04/01/2022

Ciudad de Córdoba: con los votos de la oposición, el PJ aprobó la creación de un parque industrial

Mediante la “economía circular” se busca maximizar la renta capitalista.

En la última sesión del año, el Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba votó la creación de un parque industrial en el predio de Piedras Blancas. Este parque forma parte de la campaña verde que impulsó el intendente Martín Llaryora con la idea de desarrollar la “industria de la economía circular” en la provincia, asegurando que se trataría de un modelo de producción limpio y no contaminante.

Al respecto, la concejala del Frente de Izquierda (PO) Cintia Frencia, votó en contra del proyecto y denunció la complicidad del Estado en garantizar negociados a costa del ambiente. “Estamos frente a una empresa que ha construido un imperio no sólo sobre la base de la contaminación ambiental, sino también a fuerza de precarización y superexplotación de los trabajadores”, aseguró.

El mencionado parque garantizará los negocios con el grupo Holcim, una multinacional holandesa que acumula denuncias por contaminación ambiental a nivel mundial. En este punto, lo que Holcim busca a través de la Planta de Recuperación de Combustibles Derivados de los Residuos es utilizar parte de los residuos sólidos urbanos (RSU) que llegan a Piedras Blancas para producir, entre otras cosas, combustible para su propia cementera en la ciudad de Malagueño.

Recordemos también que Holcim, durante 2020, violando todas las restricciones sanitarias, obligó a trabajar a sus empleados en el pico de la pandemia para mantener el 100% de su producción. “Claro está que una empresa que considera la vida de sus trabajadores descartable, poco le interesará preservar un ambiente sano y sustentable. Lo que hay detrás de esto es una gran fuente de negocios”, expresó Frencia desde su banca.

El problema central aquí es el enterramiento de Piedras Blancas. Lejos está de ser resuelto con este proyecto, por el contrario lo que se busca es maximizar la valorización, recuperación, reutilización y reciclaje de RSU. Es decir, maximizar la renta capitalista.

¿Cómo funciona la economía circular que impulsan?

Los desechos o basura son un subproducto de la producción capitalista: al menos el 50% de los residuos sólidos urbanos son envases que utilizan para la comercialización de sus productos y que el consumidor paga y se ve forzado a adquirir. Estos residuos, que el capitalista crea para obtener mayor renta, dejan de ser responsabilidad de éste una vez que atraviesan la puerta de la fábrica para su venta. A partir de allí, la recolección, tratamiento y disposición final de los residuos son costeados por los trabajadores. Cabe destacar que los tratamientos son nulos y transforman a las zonas donde terminan en zonas altamente contaminadas, causando un daño ambiental tal que se las denomina zonas de sacrificio.

A través de la “economía circular” el capital se las ingenia para extraer nueva ganancia de su propia producción antes desechada, con el menor de los costos, ya que deposita en los consumidores la responsabilidad de deshacerse de sus desechos. Luego cuenta con el respaldo de la caja estatal para volverlos al circuito productivo, quedando en el proceso los recolectores, las cooperativas de carreros y recicladores, que desarrollan su trabajo por ingresos que no superan la línea de indigencia.

Durante su intervención, Cintia Frencia explicó: “El gobierno provincial promociona como la apuesta a futuro la apertura de centros verdes y transferencia, pero esto no es más que una fuente de precarización laboral brutal, de trabajadoras y trabajadores que desarrollan su actividad en la informalidad, expuestos a extensas jornadas de trabajo en condiciones insalubres”. Además, la concejala denunció que la supuesta promoción de inversiones y puestos de trabajo que asegura el gobierno se trata de una farsa, cuando hemos visto cómo el Estado usa los recursos de los vecinos para favorecer a empresarios y multinacionales, mientras avanza en los hechos en una reforma laboral encubierta, multiplicando el trabajo informal y la precarización laboral.

“Un gobierno que permite la contaminación deliberada de su principal curso hídrico, como lo es el Río Suquía, que en dos años de gestión no dispuso una sola medida efectiva para frenar la principal fuente de contaminación ambiental en la ciudad (Bajo Grande), que habla de controles mientras firma habilitaciones a empresas contaminantes, generadoras de colapsos ambientales como el de Alberdi y Villa Páez, y que permite se desechen residuos industriales contaminantes en zonas residenciales como La Lácteo o Porta, está inhabilitado para hablar de gestión sustentable y preservación del ambiente”, señaló la banca del FIT en el CD.

Es urgente y necesario organizarnos en defensa del ambiente contra la avanzada ambiental capitalista, luchar por cerrar de manera inmediata el enterramiento de Piedras Blancas y reemplazarlo por procesos de tratamiento de los RSU a cargo de los trabajadores, técnicos e investigadores en la materia, y organizaciones ambientales. En este sentido, en lugar de eximir hay que grabar a las grandes industrias por el costo del tratamiento de la basura que ellos producen, como así también por la reparación ambiental y sanitaria a corto y largo plazo.

La salida para la depredación ambiental capitalista es la que supo tomar el pueblo chubutense, que se levantó en una verdadera rebelión popular contra la megaminería, como antes lo hizo el pueblo de Mendoza. Y es la tradición del pueblo cordobés que se organiza en defensa del ambiente.

 

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