05/04/2021

Sobrepesca y exploración sísmica: la brutal depredación del Mar Argentino

Por Gastón Fernández Tribuna Ambiental

En un informe publicado por la ONG Greenpeace a mediados del 2020, se alerta que el estado del Mar Argentino «parece un bosque arrasado después del desmonte» (La Nación 7/7/20). La organización ecologista señala que esto es consecuencia de dos cosas: la sobrepesca y la exploración para la búsqueda de petróleo.

Superexplotación pesquera

Si bien desde hace tiempo se viene reportando la numerosa cantidad de buques extranjeros que pescan en los límites de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de nuestro mar, esto «creció al menos 20 por ciento en apenas una década» (iProfesional 2/4). Encima, se denuncia que durante el año pasado hubo unas 95 incursiones dentro de las aguas territoriales argentinas. Obviamente, aprovechan la carencia de patrullajes de la Armada o la Prefectura.

Los métodos utilizados para la captura de langostinos y calamares principalmente, son brutales y arrasan con cualquier especie marina que circule a su alrededor. A través de luces para atraer el plancton del que se alimenta el calamar y sistemas de poleas o extensas líneas con anzuelos, atrapan incluso a ejemplares que debieran estar protegidos como delfines, lobos y elefantes marinos, pingüinos y hasta ballenas. Posteriormente a la matanza de estas especies, las utilizan como carnada para la pesca de la merluza o atún y consumo humano a mediano plazo.

Tanto de China, Corea del Sur y España son los países de dónde provienen las empresas propietarias de estas flotas y sus respectivos Estados les brindan todo el apoyo material y logístico para ejecutar esta calamidad. Por otro lado, organizaciones de derechos humanos de todo el mundo denuncian las paupérrimas condiciones laborales en altamar.  Mayoritariamente en los poteros para la extracción del calamar, los trabajadores son oriundos de países del África y en algunos casos se les han descubierto marcas de grilletes, lo que revela una situación de esclavitud.

Para graficar lo descripto, en un reciente sobrevuelo nocturno realizado por el cineasta Enrique Piñeyro junto a periodistas de Infobae, se puede observar una verdadera «ciudad» con las luces de los barcos asentados, en el límite de las aguas argentinas e internacionales, conocido como «agujero azul» que es un rico corredor biológico.  Se calcula que se extraen unas 10 mil toneladas diarias de recursos ictícolas y que representa una perdida anual para el país de unos 2000 millones de dólares sin contar el enorme pasivo ambiental. Otra cuestión grave es el «descarte», según el Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (Inidep), se estima que se desperdician por año como alimento unos 110 millones de kilos de merluza en buen estado por motivos de tamaño, valor comercial o porque las bodegas de las embarcaciones se llenan.

Extractivismo petrolero

Sumado al saqueo pesquero, el entonces gobierno nacional de Mauricio Macri otorgó permisos para buscar y hallar petróleo en el Mar Argentino en áreas que totalizan un millón de kilómetros cuadrados y por el periodo de 2017-2025. Las compañías adjudicadas son YPF, la noruega Equinor y la angloholandesa Shell y los lugares abarcan a la altura de casi toda la costa de las provincias de Buenos Aires, parte de Chubut y al este de Tierra del Fuego lindante a las Islas Malvinas. El método utilizado para estos trabajos en ultramar es el de la exploración sísmica. Esto genera bombardeos acústicos constantes, como el despegue de un cohete espacial, cuyo impacto puede cubrir una superficie de más de 300 mil km2. En diferentes recorridas de Greenpeace, que abarcan el período de abril de 2017 a mayo de 2020, cada buque efectúa un disparo cada 10 segundos. Cabe destacar que estos permisos se entregaron con una simple resolución ministerial sin mediar consulta pública ni evaluación de impacto ambiental.

Como denuncian varias  organizaciones ambientales, la fauna que habita nuestras aguas como la ballena franca austral, orcas, delfines, lobos y elefantes marinos, pingüinos e incluso las poblaciones de peces, está gravemente afectada y sufren los efectos de esta actividad tan dañina. Quedando expuestas a la desorientación, cambios en su comportamiento, estrés, reducción de la viabilidad de los huevos, discapacidad auditiva, lesiones masivas y hasta la muerte por ahogamiento o varamientos.

Desde luego, el actual gobierno de Alberto Fernández continua con la política macrista que no solo es perjudicial para la biodiversidad marítima sino que refuerza la entrega de nuestras riquezas a las potencias imperialistas.

Una salida en defensa de nuestro mar

El critico panorama del Mar Argentino es resultado de una feroz depredación pesquera y petrolera, sumado a la permanente contaminación. Además, coincidiendo con los distintos gobiernos que contribuyeron a desmantelar la marina mercante e industria naval nacional y que hoy más del 80% de las cargas de nuestras exportaciones deben fletarse a navieras extranjeras.

La salida, no puede venir de los gobiernos y fuerzas armadas de la represión, el ajuste y el sometimiento al capital financiero, sino de la mano de la organización de los trabajadores. Debemos llamar a una deliberación urgente junto a organizaciones ambientales y profesionales para diseñar un plan de manejo, preservación y control del mar y sus recursos y la defensa de los convenios colectivos de trabajo.

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