24/11/2020
Quemas y desmonte

Arde la selva misionera

La demagogia verde del gobierno renovador no resiste a la realidad.

Ya se quemaron más de 80 hectáreas de monte.

Desde el 20 de noviembre se intensifican los incendios en zonas de monte autóctono de la provincia de Misiones. En San Ignacio, las llamas se levantan sobre pinares y pastizales en zonas que bordean el arroyo Yabebirí, sobre la Ruta Nacional 12; en El Soberbio, la reserva de Biósfera Yabotì se vio afectada drásticamente. Por el momento se calcula que se quemaron más de 80 hectáreas de monte, y las zonas de monte de las aldeas indígenas en el Valle del Cuña Pirú.

Si bien este cuadro no puede desvincularse de la sequía histórica y las altas temperaturas, todo apunta a que los incendios son producidos intencionalmente. Los rozados siempre fueron la manera de «limpiar» de vegetación un terreno, para las plantaciones de yerba y pino que avanzan sobre buena parte de la selva. Se suma a ello las denuncias constantes de comunidades originarias sobre la persistencia de la tala ilegal de árboles en sus territorios.

Actualmente la madera nativa está en peligro de extinción. La extracción de la misma, así sea para leña, debe contar con un permiso del Estado que justifique su usufructo. Sin embargo persiste la extracción ilegal y en negro. Muchas chacras que cuentan con un sector de monte los mantienen con mucho esfuerzo sus propietarios, pero al ser zonas privadas no cuentan con un control ni cuidado por parte del Estado.

El trabajo de bomberos, guardaparques e incluso vecinos de las zonas incendiadas es intenso y expone nuevamente que ante este tipo de situaciones la precarización laboral y la falta de recursos es el sello característico del gobierno provincial de Oscar Herrera Ahuad. Los bomberos son voluntarios y reciben escasos recursos, mientras que los guardaparques vienen librando continuas peleas por mejorar sus condiciones salariales y el blanqueo de su salario.

Esto, cuando el gobernador intenta aggiornarse con un discurso verde para ampliar las arcas provinciales, como lo hizo con la Ley de Bosques y con la creación del Ministerio de Cambio Climático, mientras confiesa que no destina fondos para enfrentar los incendios. En realidad, en la provincia «líder en materia ambiental», según la definió el flamante ministro Pablo Lombardi, no se tocan los grandes intereses para preservar el ambiente. Un ejemplo es que no se escucha a los activistas que denuncian la tala de árboles y las quemas en la última franja de costa natural sobre el río Paraná, en la chacra 202 de Posadas, por parte de un reconocido club náutico que además cerró el acceso a la zona.

Las zonas más importantes de reserva natural Biosfera Yabotí, donde se producen los incendios, están bajo propiedad de grandes empresas. Es el caso de la firma Laharrague S.A. o de Papel Misionero (del grupo Arcor), cuyo patrimonio forestal era en 2011 de 20.500 hectáreas de monte nativo. De ellas se hacía «uso sustentable», con un resultado desastroso que puede verse a simple vista recorriendo las rutas provinciales.

Desde el Partido Obrero nos sumamos al reclamo por la entrega de equipamiento y recursos a los bomberos y guardaparques, y la satisfacción de sus reclamos laborales. Por un plan permanente de combate y prevención de incendios, monitoreado por los vecinos y organizaciones ambientales independientes del Estado.