Ambiente

12/5/2023

Fuera Mekorot

Pedido de informe del FIT-U ante los perjudiciales acuerdos con la empresa israelí de aguas.

La población palestina tiene restringido su acceso al agua

A solicitud del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo de Palestina el Partido Obrero en el FIT-U presentó en la Cámara de Diputados un pedido de informes al Poder Ejecutivo sobre la naturaleza de los acuerdos firmados por organismos, empresas del Estado y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) con Mekorot Israel NationalWater Co., empresa estatal que controla el 80% de la distribución del agua tanto en Israel como en los territorios palestinos bajo ocupación israelí.

El apartheid sionista

Luego de la invasión sionista en 1967 de Cisjordania y Gaza el ejército prohibió a los palestinos construir cualquier infraestructura o instalación para el abastecimiento de agua. Desde entonces no pueden perforar nuevos pozos, instalar bombas ni profundizar los pozos existentes. La población palestina también tiene prohibido el acceso al río Jordán (en la actualidad casi seco) o a los manantiales de agua dulce. Israel controla incluso el uso de agua de lluvia, destruyendo las cisternas que utiliza la población para aprovisionarse frente a la escasez del recurso, en una de las regiones más desérticas del planeta.

El prontuario de Mekorot

Por su parte, Mekorot, creada por la administración británica en 1936, perfora sistemáticamente pozos en la Cisjordania ocupada con los que abastece a la población israelí, a su agricultura y a sus industrias con agua que extrae de los acuíferos existentes en territorio palestino, los que se están agotando por la extracción excesiva y la contaminación.

Mekorot establece cupos de abastecimiento para la población palestina. Siendo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece en 100 litros diarios la cantidad mínima necesaria para una persona poder satisfacer sus necesidades personales y domésticas, la población palestina recibe en promedio 73 litros habiendo miles de habitantes que no superan los 20 litros diarios. El promedio en Israel y en los asentamientos ilegales de colonos supera los 300 litros. El volumen de agua asignado ha ido disminuyendo con los años afectando principalmente a las comunidades agrícolas amenazadas constantemente con la demolición de sus viviendas y sin agua suficiente para producir.

Mekorot, responsable de secar el río Jordán, es la punta de lanza del apartheid sionista, que busca la expulsión sistemática de la población palestina para formalizar la apropiación ilegal de sus territorios.

Mekorot en Argentina

El uso del agua (o la falta de ella) por Israel como arma contra los pueblos bajo ocupación militar fue denunciada por el Relator Especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados en marzo de 2022.  Aun así, a los pocos días, el ministro Wado de Pedro viajó a Israel, invitado por Mekorot, junto a siete gobernadores y funcionarios de otras dos provincias. Allí declaró: “Pudimos conocer un modelo eficiente de gestión hídrica que genera crecimiento económico y empleo, que debemos replicar en la Argentina”. De regreso se firmaron acuerdos de Mekorot con el CFI financiando los convenios entre Mekorot y estas nueve provincias, hasta ahora.

Aunque formalmente se presenta como un servicio de asesoría para una “gestión eficiente y sustentable de un recurso escaso”, las declaraciones de los funcionarios y directivos de Mekorot no dejan lugar a dudas sobre sus objetivos: arancelamiento de todos los servicios de aguas, modificación de las leyes provinciales y de sus organismos de aplicación, reordenamiento total de los usos y destinos de la infraestructura existente, creación de valores económicos y financieros para establecer un costo del agua en la Argentina, centralización del mercado.

El futuro llegó, vienen por el agua

Estamos al borde de una gigantesca reorganización del acceso al agua que ya estaba formulada desde 1995 cuando Israel y Argentina firmaron un acuerdo de cooperación comercial y económica a partir del cual se avanzó con proyectos de irrigación en La Pampa. En 2003 Sobisch, gobernador de Neuquén, desarrolló un proyecto sobre 40.000 hectáreas con capitales israelíes y en 1997 otorgó sin licitación un proyecto de desarrollo agroproductivo en zonas cercanas a Arroyito, Challacó y el Chocón. Lo mismo ocurría en el valle de Antinaco (La Rioja), Formosa, Salta, así como en Choele Choel y el Idevi (Río Negro), en función de la ampliación de la frontera agrícola y la incorporación de sistemas de riego en suelos áridos. El eje de estos negociados era y es la embajada israelí y la sede de la Universidad Ben Gurión en la Argentina.

Para 2007 se había asociado a la burocracia sindical de Obras Sanitarias que impulsó la firma en 2008 de convenios en Chubut y Río Negro. Ese año Daniel Scioli decretó de interés público un proyecto de saneamiento de aguas en La Plata, contratando a Mekorot. El movimiento ambiental cuestionó el proyecto, tanto política como técnicamente, siendo finalmente retirado. El acueducto entre Córdoba y el Paraná impulsado por Schiareti desde 2010 también tendría a Mekorot como socio.

En 2022 la presidenta de AySA, Malena Galmarini, junto al titular del ENOHSA, anunciaron junto a Mekorot su “objetivo de seguir coordinando junto a los diferentes organismos nacionales involucrados en el mundo del agua, los lineamientos necesarios para trabajar bajo un criterio común sobre el desarrollo y uso del recurso”. No faltó la sonrisa complaciente de José Luis Lingeri, histórico burócrata del Sindicato Gran Buenos Aires de Trabajadores de Obras Sanitarias.

Una catástrofe humanitaria a la vista

El capitalismo ha generado una crisis hídrica que se acelera con el calentamiento global, el despilfarro industrial y la contaminación, destruyendo un recurso básico para la vida.

Laura Richardson, generala del Comando Sur, visitante asidua de la Argentina, hace unos días manifestaba: “tenemos el 31% del agua dulce del mundo en esta región. Quiero decir, es fuera de lo común. Tenemos mucho que hacer. Esta región importa. Tiene que ver con la seguridad nacional y tenemos que intensificar nuestro juego”.

Como en Palestina, el imperialismo se vale del sionismo para someter a los pueblos.

En Argentina, casi 4 millones de personas no tienen acceso al agua potable. La depredación minera y petrolera utiliza y contamina millones de litros diariamente. El Paraná, cuyas aguas abastecen a dos tercios de la población del país, se encuentra contaminado con glifosato, pesticidas, residuos de la industria química, papelera, siderúrgica y por pérdidas radioactivas de Atucha I y II. Los humedales, principal mecanismo natural de purificación de las aguas, están siendo diezmados.

Todos los que han gobernado y gobiernan contribuyen a esta catástrofe. Sólo los pueblos en los territorios han logrado frenarlos con luchas masivas. Pongamos en pie un gigantesco movimiento ambiental independiente y de lucha.

Fuera Mekorot!

Fuera el imperialismo!

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