26/06/2020

“El Estado viene encubriendo en su propio seno a los responsables políticos del asesinato de nuestros compañeros”

A 18 años de la masacre de Avellaneda entrevistamos a Orlando Agüero, del Frente Popular Darío Santillán.

A 18 años de la masacre del Puente Pueyrredón ¿cuál es la vigencia de la lucha de Darío y Maxi?


La vigencia es la destrucción sistemática del aparato productivo en la Argentina, el capricho de las clases dominantes locales y transnacionales que hacen permanecer en nuestro país un modelo productivo que es solamente para pocos. Sigue vigente la lucha contra el hambre, contra la desocupación y la pobreza: esa pobreza estructural que mantiene a la misma franja social que es cada vez más grande, de argentinos, argentinas e inmigrantes, en un estado de pobreza del cual no se puede salir. La pobreza extrema, la falta de trabajo, la desocupación. No nos olvidemos que actualmente estamos en un estado de emergencia alimentaria lo cual resignifica esa lucha, porque en el 26 de junio del 2002 también salíamos por la mercadería que asistía a nuestros comedores. O sea que le hambre es una constante de los sectores populares que luchamos.


¿Qué puntos de contacto encontras entre la situación de aquel momento y la actual?


Uno de los puntos por los cuales se marchaba ese día era la solidaridad con los compañeros que habían sido despedidos de fábricas y que asumieron la responsabilidad y el compromiso de tomar esas fábricas y ponerlas en funcionamiento. Hoy luchamos codo a codo, por ejemplo, con trabajadores despedidos del frigorífico Penta, que hace poco han echado a 240 trabajadores y siguen resistiendo esos despidos, siguen luchando y hoy, ante la situación de Vicentin, están trabajando seriamente para que el frigorífico Penta sea otra de las empresas que se las pueda intervenir y que exista realmente una gestión obrera por parte de los trabajadores, que son quienes conocen la matriz productiva de la fábrica, con el faenamiento de la carne. La lucha de los trabajadores contra las patronales ha sido una constante y es una bandera que se sigue manteniendo tan vigentes en el 2002 como en el 2020.


El movimiento de los trabadores y las trabajadoras es uno. En ese andarivel evidentemente hay una solidaridad permanente, porque el trabajador es trabajador ocupado hasta que la patronal decide despedirlo. Ahí la solidaridad de todos los movimientos, de todos los barrios, se hace carne y se hace una sola cosa. La clase trabajadora es una sola, más allá de estar trabajando o estar desocupada. Hay solidaridad y lo vemos permanentemente cada vez que hay una lucha de los trabajadores que han sido despedidos.


¿En qué lugar crees que se encuentra actualmente el movimiento piquetero?


Hoy el movimiento piquetero, como tal, sigue trabajando en relación a lo que es la lucha por la desocupación, cosa que todavía no se ha logrado resolver. Ha tenido algunos cambios en estos años. Hay un conjunto muy grande de organizaciones que otrora han sido de desocupados y que se han convertido en esto que hoy conocemos como movimientos de la economía popular. Pero el movimiento piquetero sigue siendo uno solo, más allá de todas las divisiones que hace el Estado para su intervención. Creo que hoy están dadas todas las condiciones en relación a esta pandemia que hizo cambiar muchas lógicas, de no volver nunca más a la normalidad pasada, sino que tenemos la responsabilidad de cara al futuro cercano de construir una nueva realidad, una nueva anormalidad, como decimos algunos, para poder construir sobre esos pilares una nueva sociedad.


¿De qué se trata esta división a la que te referís?


Me refiero a un montón de organizaciones que han optado por ser parte de la gestión del actual gobierno. Nosotros ahí, por ejemplo, no estuvimos de acuerdo. No solo por la cuestión de que el Estado logre dividir a los movimientos, cosa que ya es grave, pero sobre todo porque el Estado viene encubriendo desde hace 18 años, en su propio seno, a los verdaderos responsables políticos del asesinato de nuestros compañeros. En el caso de este gobierno es muy claro: Felipe Solá como ministro de Relaciones Exteriores, siendo uno de los principales responsables políticos de la masacre de Avellaneda, siendo el gobernador de la provincia de Buenos Aires en ese momento, en donde quedó absolutamente comprobado que las balas asesinas partieron de las armas del comisario Franchiotti y el exCabo Acosta, que eran miembros de la Policía Bonaerense, una policía que políticamente responde al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Felipe Solá nunca se presentó a declarar ante ningún estrado judicial, por eso nos parece que no corresponde que los compañeros de Darío Santillán y de Maximiliano Kosteki, que están en nuestras organizaciones y en organizaciones hermanas, estén avalando a un asesino del pueblo que tenga un lugar tan encumbrado dentro de los que es la política del gobierno nacional.


También es el caso de Aníbal Fernández, actualmente interventor en Yacimiento Carbonifero de Rio Turbio. También las apariciones de Eduardo Duhalde, tanto alrededor del gobierno nacional como del de la provincia de Buenos Aires. Las apariciones y declaraciones de Chiche Duhalde que si bien no es quien tomó la decisión política pero es la persona que intenta blanquear permanentemente la figura del asesino principal, que fue Eduardo Duhalde como presidente de la República Argentina en ese momento. Un presidente que no fue elegido por las masas sino que ha tenido ese nivel de poder por el acuerdo de las cúpulas dominantes del país. Por eso creo que es importante esto que señalaba de que el Estado y el gobierno está permanentemente intentando dividir las fuerzas del pueblo en función de que no se genere nada nuevo, sino que se siga replicando y reciclando a los verdaderos responsables, no solo de estos crímenes, sino de los verdaderos responsables de la debacle de la economía Argentina, de los recursos y bienes naturales y del pueblo trabajador ante las patronales transnacionales.


¿Qué tareas consideras que tiene el movimiento piquetero por delante?


Nosotros lo que si pensamos es que la tarea básica es seguir luchando. Creemos que hay que construir una resistencia muy importante a lo que se viene, que es una solidificación del avance del pensamiento y las acciones de la derecha liberal-fascista en la región y en el mundo, y debemos prepararnos parta luchar, para seguir esa resistencia y para seguir acumulando poder para el pueblo, para derrotar justamente en los terrenos que haga falta al avance de los sectores que permanentemente se han enquistado en la conducción del Estado, el gobierno y la economía del país. Creemos que este es el momento que hay que aprovechar a través de la lucha para dar vuelta esa situación.


Vamos a seguir llevando adelante los juicios en los tribunales federales y en los tribunales provinciales para que no solamente haya justicia social o popular, condenas sociales a los responsables políticos, sino que vamos a llevar hasta las últimas instancias la lucha en los estrados judiciales de la justicia burguesa. Vamos a llevar todos los testigos y pruebas que hagan falta para que en algún momento este mismo sistema opresor meta en cana a sus propios responsables políticos del asesinato de nuestros compañeros. No vamos a dejar de luchar hasta que Duhalde, Sola, Fernández, Oscar Rodríguez, Luis Genoud y todos los responsables que hayan tenido en sus manos la decisión de mandatar a la policía, a las otras fuerzas y la Side, para que coordine ese operativo criminal, terminen tras las rejas.






 

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