14/11/2013 | 1293

El «ajuste» llegó a la minería

Una revista que suele recoger la opinión de los empresarios mineros tituló su número de septiembre: "Costos, la gran obsesión" (Mining Press, Nº 60, septiembre de 2013). Traducido al lenguaje popular significa "ajuste" -es decir despidos, reducción de planteles de las empresas contratistas, suspensión o ralentización de las inversiones de los proyectos en curso, menores gastos en prevención y seguridad, lo cual se traducirá probablemente en un incremento de los accidentes de trabajo.


Como venimos señalando desde estas páginas, la crisis mundial cambió el signo del ciclo de los precios de los productos mineros que se extraen en nuestro país (cobre, oro y plata). En octubre del año pasado, señalamos que los pulpos mineros tomaban distancia del gobierno K, como resultado de las restricciones al giro de utilidades y de la obligación de liquidar las divisas de las exportaciones y de inversión externa al cambio oficial. La liberación cambiaria y la devaluación del peso son las dos exigencias fundamentales de estos monopolios. Aún hoy, las mineras encabezan el ranking de las empresas autorizadas a girar dividendos (30% de los 366 millones de dólares girados entre abril y mayo; ver Mining Press, idem), que envuelven un 'premio' extraordinario, porque cambian los pesos por dólares al tipo de cambio oficial.


"Huelga de inversiones" y "ajuste"


Luego de que la brasileña Vale abandonara su proyecto de potasio en el sur mendocino (siempre por el tema del tipo de cambio), Barrick oficializó su decisión de suspender la construcción del gigantesco proyecto binacional de oro de Pascua Lama y encarar un programa de "ajuste de costos" en la mina de oro de Veladero, que explota en la provincia de San Juan desde hace casi diez años.


También Goldcorp -el principal productor de oro del mundo, que está construyendo un megaproyecto de oro en el norte de Santa Cruz (Oro Negro)- anunció que reduce su marcha durante este año y el próximo. Otras mineras que están en plan de ampliación demoran sus inversiones: es el caso de Yamana y su yacimiento Gualcamayo en la zona de Jachal (San Juan).


Uno de los casos más emblemáticos es el de Minera Alumbrera. Glencore, su nuevo propietario, puso en marcha un duro ajuste con despidos masivos, tanto del plantel propio como de los contratistas, y un agravamiento de las condiciones laborales.


El otro sector que se ha venido totalmente a pique es el de la exploración. La Cámara que los agrupa (Gemera) -en general pequeñas empresas- informó que este año y el próximo, la exploración se reducirá a menos de la décima parte (La Nación, 31/10).


Aoma y la Uocra paralizadas


Tanto el sindicato minero (Aoma) como el de la construcción (Uocra) se limitan a acompañar pasivamente la ofensiva de las patronales, en el mejor de los casos tratando de negociar yacimiento por yacimiento.


Han sido miles y miles los puestos de trabajo perdidos en este año, especialmente en las provincias cordilleranas que no cuentan con otras alternativas laborales. La crisis social no ha sido ajena al derrumbe electoral de varios de ellos (Mendoza, Santa Cruz, Catamarca y, en menor medida, San Juan).


Debemos poner en el centro de la agenda la defensa de los puestos de trabajo y las condiciones laborales en las minas, en especial las de seguridad: los accidentes mortales siguen creciendo. El "ajuste" en marcha agravará esta situación. La crisis replantea tanto las condiciones laborales como las ambientales. La ocupación de las minas contra los despidos y el 'ajuste' laboral debería ir acompañada de una campaña para reunir un congreso de los trabajadores mineras.

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