20/02/2021
Universidad

Lxs rectorxs comprometidos a fondo con el ajuste

Sobre la reciente declaración del Consejo Interuniversitario Nacional

El pasado 9 de Febrero el CIN emitió una declaración, firmada por su comité ejecutivo, de cara al comienzo del ciclo lectivo 2021. Fiel a la literatura de este organismo, la declaración en cuestión desprecia las certezas sobre cómo, efectivamente, será el ciclo 2021. Pero si nos deja algunas definiciones que pinta de cuerpo entero la orientación ajustadora de lxs rectorxs.

Sobre el dictado de clases no dice mucho: “Las universidades públicas garantizan el dictado de clases para el ciclo lectivo 2021, el que se desarrollará de manera mixta y en la medida que las condiciones de salud de la población lo permitan. Se retomará, gradual y progresivamente, el dictado de clases presenciales.” Le preguntamos al CIN ¿Cuáles serian las condiciones de salud de la población necesarias para retomar gradual y progresivamente la presencialidad? Si nos guiamos por la actuación de Alberto Fernández, Trotta y Larreta, podemos concluir que la vuelta a la presencialidad es dictada por los intereses del capital y no de los expertos en epidemiologia. El gobierno llego, incluso, a violar el semáforo epidemiológico por decreto.

Por otro lado es pérfido atar el destino universitario a la suerte del aumento o disminución de contagios, cualquier regreso a la presencialidad necesita de protocolos de seguridad e higiene, infraestructura acorde al distanciamiento social y a la ventilación, desinfección de los espacios, agua, jabón, alcohol en gel, transporte seguro, vacunación masiva de la población. El CIN omite todo esto porque requiere de una partida presupuestaria por la cual no están dispuestos a pelear. Recordemos que el presupuesto 2021 aprobado por lxs rectorxs estima un “aumento” del 17% respecto del 2020 (que no tuvo presupuesto propio sino una extensión del de 2019) pero la inflación oficial para este año la calculan en un 29%. Es decir que el propio gobierno y rectores admiten una reducción del orden  de 12 puntos, pero si tomamos los índices de inflación reales, que rondan entre el 45 y el 50% estamos ante una reducción escandalosa de 20 puntos.

Que el conjunto del CIN, que reúne rectores que representan las distintas fracciones de la burguesía nacional, apoye este presupuesto de ajuste  y no de afirmaciones concretas sobre los protocolos, pone blanco sobre negro en que el ajuste educativo y la vuelta a clases sin condiciones es una política de la clase capitalista en su conjunto guionada por los planes del FMI.

En el segundo punto del comunicado expresan una definición de fondo: “Seguimos trabajando y perfeccionando la virtualidad en el dictado de clases y en el desarrollo de todas las actividades académica de las universidades (…)Esta modalidad ha sido incorporada, intensivamente, en el sistema universitario durante el 2020, lo que permitió garantizar la continuidad pedagógica y mostrar la potencialidad que tiene para complementar la presencialidad y ampliar las oportunidades de inclusión de diversos sectores de la población. Por ello, este aprendizaje institucional llegó para quedarse en nuestro sistema educativo.”

¿De qué habla el CIN? ¿Acaso no se entero que la virtualidad fue un autentico sálvese quien pueda, que se implemento sin recurso alguno, sobrecargando hasta niveles insoportables la labor docente, flexibilizándolos a más no poder? ¿No saben que, producto de la falta de recursos imprescindibles (computadoras, tablets, internet, becas de estudio) el año pasado fue récord en materia de deserción estudiantil? Algunas universidades superaron el 40%.

Lo único que permitió que una franja de estudiantes no pierda la continuidad pedagógica fue el esfuerzo denodado de la docencia, pero todo ese esfuerzo no alcanza cuando el Estado y los rectores presionan en contra reventando el presupuesto universitario.

Que la virtualidad tiene potencial lo sabemos todos. El avance tecnológico no es el problema. El problema es su implementación anti pedagógica, contraria a los intereses de estudiantes y docentes.

Que en este contexto el CIN afirme sin sonrojarse que la virtualidad llego para quedarse, haciendo caso omiso a la crisis educativa en marcha debe encender las alarmas de estudiantes y docentes. El CIN hace suyas las palabras del banco mundial, del FMI, de la OCDE y la OMC, que desde hace décadas tienen en su agenda reemplazar cada vez más las clases presenciales por virtuales, desgarrando derechos laborales históricos de la docencia, socavando la organización combativa de estudiantes y trabajadores de la educación, y sobre todo, avanzando en la privatización del sistema universitario convirtiéndolo en una gran plataforma virtual arancelada.

La defensa estratégica de la universidad pública, el acceso irrestricto, su permanencia y gratuidad son reivindicaciones que solo pueden conquistarse con la organización combativa de estudiantes y docentes. El silencio atronador de las principales federaciones universitarias del país, conducidas algunas por la derecha macrista (FUA-FUBA) otras por el kirchnerismo, como la FULP por Patria Grande, convierte en una tarea de primer orden que las agrupaciones de izquierda y sectores independientes, mediante el frente único, avancemos a fondo en un programa de lucha por todas las reivindicaciones,  y en la pelea por recuperar nuestras federaciones y centros de estudiantes.

El plenario nacional de la UJS y la juventud del polo obrero, que se desarrollara en Marzo será un puntal para organizarnos en esta dirección.

Aumento del presupuesto universitario acorde a la inflación. Que el Estado garantice la conectividad para estudiantes y docentes. Aumento del salario docente según el costo de vida. Aumento de la beca Progresar a $10.000 mensuales. Protocolos de seguridad e higiene en cada universidad controlados por docentes, estudiantes y no docentes para que, en caso de que epidemiológicamente fuese posible el regreso presencial, sea de manera segura. No al pago de la deuda externa. No al acuerdo con el FMI. Por un verdadero impuesto a las grandes fortunas para financiar el sistema educativo y la lucha contra la pandemia.

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