17/12/2020
Testimonio personal

A tres años de la represión de Macri contra la movilización en defensa de las jubilaciones

¡Este 18 de diciembre nuevamente a las calles!
Por El Barba

Virginia Chaile @ojoobrerofotografia

El 14 de diciembre de 2017, luego de que la Ciudad de Buenos Aires amaneció militarizada con un operativo represivo nunca visto rodeando manzanas del Congreso, la movilización impidió la sanción de la reforma previsional macrista. La represión dejó heridos y detenidos. El escándalo y el repudio que generó dicha acción represiva hizo que se separara del operativo represivo a la Gendarmería y se dejara el mismo en manos de la Policía de la Ciudad.

El 18 de diciembre, ante un nuevo intento de sanción de esa reforma, el Partido Obrero llamó a movilizar nuevamente contra el saqueo a los jubilados y a los trabajadores en general. Nuestra columna llegó al Congreso alrededor del mediodía, ubicándonos frente a las vallas.

A pesar del cambio de fuerza el acceso a la zona de Congreso estaba igualmente vallado, abarcando todo el edificio del mismo.

La movilización se desenvolvía con tranquilidad mientras miles de columnas obreras, sociales y políticas llenaban la plaza.

Al mediodía, ante hechos confusos, nuestra columna y el resto de las organizaciones se retiraron unos metros hacia la esquina de Rodríguez Peña y Rivadavia. El MST quedó a nuestra derecha y el PTS a nuestra izquierda.

Luego del primer momento en que se voltearon las vallas, incluso sin que la gente intentara traspasarlas, en vez del personal policial volverlas a su lugar, deciden avanzar con el camión hidrante y gases lacrimógenos para desalojar directamente a los manifestantes y liberar la plaza.

En una firme decisión de garantizar el derecho a movilizar, las columnas aguantaron sobre la calle Rivadavia, pasando la esquina de Rodríguez Peña, sin retroceder.

De repente una andanada de gases lacrimógenos llegó a nuestras filas. Formamos un cordón de seguridad para proteger a nuestras y nuestros compañeros, defendiéndonos con piedras y lo que estuviera a nuestro alcance. Intentábamos, a veces, devolver los gases que nos tiraban, eran nuestra única arma para resguardar el retiro ordenado y a salvo de nuestros compañeros.

La respuesta de las fuerzas represivas fue el avance de un grupo de infantería directamente sobre las columnas, que comenzaron a tirar gas pimienta, balas antidisturbios e incluso piedras que había en el suelo.

Mientras tanto, ya desde el lado de Hipólito Yrigoyen, la defensa de la permanencia en la plaza ante el avance de los hidrantes se había transformado en una lluvia de piedras, al igual que desde el centro de la plaza.

Es en ese momento cuando las fuerzas de seguridad recurren a las piedras que estaban a sus pies, para utilizarlas como proyectiles contra los manifestantes. Una de ellas impacta de lleno en mi ojo izquierdo. A pesar de ello nunca me desvanecí. La adrenalina que me imponía la situación y la responsabilidad de cuidar a mis compañeros no me permitió perder el conocimiento.

Una compañera médica me brindó los primeros auxilios. Otros me alcanzaban agua, mientras algunos compañeros detienen una ambulancia para trasladarme. Pero antes de ello, se acerca una compañera y me dice “Barba ¡se levanta la sesión!”. Y yo logro gritar y agitar los brazo, lástima que solo se trataba de la interrupción de la misma.

Todavía no sabia que perdería mi ojo. Me fui de esa plaza lastimado pero convencido que el esfuerzo y mi herida no eran en vano. Y aun cuando supe que la sesión no se había levantado, quede convencido que la construcción de un partido revolucionario y la movilización de la clase obrera serán los métodos para imponer un mundo sin explotados ni explotadores.

Mis compañeros quedaron firmes en la plaza defendiendo el derecho a movilizarse, a decir ¡no al robo de los aportes de los jubilados!.

Es alrededor de las 19 horas del 18 de diciembre que me entero de la perdida de mi ojo. Esa madrugada, para que todo el mundo se entere, escribí: “Soy el Barba de Morón (…) En la represión de ayer fui lastimado con una grave lesión que me ocasionó la perdida de mi ojo izquierdo. Estoy internado en el Hospital Durand. Esta perdida no cambia mi convicción de seguir luchando por la clase obrera y el socialismo. Abrazo compañeros”.

Pasaron 3 años de esa histórica jornada.

Ahora es el peronismo el que vuelve a robarnos a los trabajadores y jubilados. Por eso el próximo 18 de diciembre estaré nuevamente en las calles, marchando desde el Obelisco hasta el Congreso, en las filas del Partido Obrero.

18/12/2020, frente al Congreso Nacional / Foto: Andrés Ojo @ojoobrerofotografia

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