10/05/2020

UNLP: Tauber a la busca de un relato para rescatar la virtualización

Discutamos un plan de lucha por una salida de lxs docentes y estudiantes

El presidente de la UNLP Fernando Tauber, a través de un video que circuló por redes, ensayó un balance de la modalidad virtual que se adoptó en la UNLP señalando que “nos tiene muy satisfechos” e hizo un llamado a que “se multipliquen los sistemas de evaluación virtual para seguir garantizando la educación de calidad en el marco de la pandemia”. 


Estos dichos se contraponen con la realidad donde la impuesta virtualización fue un verdadero “sálvese quien pueda” para lxs docentes y estudiantes. No es casualidad que crezca el descontento en las propias cursadas y a través de las redes sociales y grupos de las Facultades.


Tauber así suma presiones para el cumplimiento al pie de la letra del calendario académico, excluyendo a miles de estudiantes, precarizando docentes y preparando el terreno para el desembarco de la educación a distancia a gran escala.


Superexplotación docente


Mientras la docencia discutía, de forma atomizada, cómo enfrentar la crisis de la pandemia, CONADU (y ADULP) entregaban al gobierno la cláusula gatillo y firmaban la paritaria salarial a la baja. A la par, como producto de la virtualización forzosa, las condiciones laborales fueron empeorando: se han extendido de hecho las jornadas laborales, con capacitaciones no pagas y el depósito de la responsabilidad de garantizar la permanencia de lxs estudiantes sobre las espaldas de los docentes, cuando ésta debería ser la primera responsabilidad de las autoridades.


Estas tareas se multiplican ya que habitualmente la mayoría de los docentes necesitan dos o más cargos para poder sostenerse, sumado el agravante de atender comisiones superpobladas. En Arquitectura, facultad de origen del Presidente de la UNLP, por ejemplo, la proporción llega a 1 docente cada 35/40 estudiantes, y no por un aumento de la matrícula sino por falta de docentes. En otras Facultades esta relación es aún peor. Pero Tauber nos plantea que estaría todo bien… 


La deserción estudiantil


Con profundo cinismo hace un llamado a la tranquilidad de las familias de lxs estudiantes porque la UNLP “está a la altura de las circunstancias y garantiza el avance en la carrera”. Pero sólo en Humanidades 2000 estudiantes(!) no pudieron comenzar las clases, según informó la decana Ana Julia Ramírez al Consejo Directivo. La falta de datos fehacientes a nivel global sobre este problema es parte de un operativo de encubrimiento sobre estas consecuencias, y por lo que podemos suponer que no piensan tomar ninguna medida para aquellos que se han quedado afuera.


El relato del presidente omitió también decir qué pasa con la falta de bolsones de alimentos que debería entregar el comedor y a la entrega insuficiente de becas económicas para poder garantizar la permanencia de quienes pueden acceder a las cursadas.


El señalamiento de que 2.000 sobre 2.100 cátedras están “funcionando” es un parámetro de medición que encubre cómo y a qué costo lo vienen haciendo. Las problemáticas que surgen en este punto son infinitas: No hay centralización de las plataformas para las videollamadas y los intercambios entre docentes y estudiantes; en las cátedras superpobladas pasamos de desbordar aulas a desbordar salas de Zoom, Jitsi o el mecanismo que se use, limitando el ingreso de estudiantes; no se han fijado criterios para las materias de contenido práctico de laboratorio, taller, etc., ni se han establecido mecanismos de acompañamiento psicológicos y pedagógicos a lxs estudiantes, entre muchas otras cuestiones. 


En este marco de improvisación, presiones y exigencias por parte de las autoridades, Tauber llamó a “multiplicar” los sistemas de evaluación virtual sin ninguna precisión más. La implementación de las modalidades de evaluación, debe partir de un marco de defensa incondicional de la regularidad de quienes pudieron acceder y quienes no, como de los derechos estudiantiles adquiridos, como las promociones, debate mediante, entre docentes y estudiantes, que a mes y medio de cuarentena las autoridades no han garantizado.


Puede sorprender que quien preside una “casa de altos estudios” omita la ruptura del proceso pedagógico de enseñanza-aprendizaje que se deriva de la virtualización. Pero esta omisión no es casual…


El negocio “virtual”


Las autoridades ya le han encontrado la veta mercantilista a la pandemia aprovechando la aguda crisis económica que golpea la permanencia de lxs estudiantes. Quieren aprovechar el “know how” adquirido de prepo y gratis para la universidad (los docentes se tienen que arreglar para capacitarse) que dejará la virtualización forzada para ir a fondo con la virtualización académica. Venden el humo de la “educación del futuro” cuando asistimos a un derrumbe educativo sin precedentes, empezando por el salario docente, siguiendo por el presupuesto, y culminando en la expulsión masiva de jóvenes que no se pueden sostener estudiando. 


En esta línea, la burocracia kirchnerista que conduce ADULP ha dejado bien en claro su apoyo en el único plenario de delegadxs que convocaron hasta el día de hoy, en el que no mencionaron la palabra salario. La virtualización forzosa es una herramienta de ajuste (deserción estudiantil y superexplotación docente), y con perspectivas de nuevos negociados alimentando el “autofinanciamiento” de las universidades con venta de carreras y posgrados virtuales. Por dar un ejemplo, la UNQui recauda un 30% de sus ingresos con la venta de contenidos educativos de su plataforma virtual.


Unidad docente estudiantil por salario, progresar a 10 mil y presupuesto


Contrario a los videos autocomplacientes y a la parálisis de la FULP y ADULP, desde el Partido Obrero, la UJS y la Naranja exigimos que se conforme un comité de crisis con participación de las gremiales docentes y estudiantiles, donde se puedan expresar los reclamos que se están discutiendo y una resolución colectiva a los problemas que la situación plantean. Llamamos a organizar asambleas y plenarios de delegadxs exigiendo a los sindicatos y centros de estudiantes que convoquen, a impulsar plenarios autoconvocados para agrupar a la oposición a la burocracia y debatir un plan de acción para imponer nuestras demandas. Es necesario un plan de lucha como el que ha impulsado la Asamblea del gremio docente de la Universidad de Luján (ADUNLu) para imponer nuestros reclamos.

 

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