23/01/2017

Después de llamar «a rezar» contra los incendios, Bergman se calificó con un 8


El ministro de ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, calificó su gestión con un 8, mientras se reproducen los focos de incendio -que ya abarcan un 10% del territorio de La Pampa y siguen azotando la parte sur de la provincia de Buenos Aires- y los pueblos ubicados en la zona norte de la Provincia de Buenos Aires y en Santa Fe permanecen inundados. El funcionario, responsable de la subejecución presupuestaria, de licitaciones con sobrefacturaciones y del pago de sueldos abultadísimos a sus asesores, siguió los pasos de Mauricio Macri, a quien el fracaso de su política económica, las crisis de gabinete y el crecimiento de la pobreza no le impidieron ponerse un 8 en la libreta.


 


Quienes pueden coincidir con la autocalificación positiva del funcionario son los pulpos capitalistas que han recogido beneficios extraordinarios sobre la base de la depreciación de los recursos naturales del país: las megamineras, el capital sojero, los pulpos petroleros y los especuladores inmobiliarios.


 


El crecimiento de la superficie sembrada con soja es un indicador de estos beneficios: según estimaciones del Ministerio de Agroindustria, la superficie creció un 4,5% en comparación a la campaña 2014/15 (de 19.790.000 hectáreas a 20.680.000). El crecimiento de las hectáreas sembradas se hace en base a la deforestación -principalmente en las provincias de Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa- cuya magnitud es equivalente a la superficie de la Capital Federal. Este dato complementa los volcados en el reciente informe de la FAO, que indica que en los últimos 25 años se deforestaron a razón de 300.000 ha por año. Por otro lado, como señalamos en Prensa Obrera, el problema de las inundaciones es consecuencia de la menor utilización de agua del cultivo de soja en comparación con los pastizales naturales y los montes.


 


Por su parte, las mineras han recibido exenciones impositivas y la comprometida defensa gubernamental de sus negocios, como lo mostró la represión a los asambleístas que enfrentaban a la Barrick Gold en San Juan. La contaminación que genera la megaminería no ha parado de crecer; las fallas de seguridad son una causal de derrames sistemáticos, que implican la destrucción de glaciares y la contaminación de los ríos, con los consecuentos daños a la población.


 


El año que se inicia da sobradas muestras de la intención de continuar con esta avanzada sobre los recursos naturales del país. Es lo que se pone de manifiesto con la Ley de Bosques impulsada por el gobierno de Cambiemos y aprobada por kirchneristas y massistas en la provincia de Buenos Aires -que sella una entrega de los bosques nativos ubicados en la ribera de Quilmes y Avellaneda- y con los beneficios extraordinarios para avanzar con la extracción de gas y petróleo no convencional. 


 


Otro ítem en la agenda gubernamental, la entrega de tierras en el sur, fue frenado por ahora por la movilización popular. Se trata de una reprobación práctica de la política de Bergman -la única evaluación que importa.

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