Ambiente

13/8/2026

Grave daño ambiental en la Pampa del Leoncito

Un paisaje milenario herido por la imprudencia.

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Pampa del Leoncito

La Pampa del Leoncito, también conocida como Barreal Blanco, es uno de los tesoros naturales más emblemáticos de la provincia de San Juan, en Argentina. Ubicada en el departamento de Calingasta, a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar, esta inmensa planicie blanca es, en realidad, el lecho seco de una antigua laguna de miles de años de antigüedad.

Características de un ecosistema único

El terreno está compuesto por sedimentos arcillosos extremadamente finos y frágiles. Su superficie, perfectamente plana y original, no solo ofrece un espectáculo visual imponente con las montañas nevadas de la Cordillera de los Andes de fondo, sino que también es un sitio de altísimo valor científico y turístico. La falta de contaminación lumínica lo convierte en uno de los mejores puntos del mundo para la observación astronómica, y sus fuertes vientos son ideales para la práctica del carrovelismo.

El incidente

El fin de semana del 8 y 9 de agosto de 2026, el ecosistema sufrió una severa agresión ambiental. Un médico de 46 años ingresó con una camioneta Toyota Hilux a un área protegida y de acceso restringido del monumento natural, en un momento en que el terreno se encontraba húmedo tras lluvias recientes.

La camioneta avanzó cerca de 1,5 kilómetros hacia el interior de la planicie hasta quedar profundamente encajada en el barro. En la desesperación por liberar el vehículo, el conductor intentó dar marcha atrás por cientos de metros y utilizó una escalera metálica debajo de las ruedas. Al no tener éxito, descargó una moto que llevaba en la caja y abandonó el lugar conduciendo, dejando aún más marcas a su paso.

¿Por qué es tan dañino para el ambiente?

El tránsito vehicular sobre la Pampa del Leoncito, especialmente cuando el suelo está en etapa de regeneración, causa un perjuicio devastador por las siguientes razones: las pesadas ruedas del vehículo generaron surcos que alcanzaron hasta los 25 centímetros de profundidad. Esta compactación rompe la delicada estructura geológica del barrizal y deforma una planicie que tardó milenios en formarse. Las huellas rompen el albedo (reflejo de la luz) inmaculado de la superficie y arruinan la viabilidad del terreno para sus usos científicos y deportivos.