10/06/2020

Salta: debatamos un programa que ponga fin al ajuste en la universidad

Días atrás el rector de la Universidad Nacional de Salta (Unsa), Víctor Claros, anunció la entrega de 4.000 becas de comedor de $1.700 mensuales. Una medida cuyos límites saltan a la vista, cuando la canasta básica de pobreza supera los 30 mil pesos, y la población salteña tiene en promedio un salario inferior a la misma. El monto de las becas no contribuye a la alimentación de una persona.


Por su parte, las becas de conectividad alcanzaron a una cantidad muy limitada de estudiantes, solo eran de $600 y por apenas dos meses. Los datos gratuitos otorgados por algunas empresas no resolvieron los problemas de conectividad, ya que no todos los sitios de internet permiten el acceso con dichos datos. Por ejemplo, muchos compañeros no pudieron acceder a la plataforma oficial de la Unsa, Moodle, porque la misma consume datos, dificultando el acceso a la bibliografía y actividades vertidas por parte de las cátedras.


El rector reproduce al interior de la universidad la política de ajuste que lleva adelante Alberto Fernández para pagar la deuda externa usuraria.



En los últimos días, en reuniones con docentes, el rectorado advirtió que el inicio de clases sería entre agosto y septiembre, priorizando la vuelta a clases presenciales de los últimos años, con aulas de hasta 10 asistentes, y con la posibilidad de que se mantenga la continuidad de clases virtuales para el resto de los estudiantes. La limitación del numero de personas por aula, impuesta por el distanciamiento social, provocará que un docente de carreras con muchos estudiantes, deba dar hasta tres o más veces la misma clase. Por otro lado, es posible que vuelvan a la carga con la validación de las clases virtuales, y junto con ello, de las evaluaciones tomadas de esa manera.


La vuelta a clases no puede hacerse a costa de una mayor explotación de los docentes. Debe contemplar el pago por extensión de jornada y el llamado a concurso inmediato, para cubrir cargos docentes en las nuevas comisiones que deberán abrirse para garantizar el distanciamiento social. Al mismo tiempo, deben garantizarse las medidas de higiene en aulas y facultades para el resguardo sanitario.


En cuanto a los estudiantes, se debe garantizar la condición de alumno regular para todos y eliminarse el condicionamiento de tener dos materias aprobadas en el último año para acceder a cualquier tipo de beca. Es elemental la intervención estudiantil reunida en asambleas, para debatir un programa que implique, además de los puntos anteriormente enunciados, internet y computadoras para todos los estudiantes que lo necesiten, el acceso a la beca de comedor y su aumento, y la universalización y aumento de las becas progresar a $10.000.

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