27/07/2006 | 956

Las aguas bajan turbias. Parece el título de una película de terror, pero es la realidad que están viviendo en el partido de Esteban Echeverría los vecinos aledaños al Centro Atómico: Ezeiza, San Ignacio, Siglo XX, La Morita, Monte Grande, La Colina, Cementerio, Ciro Comi, La Campana, San Carlos, Malvinas, El Jagüel y 9 de Abril.


La contaminación bacteriológica y físico-química de los acuíferos afecta a amplios sectores de la población de Esteban Echeverría y pone en serio peligro la salud pública. La mayoría de la población del distrito bebe agua de la napa freática, sin ningún tratamiento previo que elimine nitratos, materia fecal, metales pesados, uranio, o cualquier otra fuente de contaminación presente. También carece de redes cloacales. En muchos casos las perforaciones para el agua oscilan entre 3 y 11 metros, lo que agrava la situación. Censos realizados por nosotros mismos, los vecinos, dan cuenta de grandes cantidades de abortos espontáneos, malformaciones, plomo en la sangre, los llamados “niños azules”, anencefalias, y distintos tipos de cáncer (en particular, de riñón y tumores gastrointestinales), que están muy por encima de los promedios provinciales. Uno de los culpables de tan crítica situación es el agua contaminada.


Por todo lo expuesto pedimos se declare la emergencia sanitaria y ambiental, lo que facilitaría los mecanismos para la obtención de fondos y acciones más urgentes para la protección de la salud de la población y la inmediata distribución domiciliaria gratuita de suficiente agua potable para todo el distrito.


El agua potable es el derecho a la vida. Defendamos nuestros derechos.

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