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Editorial

Un febrero caliente

Escribe Pablo Heller.

Cuando estamos a punto de concluir enero, como era previsible, las tensiones en las negociaciones con el FMI están escalando rápidamente. Todas las miradas están concentradas en si se va a pagar al Fondo los casi 1.100 millones de dólares que vencen en estos días. El país deberá hacer frente a estos compromisos en momentos en que las reservas netas del Banco Central han pasado a ser negativas. Lo cierto es que en este cuadro crecen las presiones para forzar un acuerdo con el FMI. Por lo pronto el dólar bule y financiero se han ido por las nubes, aumentando la brecha cambiaria y provocando una aceleración de las tendencias devaluacionistas e inflacionarias. Las exigencias del organismo por ir más a fondo en el ajuste y la reducción de la brecha cambiaria han provocado un impasse. La política oficial, incluidos los últimos anuncios, no logró satisfacer las demandas y apetencias del capital internacional pero bastó para acentuar más el descalabro y desorganización económica y de la mano de eso, mayores penurias y privaciones para la población trabajadora.