31/05/2017

A veinte años de la pueblada en Cruz del Eje

El 27 de mayo de 1997, un pueblo se levantaba contra el desguace ferroviario y la desocupación.


El 27 de mayo se cumplieron veinte años del “Cordobazo de Cruz del Eje”, como denominó Luis Oviedo en Historia del Movimiento Piquetero a la pueblada que tuvo lugar en la localidad luego de que una asamblea popular rechazase un acuerdo inconsulto entre una ‘multisectorial’ y De la Sota  –senador enviado por Menem– y decidiera la destitución de esa multisectorial, calificando a sus integrantes de traidores.


 


La asamblea también repudió a Oscar Aguad, en ese momento ministro del gobernador Ramón Mestre, y, considerando insatisfactorias las propuestas enviadas por los  gobiernos nacional y provincial, resolvió cortar los cinco accesos principales de la ciudad con piquetes masivos.


 


Una respuesta obrera al régimen de la convertibilidad


 


La pueblada de Cruz del Eje se integra a una tendencia nacional que se expresó en las rebeliones populares en Tartagal  y Cutral-Co, que constituían enclaves productivos estratégicos y donde la privatización de los recursos energéticos y la flexibilización laboral se manifestó en los despidos masivos y el empobrecimiento de sus habitantes.


 


Para entender la pueblada del ‘97 hay que retrotraerse al Cruz del Eje de mediados del siglo XX, con el ferrocarril como fuente de trabajo más pujante y con uno de los talleres más importantes de reparación de ferrocarriles del país, el dique construido en los cuarenta y una importante producción de aceitunas y aceite de oliva –por la que sustenta el título de “capital del olivo”. La dictadura de Videla se lleva puesto el taller ferroviario: quince días antes de mundial del ’78, Videla y Martínez de Hoz firman el cierre y liquidación y el remate de todos sus bienes.


 


Muchas promesas incumplidas, la indignación sumada a la falta de  trabajo y las enormes necesidades que se vivían fueron el caldo de cultivo que llevaron a la pueblada del ‘97 contra el gobierno provincial y el gobierno nacional. A los cortes de ruta también se sumaron trabajadores ocupados y estudiantes de los colegios secundarios y terciarios de la zona. El piquete tenía un fuerte carácter obrero y estudiantil.


 


La rebelión popular en Cruz del Eje empalmó con la lucha de los empleados estatales y de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec), del transporte y de los obreros automotrices contra el convenio Fiat-Smata. Constituía una respuesta obrera frente a la carestía y el programa de ajuste que pretendía descargar el gobierno nacional frente a las masas laboriosas.


 


Los límites


 


La pueblada comenzó a manifestar las diversas tendencias que anidaban a su interior. Programáticamente no se planteaba ni el subsidio a los desocupado, ni la declaración del estado de emergencia económica y social, sino las exenciones impositivas a las empresas y su instalación en la zona en el futuro –medidas destinadas a la burguesía local industrial y agrícola, pero no a los desocupados.


 


Sectores alineados al PJ local comenzaron a plantear la conformación de una nueva multisectorial, alineada con sectores de la Iglesia y de las cooperativas locales. El 29 de mayo, los integrantes de la nueva multisectorial quisieron que se levantara el corte, pero 8 mil personas votaron continuar. Sin una reivindicación clara y con la enorme presión de la Iglesia, al día siguiente se terminó levantando la medida en una asamblea sin lista de oradores.


 


Sin embargo, el movimiento de desocupados de Cruz del Eje volvió a cortar la ruta en marzo de 2000 cuando fueron reprimidos. Después de los cortes de ruta en Cruz del Eje se aplicó una política de disciplinamiento tremenda, con un reclutamiento compulsivo a las fuerzas de seguridad.


 


Entre la regimentación y el atraso


 


Tanto el gobernador Mestre como De la Sota llevarán a cabo la construcción de la cárcel de Cruz del Eje como una medida de regimentación social. En la película Ferroviarios de Verónica Rocha, un documental que relata la historia y desaparición de esa importantísima fuente de  trabajo y desarrollo de la ciudad, uno de los trabajadores dice que los estafaron: donde prometieron que se instalarían nuevos talleres, en realidad se construyó una cárcel.


 


La pueblada de Cruz del Eje es un ejemplo de cómo el asistencialismo, el clientelismo y la ausencia de independencia política destruyeron al movimiento. Uno de los dirigentes del corte, el Ralo Ávila –ligado al sindicalismo de centroizquierda y luego integrante del Frente para la Victoria– creó una ONG para tramitar y gerenciar “Planes Trabajar”. Un año después de la pueblada, llovían denuncias de corrupción sobre la ONG y de componendas con los partidos del gobierno.


 


Los “Planes Trabajar” fueron repartidos según simpatías, adhesiones políticas y favoritismos y no solucionaron los problemas de desocupación, sino que establecieron mano de obra barata y sin derechos laborales. Hoy las condiciones de la ciudad siguen siendo las mismas, o peores: con la desaparición del ferrocarril y el cierre de los talleres, varias fábricas se fueron. La industria del aceite de oliva está en agonía. Y gran parte de la población trabaja para las fuerzas de seguridad como guardiacárceles, o en trabajos precarios, en negro, mal pagos, changas y planes sociales.


 


En la actualidad, el salario promedio en Cruz del Eje es de $8000, frente a una canasta familiar de oscila en los $25.000. El municipio constituye el principal ente negrero, donde abundan los contratos precarios y los monotributistas en las distintas reparticiones. Alrededor de 55% de la ocupación laboral es en negro o temporal. Esto mientras avanzan los negocios capitalistas en favor del sector ganadero, minero e inmobiliario, en detrimento del medio ambiente y el acceso al agua potable.


 


El piquete y la asamblea no han desaparecido


 


Los cortes de ruta, los bloqueos y las asambleas no han desaparecido pese a la represión o la cooptación estatal. Vecinos del departamento Cruz del Eje han llevado diversas acciones en rechazo a la ley de Bosques que pretende imponer el gobierno provincial en conjunto con los capitalistas rurales (entre ellos la Sociedad Rural del Norte cordobés), que acarrea un mayor desmonte y la pérdida del bosque nativo. El mismo método ha sido tomado por los docentes de todo el departamento, quienes a través de las asambleas y la movilización mantuvieron en vilo a la burocracia sindical y al propio gobierno por imponer un acuerdo paritario a la baja. Por su parte, la última movilización contra la violencia de género fue muy importante.


 


La ciudad de Cruz del Eje refleja la carestía y la pauperización de toda una región, llevada sistemáticamente a cabo por los distintos gobiernos de turno en todos sus niveles. Una salida al atraso en la región equivale a una elaboración programática en favor de los intereses de los trabajadores y los sectores populares.

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