06/08/2021

Alerta por la presencia de peste porcina africana en América

Por Lucía Ma

En los últimos días las autoridades de República Dominicana advirtieron sobre un brote de Peste Porcina Africana en distintas granjas del país. La confirmación de estos casos representa el primer brote de esta patología en territorio americano desde los años 80 y pone en alerta a los países de la región. Aún no se ha planteado ninguna evidencia respecto al ingreso del virus al país. Mientras tanto, continúa el brote detectado en distintos establecimientos porcinos de Alemania luego de que el virus se propagara desde Polonia dónde ya hubo 36 brotes epidémicos en lo que va del año.
La Peste Porcina Africana es un virus de la familia Asfarviridae que afecta a cerdos domésticos y jabalíes salvajes. Es un virus con una alta tasa de transmisión y mortalidad asociadas. Cómo al día de hoy no existe una vacuna ni un tratamiento efectivo, ante la presencia del virus en un establecimiento de producción se sacrifica a la totalidad de los animales. La elevada transmisión se debe a que no solo los animales vivos son capaces de propagarlo sino que también se producen contagios por contacto con carne contaminada.

La epidemia en China

La actual epidemia de Peste Porcina Africana ha ido la responsable del colapso de la producción china de carne de cerdo. Durante los últimos dos años el virus se propagó y las autoridades sacrificaron xx millones de animales. Este colapso se generó por las propiedades biológicas de la enfermedad pero también por las características del esquema productivo chino que se basa en megagranjas que concentran millones de animales en edificios de varios pisos. Se trata de un esquema productivo intensivo que genera graves consecuencias socioambientales en las zonas afectadas.

La tercerización de las megafactorías: el gobierno insiste

Durante el último año el gobiernos chino y distintos capitales privados han buscado resolver la crisis productiva de la industria porcina china exportando este esquema a otros países. Es decir una tercerización de una forma de producción que ya ha fracasado en su país de origen. Argentina es uno de los países elegidos y en un primer momento el gobierno de Alberto Fernández había dado el visto bueno para la instalación de este tipo de megafactorías. Uno de los principales impulsores del acuerdo era el actual canciller Felipe Solá, tristemente célebre por aprobar en forma express el uso en el país del paquete soja transgénica/-Glifosato en 1995. Frente al repudio y la denuncia de las implicancia de esta decisión políticas por parte de diversas organizaciones ambientales (entre ellas Tribuna Ambiental) y referentes del mundo académico, el gobierno anunció que se ponía en suspenso. Sin embargo, en las últimas semanas volvieron a instalarse rumores que hablaban de un avance en el acuerdo.

Las implicancias sanitarias de las megafactorías de cerdos

Las megagranjas están consituidas por grandes edificios con varios pisos que alojan en cada uno de ellos miles de cerdos, en condiciones paupérrimas. Las grandes concentraciones de animales implican además un riesgo en términos sanitarios, favoreciendo la transmisión de virus como la Fiebre Porcina Africana y la ocurrencia de epidemias, lo que genera un efecto devastador sobre poblaciones de cerdos domésticas y también salvajes. Así como también por la contaminación que generan de todas las zonas aledañas, por el uso masivo de antibióticos que favorecen el surgimiento de bacterias multiresistentes y por el surgimiento y transmisión de enfermedades de origen animal (zoonosis). Hay que recordar que los cerdos pueden infectarse virus Influenza de origen porcino, humano o aviar. De esta forma los cerdos pueden actuar como cocteleras para la recombinación de cepas virales circulantes. Estas cepas pueden luego infectar a los seres humanos. Este mecanismo ya ocurrió durante la pandemia de gripe H1N1 en 2009, que comenzó luego de que un trabajador se contagiara de un cerdo.

Mientras continuamos transitando una pandemia generada por el modo de producción capitalista que favorece el salto de virus de origen animal a la población humana, tenemos que poner sobre la mesa qué implican y a quién benefician los modelos de producción de alimentos actuales. Y, sobretodo, qué consecuencias generaran sobre el ambiente y la salud de las poblaciones humanas y animales.

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