25/09/2003 | 818

Un presupuesto para estrangular a la universidad pública

El 3 de octubre, movilización al Ministerio de Educación y al Congreso Nacional

El gobierno «nacional y popular» de Kirchner acaba de presentar el Presupuesto para el año 2004. La universidad y la investigación, según la gran campaña publicitaria de los medios a sueldo del gobierno, pasarían a ser los ejes centrales de la gestión gubernamental.


¿Es así?


El exiguo prepuesto universitario actual es de 1.950 millones de pesos aproximadamente. Se ha ido reduciendo permanentemente en los últimos años, y la devaluación y la inflación posterior le dieron el tiro de gracia. Si la universidad sigue funcionando, bajo estas condiciones, se debe básicamente a la superexplotación de sus trabajadores (los sueldos de los no-docentes son los más bajos de la administración pública y miles de docentes trabajan gratuitamente [ad honorem] o con salarios absurdos de 90 pesos).


El propio Consejo de Rectores (CIN), compuesto por radicales y peronistas, señaló en un documento que para mantener el mismo valor adquisitivo de hace 10 años, el presupuesto destinado a la universidad debería ascender a 5.316 millones de pesos (Página/12, 16/9). Es decir que para que el presupuesto mantenga su poder adquisitivo debería aumentar en más de 3.400 millones de pesos. ¿Cuál es el aumento que planifica el gobierno para el 2004? Sólo 120 millones (ídem), incluso menos que la inflación pautada para el 2004.


Intervencionismo y violación de la autonomía


El «aumento» tampoco irá directamente a las universidades. Así lo señaló el radical Pugliese, secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación: «Lo que no estamos dispuestos es a poner plata para hacer lo mismo. Vamos a proponer contratos programas con las universidades, es decir, transferir recursos para realizar determinadas mejoras del sistema» (ídem).


Se trata de una flagrante violación de la autonomía universitaria para forzar a las facultades a seguir el camino de la privatización y el sometimiento a la gran empresa.


Vamos por nuestras reivindicaciones


Para el movimiento universitario se presenta la obligación de salir a luchar por sus reivindicaciones: aumento del presupuesto hasta equiparar lo perdido en los últimos 10 años; incremento de salarios partiendo del petitorio presentado por la Conadu Histórica y los trabajadores no-docentes; defensa de la autonomía universitaria; por el control del presupuesto por las organizaciones docentes, no-docentes y estudiantiles.


La Fuba y la AGD han tomado la iniciativa de movilizarse el próximo 3 de octubre al Ministerio de Educación y al Congreso Nacional por este programa. Es un ejemplo que deben seguir todos los sindicatos, especialmente Ate y Ctera, cuyos trabajadores seguirán con los salarios congelados mientras crece la inflación en más de un 10%.

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