Ambiente
5/4/2026
El río Chubut nuevamente en peligro, con la amenaza concreta de la modificación de la Ley de Glaciares (entre otras tantas)
Seguir
Cuenca superior del río Chubut.
El río Chubut es la única fuente de provisión de agua para más de 200.000 personas (aproximadamente el 50% de la población de la provincia). Es un río de poco caudal en comparación con otros ríos de la Patagonia, y "el 80 % del agua del río proviene de una pequeña región en las nacientes de la cuenca" donde las lluvias son intensas.
La provincia de Chubut cuenta con más de 400 glaciares, pero ninguno de ellos está sobre la cuenca del río. La cuenca superior "es un área periglacial muy frágil" y de allí proviene la mayor parte del agua que lleva el río hasta su desembocadura en el océano Atlántico.
La reforma de la Ley de Glaciares que impulsa el gobierno nacional busca allanar el camino a las mineras al "habilitar la actividad en zonas donde actualmente está prohibida".
Para ello, el gobierno levanta la bandera de un supuesto federalismo, en pos de quitarle al Ianigla (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales) la autoridad sobre el inventario nacional de glaciares y transferir esa atribución a las provincias. Su principal objetivo es poder excluir al ambiente periglacial del inventario de glaciares y restringir la protección únicamente a aquellos cuerpos de hielo que cumplan una “función hídrica” directa, permitiendo el avance de actividades como la minería, en zonas actualmente vedadas.
El gobierno no busca otra cosa que debilitar la autoridad nacional del Ianigla y flexibilizar los criterios técnicos que definen qué áreas deben ser protegidas, mediante una narrativa abiertamente anticientífica que desacredita el trabajo de instituciones públicas de investigación y minimiza la gravedad de la crisis climática y socioambiental.
A este dramático escenario, debemos agregar que las nacientes del río Chubut son zonas de precordillera que en gran parte "ya están privatizadas" (hay capitales qataríes y de los Emiratos Árabes Unidos, entre otros), y en las cuales ya se han producido desplazamientos y persecución a comunidades -como la Lof Cayunao-, quienes vienen denunciando hace tiempo los avances de estos capitales extranjeros en la región, con lo que ello implica (como la apropiación de territorios y de los bienes comunes que abarcan).
Por otro lado, el intento de "aprobación de una solicitud de cateos mineros en las nacientes del río Chubut" por parte del gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck también puso en estos días al río Chubut como blanco de los intereses capitalistas.
Ante el carácter público que tomó la aprobación de esa solicitud tras algunas publicaciones de la periodista Susana Lara y de las denuncias de la diputada Magdalena Odarda, el gobierno de Río Negro tuvo que dar marcha atrás con la medida, e inventar una salida decorosa informando oficialmente que "no había nada aprobado", contradiciendo la información publicada en el sistema catastral provincial.
Para agravar aún más la situación, "el gobernador Ignacio Torres intenta avanzar con la explotación de uranio en la meseta central", agregando a este escenario de desprotección, extranjerización, escasez y crisis hídrica un elemento más: "el alto riesgo de contaminación" de las fuentes de agua (tanto acuíferos como del propio río Chubut), ya sea por el proceso de extracción del uranio en yacimientos que se encuentran dentro o muy próximos a la cuenca del río, o por el abandono o mal manejo de los residuos altamente tóxicos que inevitablemente deja este tipo de minería. (relaves o diques de cola, cisternas de lixiviación, desechos sólidos, etc. ).
Es por todo esto que nuevamente llamamos a movilizar a todo el pueblo de Chubut, y a movilizarnos en todo el país en defensa del agua, de los glaciares y de los ríos; contra la modificación de la Ley de Glaciares que busca el gobierno, y cuyo único fin es más saqueo minero, depredación ambiental y contaminación.
Mientras Milei y los gobernadores mienten hablando de generación de empleo y progreso, la realidad nos muestra una vez más que los únicos que se benefician con el saqueo capitalista son los pulpos mineros de siempre, y los funcionarios corruptos de los gobiernos de turno.
Tenemos que apostar a redoblar la movilización en las calles para impedir que se siga avanzando con esta depredación capitalista, que lo único que deja son territorios arrasados, pueblos sin agua, más pobreza y peores condiciones para vivir.



