la sustitución del gobierno y la convocatoria a una Asamblea Popular Constituyente, que tome el poder en la nación, las provincias y los municipios.


En los combates del 19 y 20 y en las movilizaciones que los sucedieron, los estudiantes jugaron un rol enorme. A pesar de las vacaciones, los activistas estudiantiles aplicaron en sus barriadas, la experiencia ganada en las facultades, fueron el sector más decidido en ir a los centros de poder y enfrentar a la policía. La Fuba debe tomar la iniciativa de llamar a una asamblea general para debatir la nueva situación política y orientar a los compañeros en esta intervención. Las facultades se tienen que convertir en centros de organización de Asambleas Populares de las barriadas, convocando a los trabajadores y vecinos, y la Fuba debe promover entre los sindicatos de la ciudad la convocatoria a una Asamblea Popular general. Junto a los partidos de izquierda y las organizaciones piqueteras, la Fuba debe formar un Comando Unico que se ofrezca como dirección de las masas.


Los reclamos impostergables que tiene la Universidad en materia salarial y presupuestaria, deben ser encarados de inmediato mediante la acción conjunta con docentes y no docentes. La Fuba debe votar un plan de lucha por el aumento presupuestario y para derrotar la ofensiva privatista. La camarilla universitaria de Shuberoff y Cía. debe ser destituida y remplazada por un gobierno interino de los centros de estudiantes y representantes de los sindicatos docentes y no docentes, que convoquen a una Asamblea Universitaria democrática para elegir una dirección de lucha de la UBA.

En esta nota