31/08/2021
Basta de quemas

Otra vez incendios en los humedales, en medio de la bajada histórica del Río Paraná

La responsabilidad de los gobiernos, los desarrolladores inmobiliarios y el capital agrario.

Un incendio devastador frente a la ciudad santafesina de Villa Constitución volvió a poner de manifiesto las consecuencias de las quemas de humedales en las islas del Delta del Paraná. Los intensos humos en la región también obedecen a la intensificación de estas prácticas en Ramallo y San Nicolás en el norte de la provincia de Buenos Aires. Es un fenómeno que se agrava. Un informe del Servicio Nacional de Manejo del Fuego revela que en Entre Ríos los incendios ya arrasaron 309.760 hectáreas de humedales, detrás de los cuales el interés es abrir paso a los negocios inmobiliarios y la ganadería. Su impacto es enorme, y agrava un cuadro de por sí crítico con la bajante histórica del Río Paraná.

Las quemas generan emisiones de gases de efecto invernadero, generando alteraciones químicas en la atmósfera que incluso terminan afectando la propia producción agropecuaria, por cambios climáticos y afectación de los suelos. A su vez, los incendios de pastizales y bosques provocan la disminución de los niveles de infiltración y retención de agua en el suelo, producen una pérdida del carbono almacenado en la vegetación y retrasan la posibilidad de rebrotes, e incluso redunda en la extinción de animales.

En cuanto a la salud humana, el principal resultado de las quemas que podremos notar es la presencia de una gran cantidad de humo. Tos, ardor en los ojos, goteo nasal, irritación paranasal, ataques de asma, dolor de cabeza, dificultad para respirar o aceleración de los latidos cardíacos, son todas consecuencias, cuando estamos en las vísperas de una tercera ola de la pandemia de un virus respiratorio.

Detrás de las quemas de los humedales se inscribe todo un régimen subordinado a los intereses del capital agrario, como sucede con la vía libre al uso de agrotóxicos, la aprobación del trigo transgénico, los incentivos a los biocombustibles, el intento de instalar megagranjas de cerdos chinas, y la privatización de los puertos y la gestión de la Hidrovía. Por eso ni el gobierno de Omar Perotti en Santa Fe, ni de Gustavo Valdés en Entre Ríos, ni Pablo Javkin como intendente de Rosario toman cartas en el asunto, y se tiran la pelota entre ellos.

Los gobiernos de Entre Ríos, Santa Fe y Nación firmaron un acuerdo para prohibir por 180 días los incendios de pastizales en las islas del Paraná, pero a los pocos días había más de 63 focos de incendio. Así, durante meses. La estrategia común a todos ellos es elevar demandas al Poder Judicial, apostando a los lentos tiempos de los tribunales mientras avanza la depredación de los humedales. A la par rige el ajuste prometido al FMI, incluido el dato de que el presupuesto del Plan Nacional del Manejo del Fuego se recortó nominalmente un 30% (de $441 millones en 2020 se redujo a $282 en 2021).

Contra esa orientación se manifestaron cientos de vecinos que se movilizaron al puente Rosario-Victoria, retomando el camino del año pasado que tuvo su punto más alto en una acción masiva de más de 4.000 personas que marchó para exigir basta de quemas, la sanción urgente de una ley de humedales, que desde hace años es cajoneada por el oficialismo y la oposición en el Congreso.

Reforcemos la organización independiente de quienes gobiernan para los depredadores.