26/06/2021

Equinor, Shell e YPF cerca de explotar petróleo con plataformas offshore frente a Mar del Plata

Una actividad con grave impacto ambiental y serios riesgos de derrames.
agrupación Naranja CyT

Los intentos de obtener petróleo de nuestros mares han estado en la carpeta de todo los últimos gobiernos, y ahora con el de Alberto Fernández se busca concretar la explotación petrolera offshore con adjudicaciones provenientes del gobierno de Macri que fueron ampliamente cuestionadas.

Durante el mandato macrista se llevó a cabo la licitación de 18 áreas petroleras offshore. En el Boletín Oficial de la Nación se publicó la Resolución N° 65/2018 de la Secretaría de Gobierno de Energía que definía qué bloques serían concedidos para su explotación, y se realizó un concurso público a partir del cual se definía qué empresas podrían tener acceso al área. En ese entonces era ministro de Energía Juan José Aranguren, ex CEO de Shell que aún tenía acciones en la empresa, y suma varias causas penales por haber favorecido a la multinacional.

En 2018 el Bloque CAN 100, localizado a 160 kilómetros de Mar del Plata, fue adjudicado a la empresa noruega Equinor junto a la petrolera de mayoría accionaria estatal YPF. Equinor ya contaba con su parte de la torta en Vaca Muerta y un parque solar en San Juan. A finales de 2019, Sætre (CEO de Equinor) se reunió con Macri y luego con Alberto Fernández (previo a su asunción), con la intención de avanzar con los proyectos en territorio argentino. Cabe destacar que la multinacional noruega es cuestionada por tener directivos como Anne Drinkwater, asesora en materia de hidrocarburos del gobierno británico y conocida por operar ilegalmente en la Cuenca Malvinas. Este año, Alberto decide avanzar con la explotación offshore del Bloque CAN 100 con YPF asociada a Equinor y Shell. Es la misma adjudicación favorecida por el macrismo y que cuando era oposición el kirchnerismo denunció.

La búsqueda de petróleo y gas en aguas profundas requiere un gran desarrollo tecnológico, y puede resultar infructuosa debido a las características de los océanos y fondos marinos. Las plataformas petroleras presentan elevados riesgos para la sociedad y el ambiente debido a las altas probabilidades de derrames. El uso de combustibles fósiles y energías no renovables sin perspectivas a una transición hacia otras fuentes de energía con menor impacto ambiental tiene diversas consecuencias, entre las que se encuentran la búsqueda de recursos en ambientes inhóspitos, lo que presenta variadas complicaciones así como potenciales daños irreversibles a los ecosistemas.

Un ejemplo de ello es lo que ocurre con la mismísima Shell en el Ártico, que está perforando a 2.483 metros por debajo de la superficie, lo que tarde o temprano puede desencadenar incidentes catastróficos de gran magnitud, como ya lo hizo en el 2010 en el Delta del Níger, con un criminal derrame que condenó a diferentes pueblos de la región.

Tras los grandes desastres ambientales como el derrame de Deepwater Horizon (British Petroleum) en México, se vuelve evidente el peligro que representa este tipo de actividad y la dificultad de controlar los fallos tecnológicos y revertir los impactos en el ambiente una vez generados. En el caso de la megacausa de Shell en el Delta del Níger, las ONGs que intervienen estiman que la multinacional sólo ha cumplido con el 10% de las tareas de limpieza… ¡en 10 años!

Por sí misma, la etapa de exploración conlleva a un gran impacto ambiental, debido a que se utilizan ondas de sonido que tienen efectos diversos sobre las especies marinas, entre ellas algunas que son de interés pesquero. Debido a este sonido generado por los buques sísmicos los peces tienden a alejarse, lo que puede ser grave en el caso de que recorran una distancia muy grande respecto del área de desove y terminen en una zona no favorable donde existan dificultades con el reclutamiento.

Los derrames de petróleo afectan a los ecosistemas marinos de diversas formas extremas. Las manchas de petróleo sobre la superficie obstruyen la luz, afectan al fitoplancton y a las comunidades que tienen a estos organismos como productores primarios. Las capas de alquitrán en los lechos marinos afectan a las comunidades bentónicas que lo habitan, como los corales de aguas profundas. Los dispersantes que se emplean pueden ser tóxicos para la biota, especialmente en combinación con los aceites. Las larvas de peces son especialmente sensibles a las toxinas generadas por el crudo y estos agentes químicos.

En nuestro país tenemos el caso del Golfo San Jorge, en el cual no se realizaron estudios previos sobre los efectos sobre la pesca y existió un fallo a favor de los pescadores al respecto. En el derrame de Deepwater Horizon los trabajadores que efectuaron la limpieza de los restos de petróleo fueron expuestos no sólo al crudo sino a los gases emanados, lo que impactó gravemente sobre su salud. Existieron efectos tóxicos que fueron registrados en informes médicos, como dolores de cabeza, tos crónica, dificultad para respirar y erupciones cutáneas. Se investigó sobre el perfil sanguíneo de estas personas y se concluyó que presentan mayores riesgos de desarrollar cáncer de hígado, leucemia y otros trastornos.

El inpacto en la ciudad

En Mar del Plata la pesca y el turismo en las playas son pilares de la economía local, por lo que los recursos con los que cuenta nuestro mar y el ambiente en el cual habitan deben ser preservados frente a una actividad extractiva de grandes riesgos, que no fomentará el empleo y que probablemente destine la gran mayoría de su producción a la exportación.

Debido a las grandes probabilidades de que la explotación petrolera tenga un impacto socio-ambiental negativo, como acontece con el fracking en Vaca Muerta, y sumerja aún más en la pobreza a lxs trabajadorxs de una de las ciudades del país con mayores índices de desempleo, reclamamos que se detenga en forma inmediata las obras de Shell, Equinor e YPF; y que se abra en forma inmediata una profunda deliberación colectiva.

La comunidad y las organizaciones ambientales vienen impulsando un plan de lucha para enfrentar a las petroleras y al gobierno extractivista y ajustador que tiene un Ministerio de Medio Ambiente para encubrir su orientación. El sábado 19 se realizó una concentración y movida artística en la rambla de Mar del Plata en rechazo a los trabajos de exploración que están efectuando Shell, Equinor e YPF en el mar frente a las costas de la ciudad. La actividad se replicó sábado 25 de junio en Plaza España. Seguirá una agenda de lucha.

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