26/03/2020

Universidad de San Martín: priorizan el interés privado sobre las necesidades sociales

La universidad desarrolló tiras reactivas para detectar el dengue en 10 minutos. Se lo apropian las empresas privadas.
Por Flor Sarmiento Presidenta del Centro de Estudiantes de Ciencia y Tecnología

El mes pasado, la Unsam (Universidad de San Martín) anunció un importante avance para la ciencia y la salud: el desarrollo de tiras reactivas portátiles que en diez minutos identifican el virus del dengue. Es una tira reactiva similar a las que se usan para los test de embarazo. 


 Estas tiras son el producto de una investigación integrada por la Unsam, el Conicet, la FAN (Fundación Argentina de Nanotecnología) y Chemtest S.A. Pero son producidas y comercializadas por Chemtest: una empresa que surge de la asociación de tres investigadores del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín y la conocida empresa veterinaria Biochemiq S.A. 


El test ya obtuvo la aprobación de la Anmat para ser lanzado al mercado, y ya está siendo comercializado. Según los representantes de Chemtest la empresa apunta “a vender nuestros productos a laboratorios privados de diagnóstico, tanto del sector veterinario como médico, a organismos del Estado, institutos y centros de referencia, hospitales y centros de atención privada”.


Salvarezza y el Banco Mundial


Los test son producto de una investigación con capital humano “publico” y en gran medida fondos públicos -no solo desarrollaron la investigación en una universidad nacional, sino también con subsidios del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC), Fondo Sectorial de Nanotecnología (FS Nano), Fondo de Innovación Tecnológica Regional (FITR – Agroindustria) y EBT EMPRETECNO. Pero el Estado no pone este test a disposición de la población, sino que está en manos privadas.


La presentación del kit se realizó en febrero en la universidad, con la presencia del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza; el ministro de Salud, y otros. “Esto es una suma de esfuerzos de la universidad y sus investigadores, de la FAN que incuba a la empresa y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica que aportó los subsidios para que esto fuera posible. Acá hay un ecosistema y tenemos que ser capaces de fortalecerlo todos los días”, remarcó Salvarezza.


Salvarezza reivindica su “ecosistema” porque “la universidad investiga” pero lo hace para el lucro de las empresas.


Por eso no nos sorprende que el Banco Mundial reivindique este método: “Chemtest ha dado un ejemplo de que, a través de alianzas estratégicas, es posible emprender e innovar en el campo científico en Argentina”. 



La ciencia y tecnología, apropiadas


La universidad pública desenvuelve los testeos para el dengue pero no es la clase trabajadora quien se hace de estos avances importantísimos en materia científica, sino que son usufructuadas por el capital privado y en pos de sus beneficios.


El Estado nacional, al no tener como prioridad el desarrollo de la ciencia y la tecnología, coloca a las universidades como centro de mano de obra de los capitales privados, los cuales subordinan las investigaciones a sus propios intereses. Los investigadores quedan en la encrucijada entre una investigación desfinanciada (que muchas veces no logra desarrollarse en el tiempo) o la privatización del producto de su investigación. 


Mientras los casos de dengue siguen creciendo y llevándose vidas en el país, los test siguen sin distribuirse masivamente y grandes monopolios como Johnson & Johnson, que producen los insecticidas, gastan sus recursos en marketing mientras venden a precios inaccesibles sus productos esenciales para prevenir el virus.



Que la Unsam se ponga al servicio de la población


Frente a la epidemia de dengue, y la pandemia del coronavirus, es necesaria la implementación de un plan centralizado de laboratorios que realicen masivamente los test de detección de ambos virus. La Unsam, como todas las universidades del país, debe poner sus recursos materiales e intelectuales al servicio de esta emergencia, de manera centralizada por el Estado en el marco de un sistema único de salud, que unifique los recursos públicos y privados, y al servicio de las necesidades sociales. Es necesaria una inversión de presupuesto extraordinaria que garantice todos los insumos necesarios y la bioseguridad de los científicos y trabajadores. 


En el campo de la ciencia, así como en el conjunto de la vida social, los antagonismos de clase se manifiestan en toda su plenitud. Peleamos, entonces, para que sea la clase trabajadora (que produce y desarrolla la ciencia) quienes gocen de la apropiación colectiva de su trabajo.



 



 

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