10/07/2020

La Universidad Nacional de la Patagonia Austral y la cuarentena

Estas semanas concluye el primer cuatrimestre en la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (Unpa), de manera virtual y con más incertidumbre que certezas de cara al segundo.

La pandemia de Covid-19 encontró a la Unpa como una universidad golpeada por el ajuste de los gobiernos nacionales de Macri y Alberto Fernández. En primer lugar, con un presupuesto congelado desde el año pasado, y que viene siendo ajustado sistemáticamente desde 2016.

Cuando denunciamos ante la Asamblea Universitaria del año pasado que los intereses de la comunidad universitaria no se ponían en discusión, teníamos razón. Solo se trató de una lucha de camarillas que no resolvieron los reclamos por las becas, las plazas vacantes de docentes, y que dejó puertas abiertas a un aumento de la residencia, el jardín maternal, la fotocopiadora y el buffet que solo fue postergado por la cuarentena obligatoria.

En segundo lugar, la Unpa no tenía, ni tiene, capacidad higiénica o sanitaria para afrontar la pandemia. Por el contrario, siempre se caracterizó por aulas superpobladas debido a que las autoridades no se plantean desdoblar las cátedras; en los baños ni siquiera hay jabón, ni hablar de alcohol en gel y demás elementos sanitizantes.

Lo que caracterizó la respuesta de la Universidad a esta crisis fue la improvisación y la arbitrariedad de las autoridades en las decisiones tomadas. No se consultó a las representaciones docentes-estudiantiles sobre la implementación de la cursada virtual. Cuando ya era obvio que la virtualidad iba a dejar afuera a cientxs de estudiantes, las autoridades no garantizaron las condiciones materiales para evitarlo (solo se hizo una ‘colecta solidaria’ y una compra de tablets pero que no se sabe si entregó y que es mínima) y ni siquiera se encargaron de hacer un relevamiento de cuántos estudiantes anotados efectivamente asistieron a clases.

Estas últimas semanas, el problema de las mesas de exámenes finales fue central. Las autoridades, aun sin contar con un protocolo aprobado para rendir presencialmente, llamaron a anotarse a mesas que no tenían fechas ni horarios, y por lo tanto no permitían una preparación como se debe en esas instancias. Finalmente, ante el rechazo de las autoridades sanitarias a que se rinda presencialmente, las mesas solo serán para quienes les falte hasta 5 materias para recibirse y de manera virtual.

El mal manejo de la cuarentena en la provincia de Santa Cruz dio lugar, la semana pasada, al ingreso y circulación de 4 trabajadores de una tercerizada de Movistar infectados, un supermercado que tuvo que ser cerrado, y el pánico entre la población ante la posibilidad de un brote. Las autoridades universitarias solo piensan, en este caso, en cómo volver a la normalidad de la cursada.

Ante cualquier intento de volver a la cursada presencial planteamos: que se forme un comité de supervisión con participación de representantes de estudiantes, docentes y no docentes, para que se garanticen las condiciones higiénicas y sanitarias. Desdoblamiento de cátedras sobrepobladas. Si se continua la virtualidad, hay que garantizar los derechos laborales y el cumplimiento del convenio colectivo de trabajo; condiciones materiales para todxs lxs estudiantes y docentes, esto es, computadoras e internet; que nadie pierda su condición de alumno regular de la universidad, y que se respeten los regímenes de promociones para quienes cursan satisfactoriamente.

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